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Los jesuitas no dan visos de retornar a la ciudad de San Francisco de Borja

El general de la Compañía, conocido como «el Papa negro», visita Gandia por primera vez

La comunidad local cerró por falta de vocaciones en el año 2023

Arturo Sosa escucha a Balbina Sendra en una de las estancias del Palau Ducal que recorrió ayer.

Arturo Sosa escucha a Balbina Sendra en una de las estancias del Palau Ducal que recorrió ayer. / Alex Oltra

Gandia

En marzo de 2023 una noticia trascendió su carácter estrictamente religioso y causó sorpresa en Gandia por su repercusión social que, finalmente, también fue política. La Compañía de Jesús, la misma de la que San Francisco de Borja fue tercer general, cerraba su comunidad en Gandia. Para entonces solo quedaban tres religiosos de la orden, todos muy mayores, pero lo trascendente es que se cerraba una presencia de casi cinco siglos.

La vertiente política se produjo cuando el alcalde de la ciudad, animado por colectivos religiosos, se sumó a la petición de que, en la medida de lo posible, esa marcha fuese temporal y se restableciera la presencia de los jesuitas en Gandia.

Ese mensaje flotó ayer durante la visita del superior general de la Compañía, Arturo Marcelino Sosa, que, por primera vez, pisó Gandia acompañado por varios representantes de la orden fundada por San Ignacio de Loyola.

Los religiosos quisieron que esta fuera una visita discreta, sin declaraciones ni actos públicos, pero se sabe que, al menos de forma inminente, no hay visos de que los jesuitas reabran la comunidad de Gandia. Sí, en cambio, seguirán colaborando con el ayuntamiento y otras instituciones en la Fundación que gestiona el Palau Ducal, un edificio que es de su propiedad, y que se mantiene la vertiente educativa con el colegio Borja-Jesuitas, situado en ese mismo monumento.

Arturo Sosa firma en el Libro de Honor de Gandia.

Arturo Sosa firma en el Libro de Honor de Gandia. / Alex Oltra

El itinerario del también llamado «Papa negro», por el poder que dentro de la Iglesia Católica llegó a tener la orden en tiempos pasados, se centró en ese corto trayecto que va del Palau, que incluye las instalaciones del colegio Borja-Jesuitas, al ayuntamiento. En el consistorio, donde fue recibido por el alcalde, José Manuel Prieto, y concejales de todos los grupos políticos, escuchó, de boca de los munícipes, el deseo y la necesidad de mantener la «estrecha colaboración» que la orden religiosa siempre ha mostrado con esta ciudad y con sus instituciones. De hecho, el anterior general jesuita, Adolfo Nicolás, fue recompensado en 2010 con el Escudo de Oro de la ciudad por su contribución a que el Palau sea hoy un edificio vivo y abierto, situándolo como el monumento más visitado de la ciudad y uno de sus símbolos. Nicolás estuvo en la capital de la Safor para presidir, con otras autoridades, los actos del Quinto Centenario del Nacimiento de San Francisco de Borja.

Durante el encuentro de ayer en Gandia, los representantes de la Compañía de Jesús y del ayuntamiento acordaron seguir colaborando en materia educativa, cultural y social.

«Encantado de visitar por primera vez la ciudad de Francisco de Borja»

Arturo Sosa, sacerdote nacido hace 76 años en Caracas, es doctor en Ciencias Políticas y fue elegido general de la Compañía de Jesús en 2016, en sustitución de Adolfo Nicolás. Hasta ayer no había estado en Gandia, la ciudad en la que nació el tercer general, San Francisco de Borja, y donde fue agasajado por las autoridades locales.

En el despacho de alcaldía escribió en el Libro de Honor: «Encantado de visitar por primera vez la ciudad natal de San Francisco de Borja y deseando muchas bendiciones a sus habitantes». Quien es el máximo representante de la orden más numerosa de la Iglesia Católica, tuvo que sentir la mayor emoción en el Palau Ducal, la casa natalicia de Sant Borja, uno de sus antecesores en ese cargo. Sosa recorrió las estancias que, con algunas modificaciones, también vieron corretear al duque y santo gandiense. Mientras recorría las estancias del Palau, Balbina Sendra y Estela Pellicer narraban a la delegación de jesuitas que lo acompañaba la historia que atesoran esos muros.

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