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Los ayuntamientos invitan: Los cheques al consumo se extienden por la Safor

Las ayudas que nacieron como algo excepcional en la pandemia para reactivar el comercio local llegan a bonificar hasta la mitad de la compra a cuenta del erario público pero generan un efecto multiplicador

Clientas en una zapatería de Gandia.

Clientas en una zapatería de Gandia. / Natxo Francés

Josep Camacho

Gandia

La fórmula de los cheques al consumo se está extendiendo por los ayuntamientos de la Safor. Lo que empezó como una medida aplicada durante la pandemia del covid para reactivar el comercio local ya casi se está convirtiendo en una tradición que reclaman cada año los consumidores y, especialmente, los comerciantes.

Con esta promoción los empadronados en cada uno de los municipios reciben un descuento en las compras que puede llegar hasta el 50%, con cargo al ayuntamiento, siempre que esa acción se haga en los establecimientos adheridos, de los que quedan fuera las grandes superficies comerciales.

En Gandia hace unos días acabó la cuarta edición, para la que el ayuntamiento destinó 415.000 euros, y fue un éxito: los cheques se agotaron en la plataforma «web» en apenas 24 horas. También se reservaron algunos para aquellas personas sin acceso a internet. En el año 2024 no se hicieron, hubo revuelo político y el Gobierno local tuvo que reeditarlos en 2025.

En Gandia incluso ha habido varias modalidades de estos bonos, como el cheque-bici, de hasta 200 euros que se dieron en 2022 para compensar la retirada del servicio público de alquiler de bicicletas, o el cheque cultural-escolar, una ayuda de 30 euros por cada niño empadronado y matriculado en un colegio sostenido con fondos públicos, con una partida total de 210.000 euros que ya se repite cada años. En todos estos bonos Gandia ha invertido más de 4 millones de euros.

La medida gusta tanto que hasta ciertos hosteleros opinan que ellos también deberían estar incluidos. En el año 2023 se incluyó a la alimentación para hacer frente a la inflación, pero fue una medida excepcional.

Otros municipios también copiaron la idea de los cheques para revitalizar sus comercios: Oliva, Tavernes de la Valldigna, Bellreguard, Beniarjó, Piles, Potries, Villalonga... En Almoines en el próximo pleno Compromís presentará una moción para que se implanten. «Ha demostrado ser una herramienta eficaz para reactivar la economía local, estimular las ventas y fomentar la fidelización de los vecinos con el comercio de proximidad», argumentan los nacionalistas de esta localidad.

En Oliva la segunda campaña de los cheques al consumo empezó el 27 de octubre y acabará el 28 de noviembre. Los empadronados pueden adquirir por 20 euros un paquete de tres cheques de 10 euros. No hay una pasarela «web» para comprar cheques, sino que se hace presencialmente con el DNI, habitualmente en el Mercat Municipal y en el centro social de Sant Francesc.

Aquí hay más tradición «histórica» de cheques, si se entienden como tales los «euracos» que promueve varias veces al año la Associació de Comerciants d’Oliva (ACCO), aunque estos son vales canjeables por el mismo importe nominal que se sortean entre los clientes que hacen compras en los establecimientos adheridos.

El principal argumento a favor es que estos cheques merecen la pena porque generan un efecto multiplicador. En Gandia, por ejemplo, hay que gastar un mínimo de 20 euros para tener el bono de 10 euros, o de 40 euros para disfrutar del cheque de 20. Y generalmente el cliente, una vez en la tienda, suele gastar mucho más que el valor nominal.

Pero también hay voces críticas. Algunos consideran que si un ayuntamiento por un lado ha subido impuestos no tiene sentido que por el otro ofrezca descuentos. Otras reticencias radican en que sea un sistema universal sin discriminar en función de la renta, es decir, que incluso consumidores con alto poder adquisitivo también se puedan beneficiar de los descuentos con dinero público.

Comerciantes satisfechos

Los comerciantes, lógicamente, acogen con satisfacción la medida. La única pega, en el caso de Gandia, es el tiempo que se tarda en justificar en la plataforma la compra del cliente, ya que, además de enviar una copia del tique al ayuntamiento también hay que hacer una fotografía. Es un proceso garantista y de transparencia pero que muchas veces ocasiona demoras, especialmente en horas punta o en aquellos comercios con escaso personal para atender.

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