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Los jesuitas abren el debate para usar los espacios vacíos del Palau de Gandia

El Ayuntamiento muestra interés en participar en las decisiones durante la discreta y rápida visita del general de la Compañía de Jesús

Pese a los rumores, las antiguas salas de los religiosos no se venden, pero se extiende la idea de una hospedería o residencia

Arturo Sosa, general de la Compañía de Jesús, con autoridades y la directora del Palau, durante su visita.

Arturo Sosa, general de la Compañía de Jesús, con autoridades y la directora del Palau, durante su visita. / Àlex Oltra

Gandia

La Compañía de Jesús y el Ayuntamiento de Gandia han asumido que, cerrada la posibilidad de que a corto o medio plazo retorne la comunidad de jesuitas que hasta hace dos años y medio estuvo en la ciudad, lo más sensato es estudiar cómo se pueden aprovechar los grandes espacios que han quedado vacíos en la manzana urbana que incluye el Palau Ducal.

Ese fue, precisamente, uno de los elementos de la conversación que hace solo unos días mantuvieron el alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, y el general de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa, durante la discreta y cortísima visita que el llamado «papa negro» realizó al Palau Ducal el pasado 6 de noviembre.

Fue una visita al Palau exclusivamente, porque, tras la petición realizada por el ayuntamiento, Sosa y sus acompañantes se brindaron a entrar en el ayuntamiento y firmar en el Libro de Honor de la ciudad, pero el general de los jesuitas, un sacerdote venezolano nacido hace 76 años en Caracas, ni siquiera se desplazó a la Colegiata, situada en la misma plaza Major, ni a l’Escola Pia, ese edificio en el que San Francisco de Borja, tercer general de los jesuitas, fundó el colegio de San Sebastián que, después, sería la primera universidad jesuítica del mundo, con el simbolismo que eso representa.

Una fortísima inversión

La visita, como se pudo comprobar, se centró en el Palau Ducal, y allí, despejada la duda de que no van a regresar jesuitas la antigua residencia situada en ala que da al paseo de les Germanies, se abre la posibilidad de estudiar proyectos que eviten que ese espacio permanezca totalmente desaprovechado y se siga degradando.

Aunque a partir de la visita del general jesuita en Gandia, que vino con el ecónomo de la congregación religiosa, ha corrido la voz de la posible venta de esas dependencias, no es esa la opción que se está estudiando.

La manzana del Palau Ducal de Gandia en la que se aprecian las estancias que ocuparon los jesuitas.

La manzana del Palau Ducal de Gandia en la que se aprecian las estancias que ocuparon los jesuitas. / Levante-EMV

¿Podría rehabilitarse la zona como una hospedería o una residencia? Es una de las posibilidades sugeridas, pero es cierto que para ello sería necesario una fortísima inversión económica que en estos momentos no existe. Más dinero todavía se requeriría en el caso de que se optara por un hotel que quedaría ubicado en pleno paseo de les Germanies y que se podría «vender» a los clientes con el atractivo de estar en un palacio.

Ciertamente, esa zona no forma parte del núcleo histórico del Palau Ducal, cuya estructura se remonta al siglo XIV, sino de un añadido que se fue construyendo a partir de 1888, cuando la Compañía de Jesús adquirió en pública subasta el palacio abandonado que, de otra forma, seguramente habría sido demolido. Esas dependencias son propiedad de la Compañía y, de la misma manera que las estancias del colegio Borja Jesuitas, quedaron al margen de los espacios gestionados por la Fundación del Palau Ducal.

«No hay prisa», señalan fuentes consultadas por este periódico que recuerdan que la Compañía de Jesús cobra alquiler a los numerosos establecimientos abiertos en el ala que recae a la calle del Duc Alfons el Vell y al Paseo, lo que constituye una fuente de financiación de la congregación religiosa.

También seguirá abierto el colegio Borja-Jesuitas, en régimen de concertación con la Generalitat, que se ha convertido, junto a la propia gestión del Palau, en la presencia más relevante de la Compañía en esta ciudad.

El Ayuntamiento de Gandia, como señala el alcalde, José Manuel Prieto, trasladó al general jesuita y a la comitiva que lo acompañó en ese viaje relámpago que está abierto a dialogar y a participar sobre futuros usos de esas dependencias, pero añade que en estos momentos no se ha planteado un proyecto sobre el que poder avanzar.

Posibilidades de futuro

Lo que queda claro es que, ya sin jesuitas en Gandia, existe interés en sacar rendimiento de esos inmuebles vacíos y desaprovechados. El Palau Ducal es, junto a la Colegiata, uno de los elementos patrimoniales que se remontan a la misma fundación de la ciudad, y la entidad que lo gestiona lo ha convertido en el monumento más visitado, con cerca de sesenta mil entradas en 2023, lo que también ha supuesto un notable incremento en la recaudación económica que deriva en mejoras en las instalaciones y obras de restauración.

La Fundación, con ayuda del Gobierno español y del ayuntamiento, está a punto de iniciar ahora la rehabilitación en el Salón de Coronas, la escalinata del Patio de Armas y otras dependencias del enorme inmueble.

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