Misterios sin resolver en el Palacio de Justicia de Gandia
El edificio sigue con problemas de cobertura de telefonía móvil en su interior desde que abrió en marzo
Trabajadores, abogados y usuarios tienen que acercarse a las cristaleras para tener conexión y en varias ocasiones ha afectado a la actividad judicial cotidiana

La conexión sólo se da a ambos lados del edificio donde hay cristales. / Levante-EMV
Josep Camacho
Por alguna extraña razón, que todavía se desconoce, nada más franquear las puertas del flamante Palacio de Justicia de Gandia se va perdiendo la cobertura de telefonía móvil. El problema persiste desde que abrió el pasado mes de marzo y la Generalitat sigue sin ofrecer ninguna solución a las decenas de trabajadores, abogados y usuarios, que una vez dentro del edificio se quedan prácticamente incomunicados.
El Palacio de Justicia, proyectado durante el Consell del Botànic, abrió en el distrito de Santa Anna tras una inversión de 22,3 millones de euros. Más tarde, en julio, se dio por inaugurado con la visita de la consellera Nuria Martínez. Largamente reivindicado, puso fin a la dispersión de juzgados en Gandia y es un edificio moderno y funcional, pero sigue con este problema de conexión, que impide, con móviles particulares de cualquier compañía, hacer llamadas o enviar wasaps o correos, por ejemplo.
Eso sí, cabe matizar que la fibra por cable, la línea de teléfono fijo y el sistema Webex que utilizan los profesionales para grabar las vistas orales funcionan perfectamente.
Pero tener problemas de cobertura, además de la incomodidad e incluso la ansiedad que puede causar a algunas personas, no es una incidencia menor, ya que aunque no se ha paralizado ningún juicio o diligencia sí ha llegado a afectar a la actividad judicial cotidiana, teniendo en cuenta que para muchos abogados o procuradores su teléfono móvil es una herramienta de trabajo indispensable.
El decano del Colegio de Abogados, Francisco Ferrer, explica que se han dado algunos casos lamentables. «Por ejemplo demorar la puesta en libertad de un detenido porque el abogado está en el juzgado de guardia haciendo otras gestiones sin cobertura y esa persona tiene que esperar en el calabozo 15 o 30 minutos, hasta que esté disponible, cuando no habría ninguna necesidad», comenta.

El Palacio de Justicia está en unas parcelas sin edificar donde no hay ningún problema de cobertura. / Josep Camacho
Otras personas tienen miedo a subir al ascensor por si se estropea, aunque el elevador tiene un intercomunicador propio.
La única manera de tener buena cobertura es acercándose a las ventanas y cristaleras de las caras norte y sur del edificio, que por suerte son amplias y están a ambos lados de las fachadas. Pero si la persona está en un despacho, imposible, y ni hablar en la zona de calabozos, sótano o garaje. El fallo se da en todas las plantas, desde la baja donde está el Registro Civil o el Juzgado de Guardia, hasta la cuarta donde se sitúa Fiscalía.
Así, cada día se ven situaciones un tanto cómicas, como personas pululando por los pasillos como zombis buscando aumentar las rayitas de su móvil. Los trabajadores ya tienen identificados los mejores puntos. Otra buena opción son los aseos.
Tanto el Colegio de Abogados como los sindicatos han remitido escritos a la Conselleria. Contestaron que el motivo del fallo no se sabe. Se sospecha que pueda ser algún material de construcción, o algún aislante, porque tanto fuera del edificio como en el barrio no hay ningún problema de cobertura. Y por supuesto se descarta que haya algún inhibidor de frecuencia activado de manera intencionada.
«Nos dijeron que estaban estudiando poner un sistema de wifi para invitados, pero por ahora no han hecho nada», señala la gandiense Soraya Sánchez, portavoz del sindicato CSIF. «Recientemente pusieron en el techo de la planta baja un amplificador de wifi para ordenadores y parece que internet va algo más rápido», añade.
Por otra parte, Francisco Ferrer aprovecha la conversación con este periódico para señalar que el Colegio de Abogados tiene asignado un despacho en el nuevo edificio «pero se nos queda pequeño para las labores que hacen allí los letrados, como preparar los juicios o atender a clientes, además que ya hemos ocupado mucho espacio para guardar las togas».
Por el Palacio de Justicia de Gandia pasan unas 500 personas cada día, y el complejo da servicio a 157.000 personas de 28 municipios.
Otra queja recurrente es que el edificio sigue sin tener ni una máquina de vénding. Sí que existían en los anteriores Juzgados pero, al parecer, la Conselleria todavía no ha resuelto una nueva contratación que permita a los trabajadores o a los usuarios al menos tomarse un café, un botellín de agua o un aperitivo.
La nueva ubicación de los Juzgados ha aumentado la facturación de los bares del entorno, pero, como sucede en la mayoría de edificios públicos de gran afluencia, no estaría de más tener servicio de vénding para quien no pueda o no quiera salir.
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