Tavernes pierde el pleito y tendrá que rescindir el contrato del muro del Vaca
Una sentencia avala a la empresa Cadersa, que se vio envuelta en una guerra administrativa entre el ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica por una obra proyectada para evitar inundaciones

El río Vaca, junto a la urbanización del Vergeret, justo en el lugar donde debe construirse el muro protector. / Toni Álvarez Casanova
El Ayuntamiento de Tavernes de la Valldigna tendrá que rescindir el contrato firmado en el año 2021 con la empresa Cadersa, que se adjudicó la construcción de un muro de defensa contra inundaciones del río Vaca en un tramo de aproximadamente kilómetro y medio junto al casco urbano.
La sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJ) ha estimado el recurso presentado por la empresa gandiense y ha fallado en contra del Ayuntamiento vallero, anulando a su vez una sentencia anterior que sí daba la razón a la Administración local.
En resumen, lo que esta resolución judicial viene a decir es que el ayuntamiento tiene que resolver el contrato de obras abonando a la empresa el valor de lo que ya se había hecho antes de que, por orden de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), se tuvieran que paralizar los trabajos.
El proyecto inconcluso, que fue adjudicado a Cadersa por cerca de 900.000 euros, consiste en la construcción de una mota de tierra de aproximadamente dos metros de altura y un kilómetro y medio a lo largo del casco urbano. Ese elemento está proyectado para evitar desbordamientos del río Vaca, especialmente en la zona del Vergeret, donde se construyó tiempo atrás una urbanización de quinientas viviendas, declarada «ilegal» por el Tribunal Supremo justamente porque está en suelo inundable.
Poco después de que en febrero de 2022 se iniciaran las obras de la mota de protección, Cadersa detectó la existencia de una estructura de hormigón oculta y un colector de aguas pluviales. Al comunicar los hechos, responsables de la CHJ paralizaron las obras y pidieron al ayuntamiento, como promotor del proyecto, una modificación técnica.
A partir de ahí se produce un embrollo entre administraciones del que la empresa finalmente ha sido víctima. Por una parte, el consistorio solicitaba a Cadersa que continuara con los trabajos y, por otra, la CHJ advertía de sanciones si lo hacía. Ante esa incertidumbre política y las trabas que se le iban poniendo, la mercantil decidió abandonar los trabajos y solicitó la resolución del contrato. El ayuntamiento se opuso y ganó un primer asalto en el Juzgado de lo Contencioso, pero ahora el TSJ ha revocado aquella decisión y ha dado la razón a Cadersa, si bien todavía cabe recurso ante el Tribunal Supremo. Según señala la resolución judicial, la obra apenas está ejecutada en un 20%, de manera que está casi toda por hacer.
Más allá del conflicto administrativo entre ayuntamiento y CHJ, y del lío judicial que de momento da la razón a la empresa constructora, la cuestión ahora es qué pasa con ese muro proyectado que no solo es fundamental para prevenir inundaciones, sino también para «legalizar» la urbanización del Vergeret que sigue siendo una zona urbana con alto riesgo de inundación. De hecho, el Tribunal Supremo apuntó a la «demolición» de toda la urbanización que se construyó de forma ilegal, algo que, obviamente, nadie contempla.
En la sentencia ganada ahora por Cadersa, el TSJ señala que la empresa nunca pudo reiniciar las obras del muro porque el proyecto no se modificó ni fue avalado por la CHJ, como es preceptivo, «dado que se está ejecutando en la zona de dominio público hidráulico», un espacio sobre el que el organismo de cuenca tiene plenas competencias.
Estudiar qué hacer
Al tener conocimiento de esta sentencia, el Ayuntamiento de Tavernes de la Valldigna está estudiando qué hacer a partir de ahora porque, como resulta lógico, lo urgente es construir el muro contra inundaciones. En los pasados meses de septiembre y octubre el río Vaca volvió a registrar crecidas significativas, y si bien estuvo lejos de desbordarse, el ayuntamiento tuvo que adoptar medidas preventivas por si el caudal seguía creciendo. En cierta medida, el Vaca mostró sus dientes y envió un mensaje claro de que sigue siendo un cauce sobre el que es necesario actuar para que un día u otro no se tengan que lamentar daños.
El ayuntamiento también tendrá que valorar si puede recuperar para un proyecto futuro los 250.000 euros de una ayuda de la diputación que se habían destinado a este proyecto inconcluso.
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