La CHJ retoma el gran proyecto contra inundaciones de la Valldigna y Xeraco
Proyectado en la época de Zapatero y suspendido por Rajoy, la actuación en la cuenca del Vaca preveía una inversión de 40 millones de euros en la zona
El nuevo diseño estará en 18 meses y se ha recuperado a la vista de las catastróficas consecuencias de la dana del 29 de octubre del año pasado

Miguel Polo, con la alcaldesa y concejales del Gobierno local, en la visita a Tavernes de la Valldigna. / Levante-EMV
La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), un organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, ha retomado aquel gran proyecto contra inundaciones del río Vaca, que atraviesa los municipios de la Valldigna y Xeraco, en el que se iban a invertir cerca de 40 millones de euros. La actuación, diseñada y aprobada cuando José Luis Rodríguez Zapatero era presidente del Gobierno español, se anuló poco después, alegando recortes económicos, cuando Mariano Rajoy le relevó en el cargo.
Durante años los ayuntamientos han reclamado el rescate del proyecto, y es ahora cuando el presidente de la CHJ ha anunciado la buena noticia. El año que viene, con un presupuesto asignado de 400.000 euros, los técnicos revisarán toda la documentación para que derive en un nuevo proyecto que se pueda ejecutar cuanto antes.
El presidente de la CHJ, Miguel Polo, lo anunció este martes durante una visita a Tavernes, donde se reunió con la alcaldesa de la localidad, Lara Romero, y otros concejales y técnicos. Según dijo en ese encuentro, que incluyó un paseo por la ribera del Vaca, el nuevo proyecto de laminación y contra inundaciones del río será una realidad año y medio después de que se adjudique. Esto es, en el horizonte de mediados de 2027. Después vendrían las obras.
Desde Simat a Xeraco
Inicialmente el plan contemplaba la construcción, ampliación y mejora de redes de evacuación de aguas pluviales, la disposición de espacios naturales para retener el caudal, especialmente en la zona conocida como els Clots, entre Simat y Benifairó, la ampliación del cauce del Vaca, con especial incidencia en el tramo que discurre por Tavernes de la Valldigna y, ya en Xeraco, la prolongación del barranco de les Fonts y el incremento de la capacidad de desagüe del río Vaca a través de sus dos desembocaduras, la natural, que antes de llegar al mar vira hacia Gandia, y la artificial, que se construyó en los años 70 del siglo pasado siguiendo el linde de términos de Xeraco y Tavernes.

El cauce del río Vaca, a su paso por la zona del Vergeret de Tavernes de la Valldigna. / Toni Álvarez Casanova
La alcaldesa de Tavernes ha señalado a este periódico que antes de la visita de Miguel Polo ya mantuvo encuentros con él para pedirle que esa obra saliera de los cajones, más aún después de las catastróficas consecuencias de la dana sufrida en octubre del año pasado en varias comarcas valencianas.
La adaptación del proyecto incluirá los últimos conocimientos sobre la dinámica hidráulica de los ríos, las aplicaciones para evitar desbordamientos en casos de lluvia torrencial, así como las nuevas normativas y legislación sobre este tipo de actuaciones.
«Legalizar» el sector Vergeret
En este caso concreto, también se estudiará cómo incrementar la permeabilidad de las enormes barreras que suponen los trazados de la autopista AP-7 y de la carretera Nacional 332 para garantizar que nunca más puedan ejercer una retención de caudal que se derivaría en la inundación de grandes áreas.
Además, en Tavernes el proyecto contra inundaciones es fundamental para «legalizar» la urbanización del Vergeret, que se construyó sobre suelo inundable y fue declarada «ilegal» por sentencia del Tribunal Supremo. Esa resolución, inapelable, obliga a «retirar» la urbanización, donde con los años se construyeron edificios con cerca de quinientas viviendas, si bien es algo que todos saben que no se va a producir.
La alcaldesa Romero ha señalado a este periódico que, además de solucionar ese contencioso legal con el Vergeret, el proyecto contra inundaciones también permitirá la ampliación de zonas urbanizables, industriales y residenciales, que ahora no pueden desarrollarse precisamente porque están sometidas al riesgo de quedar bajo el agua en episodios de lluvia torrencial.
«La dana ha marcado un antes y un después y todas las miradas tienen que estar puestas, por encima de cualquier otra consideración, en la protección de nuestro pueblo y de las personas ante el riesgo de inundaciones», ha concluido la alcaldesa vallera.
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