Ador salda una deuda con la memoria histórica
Una placa recuerda a Fernando Lizarbe, muerto tras escribir «Menos Franco y más pan blanco»

Un momento del acto que tuvo lugar en el Museu Etnològic d’Ador. / Levante-EMV
Después de la guerra civil española, un joven vecino de Ador viajó a la zona de la Mancha para hacer negocios con las naranjas y tratar de ganarse la vida, pero no encontró contactos y desde allí remitió un telegrama anunciando que regresaba a su pequeña localidad, un objetivo que nunca se cumplió y sobre el que siempre hubo halo de misterio.
Poco después de su mensaje ese joven, que apenas tenía 18 años, fue detenido y acusado de haber realizado una pintada donde se leía: «Menos Franco y más pan blanco». El joven se llamaba Fernando Lizarbe Estruch, y quienes han indagado en su corta vida señalan que aquel gesto acabó costándole la vida.
Las circunstancias todavía hoy son extrañas y puede que nunca se aclaren. Las autoridades franquistas, que en aquellos momentos participaban en una durísima represión contra los partidarios del bando republicano o simplemente por criticar el régimen, anunciaron que Fernando Lizarbe murió al haber participado en un intento de fuga.

La placa que ha quedado instalada en el Museu Etnològic de Ador. / Levante-EMV
La familia, que nunca creyó esa versión, trató de averiguar qué había pasado, pero, como en tantas otras víctimas de la represión, lo último que se daba eran explicaciones y nunca quedaron claras las circunstancias de lo ocurrido. Los historiadores que han estudiado su caso revelan que varios de sus amigos en Ador fueron víctimas de palizas después de que apareciera otra pintada en la localidad que no gustó a las autoridades del momento: «Fernandito, tu muerte será vengada», rezaba aquel texto. Quienes han estudiado el caso sospechan que el escrito pudo haber sido obra de partidarios del régimen franquista con el objetivo de acusar al entorno de la víctima, una práctica que fue habitual en aquellos años para perseguir, e incluso condenar, a los desafectos de la dictadura militar impuesta tras la guerra.
En Ador algunos de sus familiares todavía conservan la esquela que se publicó para su entierro, pero el Ayuntamiento de la localidad ha querido rendir homenaje a aquel hombre olvidado en lo más oscuro de la historia, y lo hizo el 10 de diciembre pasado, coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos que tan salvajemente se vulneraron durante el franquismo.
Como no se sabe dónde murió, el homenaje ha consistido en la colocación de una placa de cerámica en el interior del Museu Etnològic que ya fue presentada el pasado mes de abril, cuando la Associació Republicana de la Safor celebró allí su jornada anual en el aniversario de la proclamación de la segunda república española.
El acto contó con la presencia del presidente de la entidad, Salvador Sanchis, de autoridades locales, encabezadas por la alcaldesa, Manela Faus, y de familiares de Fernando Lizarbe, que agradecieron el gesto. También de personas que han contribuido a la reconstrucción de la historia de quien, según todos los indicios, hay que reconocer como una víctima de la represión franquista.
La familia de Fernando Lizarbe Estruch emigró a Argentina poco después de la guerra, pero años después la madre y una hermana regresaron a Ador. Otro hermano se quedó en el país sudamericano, donde se casó y puso a su hijo el nombre de su tío presuntamente asesinado.
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