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Mara Rolli Grau, subcampeona de Europa y directa al Mundial de Campo a Través

La atleta de Tavernes de la Valldigna es la 13ª individual y segunda mejor de la selección española

Mara Rolli Grau, segunda por la derecha, con sus compañeras de la selección española, en el podio del Europeo

Mara Rolli Grau, segunda por la derecha, con sus compañeras de la selección española, en el podio del Europeo / RFEA

Gandia

Portugal ha acogido el XXXI Campeonato de Europa de Campo a Través con el mejor resultado del atletismo español de la historia. La localidad de Lagoa quedará siempre en la memoria por las ocho medallas conseguidas por el combinado nacional, cinco por equipos y tres individuales.

En el Europeo destaca un nombre propio, el de la atleta de Tavernes de la Valldigna, Mara Rolli Grau, quien junto a sus compañeras de selección obtuvo la medalla de plata, tras ser 13ª en la clasificación individual y segunda mejor de España, lo que vale el billete directo para el Mundial de Estados Unidos el próximo mes de enero.

Mara y sus compañeras, las sub 20, inauguraron el campeonato. Y lo hicieron con una consigna clara: valentía. El equipo español salió arriesgando para pelear por las primeras plazas desde el inicio, consciente de que el recorrido premiaba a quien se colocaba bien antes de que la cuerda se tensara.

La atleta de Tavernes de la Valldigna, en la carrera

La atleta de Tavernes de la Valldigna, en la carrera / RFEA

Esa apuesta tuvo recompensa: plata por equipos, la primera medalla de España en Lagoa, trabajada hasta el final y rematada con una remontada de plazas decisivas cuando el cansancio empezaba a pesar más que las piernas. Las españolas que puntuaron y completaron el bloque fueron: María Viciosa (11ª), Mara Rolli (13ª), Claudia Gutiérrez (14ª), Sandra González (22ª), Andrea Buenavida (39ª) e Inés Herault (41ª), tras los 4.290 metros del recorrido.

La medalla, además, engorda un historial ya notable del equipo sub 20 femenino en este Europeo: bronce en 2017, plata en 2021, oro en 2022 y, ahora, plata de nuevo.

No hizo un día especialmente frío, pero sí lo bastante serio como para recordarnos que el cross, cuando se pone caprichoso, no entiende de concesiones. Y caprichoso fue el circuito, diseñado ex profeso para la ocasión: vueltas de aproximadamente 1.500 metros, un trazado estrecho, con muchas curvas, obstáculos y una parte inicial de gran pendiente que invitaba a la pelea desde el disparo. Porque, en escenarios así, quedarse atrás en los primeros metros no es un error: es una condena.

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