Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El proyecto del Gobierno dejará playas de al menos 50 metros en todo el sur de la Safor

La actuación programada contempla verter 1,3 millones de metros cúbicos de Rafalcaid al puerto de Oliva

El Gobierno descarta construir arrecifes a pesar de que en muchos lugares los resultados han sido muy positivos

Una de las muchas concentraciones que han tenido lugar en las playas del sur de la Safor para reivindicar la regeneración con arena.

Una de las muchas concentraciones que han tenido lugar en las playas del sur de la Safor para reivindicar la regeneración con arena. / Levante-EMV

Gandia

El Ministerio para la Transición Ecológica ya puede acometer el que va a ser uno de los proyectos de regeneración de playas más importantes llevados a cabo nunca en la Safor. Esa actuación, que se centra en la franja situada entre la desembocadura del río Serpis, en Gandia, y el dique de protección del puerto deportivo de Oliva, contempla el vertido de 1,3 millones de metros cúbicos de arena.

Ese proyecto, que acaba de superar el preceptivo trámite de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), no tiene fecha de inicio, pero es cierto que la Administración del Estado ha señalado que su intención es abordarlo cuanto antes.

El objetivo fundamental de la obra, como indica la DIA, es que en toda esa franja de 8,1 kilómetros de longitud exista un ancho de arena no inferior a los 50 metros. En estos momentos hay lugares donde las playas apenas alcanzan los 28 metros, y es muy frecuente que, durante los temporales de levante, el nivel del mar se eleve hasta inundar por completo las playas.

Finalmente, y como era intención de los técnicos redactores de este proyecto, la decisión ha sido el aporte masivo de arena mediante el uso de embarcaciones de dragado, y se descarta la construcción de arrecifes, incluso de aquellos que quedan sumergidos o emergen muy poco sobre el nivel del mar.

El Ministerio para la Transición Ecológica señala que la arena que servirá para regenerar las playas de Marenys de Rafalcaid (Gandia), Daimús, Guardamar de la Safor, Bellreguard, Miramar, Piles y el tramo sur de Oliva, se sacará de un enorme banco submarino que alcanza 246 hectáreas y está situado ante la costa de Cullera.

La asociación Salvem les Platges al Sud de Gandia presentó un completo pliego de alegaciones al que se sumaron varios de los ayuntamientos afectados, de manera que, en su opinión, se ha podido mejorar el proyecto. Pero, al mismo tiempo, no acabará con las causas que lo generan porque ni se retiran los diques marinos que interrumpen el tránsito de la arena en dirección norte-sur, ni figuran medidas para que los sedimentos de los ríos lleguen hasta el mar y no queden retenidos tras los pantanos y otras barreras que frenan las corrientes.

Eso significa que, pese al evidente proceso de recesión de la costa entre Gandia y Oliva, el Ministerio para la Transición Ecológica contempla aportaciones periódicas de arena. Ni siquiera se opta por los arrecifes, que tan positivos resultados han tenido en otros lugares para retener arena allí donde construyen. Uno de los mejores ejemplos está entre Oliva y Dénia, donde las playas a ambos lados del río Molinell han experimentado un recrecimiento muy considerable. Claro que allí esa actuación costó cerca de 15 millones de euros y el aporte de arena, sin arrecifes, es mucho más barato que levantar esas barreras submarinas con piedras.

Una de las alternativas técnicas que se plantearon a la hora de redactar la mejor solución para poner fin a la regresión de estas playas de la Safor era, precisamente, aportar arena y construir cuatro espigones exentos paralelos a la costa «en los puntos críticos», es decir, allí donde el mar se ha comido más playa, pero finalmente ha quedado descartada porque los estudios indican que ni siquiera así se conseguiría acumular arena, sino que seguiría habiendo una pérdida anual de 7.000 metros cúbicos.

Para establecer los criterios de este proyecto los expertos incluso han tenido en cuenta los efectos del cambio climático, y citan, entre otros, la paulatina subida del nivel del mar que tantos problemas puede generar en esta zona que explota sus playas a través de la industria turística.

Unas obras que obligan a tomar muchas medidas

El Ministerio para la Transición Ecológica prevé que los trabajos para el aporte de 1,3 millones de metros cúbicos de arena a las playas situadas entre la desembocadura del Serpis y el puerto de Oliva dure diez meses, y añade que difícilmente se podrán detener para respetar el periodo estival. Por ese motivo, la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) apunta a la necesidad de dialogar con los ayuntamientos y acordar las medidas que se tendrán que adoptar. El agua del mar previsiblemente registrará turbidez mientras las dragas estén vertiendo la arena, por lo que no se descarta que los ayuntamientos exijan que los trabajos arranquen en septiembre para finalizar en junio, dejando julio y agosto libres, que es cuando más actividad se registra en las playas.

De la misma manera, la DIA señala que el promotor, en este caso el ministerio, deberá tener en cuenta la afección sobre el medio marino y, especialmente, sobre las especies piscícolas y los moluscos que son una fuente de trabajo para pescadores de Gandia y de otras localidades. Es cierto que el aporte de arena, sin construir arrecifes, es la actuación considerada «más blanda», pero aun así hay que compaginar las obras para que el perjuicio sea el menor posible.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents