La Safor, una comarca de festivales
¿Por qué Gandia, Oliva y Tavernes son destinos favoritos para acoger festivales de música? ¿Qué repercusión tienen estos eventos para el turismo? ¿Vivimos una burbuja de conciertos?
Los responsables de organizar el Pirata Beach Fest y el Mediterránea Dual Fest, en Gandia, Del Poble y Festivern, en Tavernes de la Valldigna, y el nuevo Duna Dorada, en Oliva, analizan cómo está el sector, su repercusión sobre el turismo y las expectativas para 2026.

Asistentes a un concierto del Pirata Beach Fest este año. / Àlex Oltra
Josep Camacho
España vive desde hace varios años, y sobre todo tras la pandemia de covid, un auténtico auge de festivales de música. Mucho ha llovido desde 1995, cuando se celebró la primera edición del FIB en Benicàssim, uno de los más antiguos. Desde entonces por la piel de toro han proliferado eventos de todo tipo, y de varios géneros, pero con una cierta predilección por la costa mediterránea. Y dentro de esta tierra bendecida por el mar destaca la Safor, que ya acoge nada menos que cuatro.
En 2026 en Gandia se celebrará la octava edición del Pirata Beach Fest y la séptima del Mediterránea, ambos en el casco urbano. En Tavernes de la Valldigna el más veterano es el Festivern, que cumple 19 ediciones este año, y el más joven Del Poble, cuya primera edición fue en septiembre. Y se anuncia uno más en la playa de Oliva, el Duna Dorada.
Ahora que ya se han anunciado las fechas y gran parte de los carteles de todos ellos, hablamos con sus organizadores para reflexionar con calma en qué "momento festivalero" está la Safor.
PIRATA BEACH FEST
Cuándo: Del 8 al 11 de julio de 2026.
Dónde: Gandia.
Asistentes en 2025: 30.000 personas.
Promotor: Duke Abengózar (Black Lotus)

Duke Abengózar. / Levante-EMV
"Tras la pandemia se multiplicaron los festivales y el mercado español está saturado"
Creo que Gandia está en un "Top 9" dentro de las ciudades que ofrecen una oferta musical y cultural de festivales dentro del panorama nacional. Estamos viviendo una "burbuja" de festivales que parece que se está regulando, con la caída de muchos de ellos. Tras la pandemia hubo unas ganas acumuladas de salir, disfrutar y compartir, lo que hizo que muchos promotores doblaran, incluso triplicaran la oferta de eventos, y el mercado español a día de hoy está saturado.
Esto, unido a la actual subida de los cachés de los artistas, que obligan a los festivales a subir sus precios, supone que el público deba elegir bien su festival, porque no dispone de una economía como para ir a cuatro o cinco, como antes pasaba. Uno de los factores importantes para comprar una entrada es tener una experiencia distinta, ya sea por el contenido, prestaciones o por la ciudad donde se celebra.
Gandia tiene muy buena comunicación por tren y autovía, contamos con una de las mejores playas de España y una plaza hotelera y de apartamentos muy amplia.
Por parte del ayuntamiento tenemos un total apoyo desde el principio y estamos muy contentos con el trato. En cuanto a su repercusión el Pirata Beach Festival genera un impacto de 2,5 millones en los cuatro días de evento y subimos cada año. Es un "win to win"con la ciudad que nos hace crecer a la par que aportar a los negocios.
Por otra parte, sería idílico que el Pirata se celebrara en la playa, pero es inviable porque necesitamos un recinto y una cantidad de metros que no los hay. Donde estamos ahora mismo creemos que es el mejor lugar, más que nada porque no molestamos ni afectamos a la vida de la ciudad.
En cuanto a la Safor, creo por ahora tiene una cantidad de festivales adecuados, ya que son de estilos diferentes y van dirigidos a públicos distintos. Y estamos en una ubicación geográfica estratégica, entre València y Alicante.
En cuanto al festival Duna Dorada, que se celebrará en Oliva los días 22 y 23 de mayo, sabemos que no será fácil porque es de primer año, pero estoy seguro de que gustará, será un fin de semana festivo donde disfrutar en familia en un recinto totalmente dotado y acondicionado.
A los vecinos que se están quejando del ruido les pediría que nos dieran una oportunidad, que no se pusieran la tirita antes de la herida, porque los horarios serán comedidos. Está concebido como un "festival boutique", con poco aforo y dirigido a un público tranquilo, de 35 años en adelante, donde estoy convencido de que el civismo será la tónica general.
MEDITERRÁNEA DUAL FEST
Cuándo: Del 13 al 15 de agosto de 2026.
Dónde: Gandia.
Asistentes en 2025: 35.000 personas.
Promotor: Alfred Sáez.

Alfred Sáez. / Josep Camacho
"Cada año luchamos contra festivales de enorme presupuesto con grandes fondos de inversión detrás"
Gandia está muy bien posicionada gracias al gran trabajo de promoción que hacen los propios festivales y el departamento de Turismo. En el Mediterránea procuramos traer a los mejores artistas, a la vez que cuidamos con mimo el recinto y otros detalles para la comodidad de nuestros asistentes. Un valor añadido es la playa y un centro histórico como el de Gandia, del que otras ciudades carecen.
Los asistentes al Mediterránea confían en nuestro proyecto, pero cada año es un reto, debemos luchar contra marea frente a empresas del sector que inflan el mercado con una contratación masiva y con un pulmón económico ilimitado, al tener grandes fondos de inversión detrás.
Para Gandia tener el Mediterránea creo que es muy positivo, la posiciona como punto de referencia para mucha gente. Además tiene impacto sobre el alojamiento, el comercio local y la hostelería en el núcleo urbano en unos días de agosto en que la mayoría de los visitantes está en la playa. Estoy muy agradecido al Ayuntamiento de Gandia por confiar desde el primer minuto en mi proyecto. Además, hacemos muchas actividades gratuitas para todos los ciudadanos y visitantes.
Hubo propuestas de hacer el Mediterránea cerca de la playa, pero yo tenía claro que lo mejor era involucrar a nuestro centro histórico con actividades gratuitas como el Mediterránea al Carrer, Mediterránea Kids y Gastro, el Palau Ducal, y en definitiva ofrecer unas vacaciones musicales más completas. Este año he tenido varias propuestas de desplazar el Mediterránea a otras ciudades, pero como gandiense creo que es la mejor ubicación. En cuanto a la competencia, organizar un festival de música es un negocio bastante complejo que depende de muchos factores. A la larga puede ser un problema si el producto es similar y aquí no hay un ganador. Lo importante es sumarle diferentes experiencias musicales a nuestros asistentes y todos los festivales podremos convivir.
FESTIVERN
Cuándo: Cancelada la edición de 2025 por la lluvia.
Dónde: Tavernes de la Valldigna.
Asistentes en 2025: 6.000 personas.
Promotora: Yoli Gómez.

Yoli Gómez. / Levante-EMV
"Tavernes y el Festivern forman un sinergia muy positiva"
La Safor se ha consolidado claramente como una comarca de gran relevancia dentro del circuito musical y de festivales, especialmente en la zona del mediterráneo. Para empezar, cuenta con una ubicación privilegiada, muy próxima a dos ciudades de referencia -València y Alicante-, que ya cuentan de por sí con una gran oferta cultural.
A esto se suma un atractivo que va más allá de lo musical: buen clima durante gran parte del año, un entorno natural envidiable y una excelente conexión, factores que convierten a la comarca en un destino muy atractivo tanto para el público como para los propios proyectos culturales.
Por otro lado, la Safor es cuna de grupos y artistas muy reconocidos y de gran relevancia de nuestro panorama musical, tanto en valenciano como en castellano. Por todo esto, creo que en este momento la Safor ya puede considerarse un territorio de referencia en el sector musical, no solo como lugar de paso, sino como espacio generador de proyectos culturales propios.
Pero el sector de los festivales vive un momento complejo. Tras la pandemia, se produjo un gran aumento de este tipo de eventos, lo que ha generado una oferta muy amplia y, en algunos casos, difícil de sostener en el tiempo. Estoy segura de que, por parte del público, la respuesta seguirá siendo buena, pero también creo que estamos entrando en una etapa de ajuste del sector, en la que no todos los proyectos se podrán mantener.
Además, no todos los festivales parten de las mismas condiciones. Algunas producciones cuentan con importantes patrocinios, apoyo publicitario o grandes subvenciones, lo que facilita que se programen artistas con mayor alcance y que, por tanto, generan una mayor visibilidad. Eso se traduce en una competencia desigual frente a proyectos autogestionados, que son culturalmente muy valiosos, pero también más vulnerables.
Desde el Festivern creemos que es fundamental reivindicar y proteger este tipo de festivales autogestionados, porque aportan diversidad, identidad y una manera distinta de entender la cultura. Nosotros apostamos por este modelo y nos gustaría que el público fuese consciente de ello, porque su apoyo es clave para que estos proyectos, como el nuestro, sigan existiendo.
Un festival aporta la experiencia completa. No es solo ver conciertos: es convivir durante varios días, formar parte de una comunidad, compartir valores y sentir que perteneces a algo. En el caso del Festivern, presumimos de que “los festiverners” siempre dicen que no vienen solo a un evento, sino que vuelven a casa, a un festival hecho por y para el pueblo, donde además, se sienten parte activa del proyecto.
Tavernes y el Festivern forman una sinergia muy positiva. Tavernes es, por sus características, un destino vinculado al turismo estival, y el hecho de albergar un festival en pleno invierno supone un reclamo turístico muy importante. Beneficia al comercio local, la hostelería y la proyección del municipio. Desde la organización siempre hemos sentido un trato excelente por parte de las instituciones. El ayuntamiento ha abrazado el festival, y lo ha entendido como un proyecto del pueblo y siempre nos hemos sentido apoyados. No imaginamos el festival en otro lugar.
De cara al futuro, pensamos en mejoras relacionadas con las infraestructuras, sobre todo en lo relativo al acondicionamiento del terreno y los espacios para garantizar la máxima comodidad y seguridad de los asistentes.
El Festivern es un festival de invierno, y su identidad está muy ligada al entorno en el que se celebra actualmente. Tal y como está planteado, el espacio actual es el que mejor se adapta a sus necesidades, sobre todo por la proximidad entre los distintos recintos y servicios.
En cuanto a la sensación de "burbuja" no es exclusiva de la Safor; es algo que afecta prácticamente a todo el territorio español. Pero si nos centramos en los festivales que conviven a día de hoy en la Safor, creo que existe un equilibrio bastante saludable. Hay una gran oferta, pero también es bastante diversa, tanto en estilos musicales como en formatos y públicos. Cada festival tiene su identidad y su razón de ser, y eso es clave para evitar una saturación real.
Mientras esa diversidad y ese respeto por el territorio se mantengan, creo que la Safor seguirá siendo una comarca culturalmente muy viva.
DEL POBLE FEST
Cuándo: 19 y 20 de junio de 2026.
Dónde: Tavernes de la Valldigna.
Asistentes en 2025: 17.500 personas.
Promotor: Pepe Morant.

Pepe Morant. / Levante-EMV
"No debemos competir por la cantidad, sino apostar por la identidad y la sostenibilidad"
La Safor en cuanto a festivales es una comarca en plena fase de crecimiento, con una oferta musical cada vez más diversa. El nivel actual lo definiría como emergente y con una personalidad muy marcada. Tenemos buenas infraestructuras, una ubicación privilegiada entre València y Alicante, playas de referencia y una marca de territorio muy potente.
Es fundamental seguir trabajando de la mano de las instituciones y del sector turístico: la Safor reúne todos los ingredientes para consolidarse como un polo musical destacado en el Mediterráneo, capaz de combinar propuestas culturales, gastronomía de calidad y entornos naturales únicos.
El año 2026 tiene muchas posibilidades de seguir siendo un buen año para nuestro sector, aunque con matices. El segmento de los festivales, el ocio y el entretenimiento continúa siendo uno de los más sólidos de la industria y mantiene previsiones de crecimiento a medio plazo. Ahora bien, no podemos obviar que el coste de la vida y la presión sobre el gasto del público pueden frenar parte de la demanda. Nosotros seguiremos trabajando para ofrecer precios competitivos y experiencias de valor, aunque cada vez es más difícil sostener esta estructura. Sin ayudas ni patrocinio muchos proyectos dejarían de ser viables; por eso es fundamental encontrar un modelo que garantice su continuidad.
Creo que muchos jóvenes priorizan gastar en festivales frente a otros eventos culturales por la propuesta global. Un festival es un punto de encuentro donde lo tienen todo: no solo disfrutan de la música y la oferta gastronómica, también socializan, viajan y se sienten parte de una comunidad. Es un espacio donde se generan recuerdos compartidos y momentos que, año tras año, se mantienen en la memoria. Para muchos acaba convirtiéndose en una tradición, y eso —además de una responsabilidad— es tremendamente satisfactorio para quienes trabajamos en un proyecto cuyo fin es que el público se divierta.
Del Poble Fest no necesita celebrarse en la playa. Cuando desde la compañía creamos un proyecto trabajamos el concepto y la experiencia en base al destino y la localización. Ponemos en valor factores culturales, costumbres y, sobre todo, la personalidad y el alma del festival. A partir de ahí nace el proyecto, su relato y todo lo que ofrecemos: cada elemento debe tener sentido y coherencia. Para nosotros es fundamental que el público se identifique con la propuesta. Si sacáramos el festival de donde está, sería otra cosa, con otro nombre y otra identidad.
Respecto de tener un recinto, me parece una buena iniciativa. No obstante, la necesidad la marca el propio destino; y si la construcción de un espacio legalizado y con infraestructuras adecuadas puede ayudar a atraer actividad y dinamizar la localidad —siempre con sentido común y sin generar competencias innecesarias dentro de la oferta turística— entonces bienvenida sea la inversión.
La Safor no está en una situación de “burbuja”. Lo que estamos viviendo es un crecimiento natural del sector, con una oferta cada vez más variada y una respuesta muy positiva por parte del público. Ahora bien, una concentración excesiva de eventos sin una planificación estratégica podría derivar en una saturación de fechas, recursos y atención. El objetivo no debe ser competir por cantidad, sino apostar por la diferenciación, la identidad y la sostenibilidad de cada proyecto.
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