Clientes a la caza de la preciada bombona de butano en la Safor
Usuarios e incluso alcaldes de pueblos del interior expresan su malestar por retrasos en el reparto desde hace semanas
La principal distribuidora asegura que no hay problemas de abastecimiento

Venta de butano en una gasolinera de Gandia, en una imagen de ayer. A media mañana apenas quedaban ya bombonas llenas para servir. / Josep Camacho
Josep Camacho
Numerosos consumidores de butano han trasladado sus quejas por los problemas de distribución de estas bombonas que se están produciendo desde hace varias semanas en algunos barrios de Gandia, en el resto de la comarca, y más concretamente en las localidades del interior.
Conseguir una bombona de butano se está convirtiendo en una «gimkana», una cuestión de suerte, en los pueblos pero también en las gasolineras, que son los principales puntos de venta fijos. La situación se ha agudizado desde antes de Navidad, y todo apunta a que se debe a una tormenta perfecta entre las últimas olas de frío y un reparto deficiente por parte de la principal agencia distribuidora.
Algunos alcaldes confirman este problema y trasladan el malestar de sus vecinos. En Villalonga su alcalde, Juanjo Sanchis, relata que «el lunes, por ejemplo, los repartidores se dejaron medio pueblo por hacer, cuando se les acaban las que llevan se van y ya no vuelven; la gente va a la gasolinera, pero tampoco pueden alcanzar a todo el pueblo y suelen quedarse rápidamente sin existencias».
La alcaldesa de Ador, Manela Faus, confirma que hay retrasos «y la gente está muy enfadada». En Palma de Gandia, comenta la alcaldesa, Paula Femenia, «pasan muy a la larga, e incluso a veces de buena mañana, a las 8 h, en vez de las once, la hora de siempre».
Al alcalde de Potries, Sergi Vidal, también le consta el retraso. «Han estado semanas ofreciendo un servicio pésimo, yo me puse en contacto con la distribuidora, se reforzó de manera puntual, y parece que se ha mejorado algo, pero no está como antes».
El encargado de una gasolinera de Gandia, donde habitualmente se quedan sin butano a media mañana, cree que la agencia distribuidora debería reforzar la plantilla. «Aquí no siempre pasan a diario», dice. Un conductor explica a este periódico que venía de hacer un peregrinaje por varias estaciones de servicio para comprar dos bombonas.
Y también son muchos los mensajes de indignación en redes sociales o en reseñas de internet. «Hay casas con personas mayores que desde hace tres semanas no consiguen una bombona nueva, porque no realizan el servicio con normalidad»; «Paras al camión a las 10.30 horas y te dice voy de vacío, deje la botella que ahora pasarán...», escriben en un perfil de Facebook en Villalonga.
Fuentes de la distribuidora que cubre toda la comarca lo achacan a un pico de aumento de la demanda por el temporal de frío y niegan categóricamente que haya un problema de abastecimiento.
Aseguran que las bombonas se reponen «pero está pasando algo parecido a la compra de papel higiénico durante la pandemia», por lo que piden a los clientes que hagan un consumo responsable, «porque no tiene sentido acumular dos o tres bombonas en casa para varias semanas».

Cartel en una gasolinera de Tavernes de la Valldigna. / José Juan
Reconocen que hay malestar, pero añaden que la hostelería, el principal comprador de gas butano y propano, no se ha quejado. En cuanto a los pueblos, según su versión, hay gente que incluso «aborda» los camiones al paso y estos se quedan sin bombonas antes de completar su reparto por otras localidades.
Ante este repunte señalan que están buscando «fórmulas ingeniosas», como por ejemplo cambiar el orden de reparto en las rutas, para que todos tengan las mismas oportunidades de comprar una bombona, y argumentan que siempre procuran mantener un equilibrio entre el gas que dejan en las gasolineras y el que destinan al reparto a domicilio. Confían en que la situación «se normalice en las próximas semanas».
Aunque en Gandia está la sede de la distribuidora y hay un punto de venta, el almacén ya no está en el polígono Alcodar (una gran parcela donde se está construyendo un supermercado), sino en Oliva.
El gas butano servido en bombona pierde terreno en España frente al auge del gas natural canalizado, la electricidad o las energías renovables, aunque sigue siendo un combustible básico para muchas familias. El consumo anual está en 64,5 millones de bombonas. Entre noviembre y marzo se registra la mayor venta de bombonas de butano, por el frío.
El butano se está utilizando estos días gélidos sobre todo para las estufas catalíticas, una manera de calentarse en casa más barata que otras fuentes de energía. Pero los problemas del servicio persisten en la Safor a las puertas de un nuevo descenso de temperaturas, previsto para este fin de semana, según Aemet.
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