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Palma de Gandia se suma a Ador y rechaza la planta fotovoltaica en suelo rústico

El ayuntamiento alega que el proyecto está en terreno de uso agrícola, aumentaría el riesgo de incendios forestales en Marxuquera y supondría un impacto visual para los vecinos de Monterrey

Construcción de una planta solar de Iberdrola en Portugal, en una imagen de archivo.

Construcción de una planta solar de Iberdrola en Portugal, en una imagen de archivo. / EFE / David Page

Josep Camacho

Gandia

El Gobierno de Palma de Gandia ha remitido a la Generalitat, en concreto al Servicio Territorial de Industria, Energía y Minas, alegaciones contrarias al proyecto de instalación de una planta fotovoltaica en su término municipal, en la partida de Marxuquera. Se trata de la iniciativa, como ya dio a conocer este periódico, presentada por la empresa Sun Hive y que consiste en ubicar una granja solar en suelo no urbanizable.

Esta misma compañía, con sede en Alicante y de capital británico, tiene sobre la mesa un proyecto similar para Ador, cuyo Gobierno local también ha remitido alegaciones en contra. Ambos ayuntamientos están gobernados por Compromís.

En el caso de Palma de Gandia, su alcaldesa, Paula Femenia, explica que se enteraron del proyecto por el Diari Oficial de la Generalitat, puesto que en ningún momento nadie de la empresa o del Consell se puso en contacto con los representantes municipales. En cualquier caso, la última palabra la tendrá la Generalitat, el organismo competente en la materia.

El informe técnico desfavorable de Palma se centra en tres argumentos. En primer lugar, el tipo de suelo donde la compañía quiere levantar la instalación, que es no urbanizable común. Aunque esta catalogación no impediría ubicar la granja solar, puesto que no es protegido, el ayuntamiento señala que las normas subsidiarias vigentes en el municipio dan prioridad al uso agrícola, y por tanto al cultivo de alimentos, «especialmente en un momento de emergencia climática».

En segundo lugar, consideran desde Palma de Gandia que tanto la construcción como la actividad de la planta solar «aumentaría el riesgo de incendios forestales» que ya de por sí presenta el paraje de Marxuquera.

Y por último se refieren al «impacto paisajístico, visual y medioambiental», especialmente para la urbanización de Monterrey, un diseminado que comparte con el Real de Gandia. Las vistas que tendrían estos vecinos en el horizonte pasarían en pocos años del verde de los naranjos al azul oscuro de las placas solares.

Por tanto, la Generalitat ya tiene los argumentos en contra de Ador y de Palma de Gandia. Aunque ya hay muchos paneles solares y comunidades energéticas locales en la comarca, esta sería la primera planta de la Safor donde los módulos estarían montados directamente sobre el suelo, y no sobre una cubierta o una azotea.

A la alcaldesa de Ador, Manela Faus, que fue la primera en oponerse, le preocupa especialmente que se arranquen naranjos y que esto sea algo irreversible.

Ambos parques solares tocarían el paraje de Marxuquera. Ocuparían una superficie de 20.000 metros cuadrados. La de Ador estaría junto al cruce conocido como Quatre Camins, y la de Palma entre el camino principal de Marxuquera y el que conduce a Gandia por la Cova Negra. Estas plantas también llevan asociadas infraestructuras de evacuación y el cableado necesario, que atravesarían otros municipios cercanos, como Gandia y el Real de Gandia.

Entre las dos generarían más de dos megavatios a la hora. La inversión prevista para la planta de Palma es de 878.097 euros, y la de Ador de 752.257 euros. Además de los paneles solares contemplan la construcción de sendos edificios prefabricados de hormigón para albergar transformadores.

Los dos proyectos están en fase de exposición pública, que acabará el próximo 26 de enero. No requieren someterse a evaluación ambiental, ya que incluyen un estudio de integración paisajística y un plan de desmantelamiento y restitución del terreno y entorno afectado, así como un pliego de normas de seguridad en prevención de incendios forestales.

La empresa se ampara, entre otras normativas, en el Decreto-Ley 14/2020, de 7 de agosto, del Consell, por el que se aprobaron medidas para acelerar las instalaciones de energías renovables.

El Gobierno valenciano del PP es partidario de ir desatascando los numerosos proyectos de parques solares que se presentaron en la Comunitat Valenciana, sobre todo en la legislatura anterior. El objetivo del Consell es llegar a los 6.000 MW de potencia fotovoltaica en 2030 para cumplir con los objetivos de descarbonización marcados por la Unión Europea.

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