Entidades que atienden a migrantes vulnerables en Gandia constatan un repunte en el último año
Cáritas, Cruz Roja, CDR La Safor, Ca Saforaui y Cepaim ofrecen su punto de vista sobre el fenómeno demográfico más destacado que se ha producido en la capital de la Safor en los últimos años
Gandia es una ciudad referente al combinar acogida humanitaria con integración sin que se hayan producido hasta ahora brotes xenófobos

Comedor de Ca Saforaui, ubicado en el barrio de "Las 500" de Gandia. / Levante-EMV
Josep Camacho
El aumento de población extranjera en Gandia, especialmente aquella que está en una situación más vulnerable, por carecer de papeles, estar en trámites para obtenerlos, o proceder de países en conflicto, supone un reto para las instituciones públicas pero también para varias asociaciones que han visto cómo en los últimos años ha sido este colectivo el más necesitado de su ayuda.
Gandia llegó en 2025 a un 26% de población extranjera, según el INE, su máximo de los últimos años. De los 2.900 habitantes que ganó la capital de la Safor entre 2024 y 2025 unos 2.700 son extranjeros, fundamentalmente de Colombia, Marruecos, Bulgaria y Ucrania.
Este crisol de culturas no ha ocasionado nunca un conflicto racial o xenófobo, como sí se ha visto en otros lugares de España. Y esto no es por casualidad, sino que se debe principalmente a dos factores: unos gobiernos locales que han atendido la diversidad y el enorme colchón que suponen las oenegés, que han complementado esa labor. De hecho, Gandia sigue siendo un modelo para muchas ciudades.
Y lo siguen haciendo. Levante-EMV ha preguntado a cinco entidades, Cáritas, Cruz Roja, CDR La Safor, Ca Saforaui, y Convive-Fundación Cepaim cómo ven el fenómeno de la inmigración a día de hoy. Con la salvedad de Cruz Roja, que por su carácter neutral no puede entrar en determinadas cuestiones, estas son sus consideraciones.

Una clase en Cáritas. / Levante-EMV
Cáritas, la gran red de acogida y acompañamiento
La coordinadora del área de Intervención Comunitaria de Cáritas Interparroquial de Gandia, Teresa Piera, explica que uno de los principios de la entidad "es poner el centro de nuestra acción a la persona". Su intervención comienza con la acogida y la atención básica, "cubriendo necesidades urgentes como alimentación, ropa y orientación inicial, y a partir de ahí, realizamos un acompañamiento social personalizado que permite conocer la situación administrativa, familiar, económica y emocional de cada persona".
Todo ello se complementa con espacios grupales y comunitarios que favorecen la integración y la creación de redes de apoyo "especialmente importantes en una ciudad como Gandía, donde muchas personas llegan sin una red social previa".
En 2025 Cáritas atendió a más de 300 migrantes, especialmente de países sudamericanos, sobre todo Colombia y Venezuela, y del norte de África, como Marruecos, y Argelia. Piera matiza que "las necesidades no dependen tanto de la nacionalidad como de las circunstancias personales, del momento del proceso migratorio y la situación administrativa en la que se encuentra cada persona".
En cuanto a las principales preocupaciones de estas personas, la primera es la situación administrativa, "ya que no tener 'papeles' condiciona el acceso al trabajo, a la vivienda y a una vida estable, generando gran inseguridad y desgaste emocional".
En segundo lugar, el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de exclusión. "Los precios elevados, la escasez en alquileres y las barreras añadidas para personas migrantes hace que muchas vivan en habitaciones precarias, situaciones de hacinamiento y sin una alternativa habitacional estable", denuncia Piera. Y en tercer lugar el empleo: hay dificultades para acceder a trabajos acordes con su perfil, encontrando trabajos precarios y en economía sumergida.
Entre las acciones que se debería mejorar desde el ayuntamiento para garantizar la convivencia, Piera propone "impulsar en los barrios espacios de encuentro comunitario y acciones de sensibilización intercultural que fomenten el conocimiento mutuo, y fomentar la participación en actividades sencillas culturales o deportivas que permitan que las personas se conozcan, colaboren y construyan relaciones desde lo cotidiano, como asociaciones vecinales, fallas, cofradías, Ampas del centro educativo o clubes.

Atención en la sede de Cruz Roja Gandia. / Levante-EMV
Cruz Roja, aprendizaje y asesoría jurídica
Cruz Roja Gandia asistió en 2025 a más de 1.700 personas migrantes y solicitantes de protección internacional, y ofreció más de 7.000 respuestas individuales orientadas a dar una atención integral y continuada.
Entre las principales líneas de actuación, según explican desde la entidad, destacan las clases de castellano y valenciano; el asesoramiento social y jurídico, para informar y acompañar en los procesos administrativos y de regularización; el apoyo en la realización de gestiones administrativas; y la orientación laboral, destinada a mejorar la empleabilidad y promover la inserción laboral.
En el ámbito local comentan que se mantiene un perfil feminizado en la atención social, ya que en torno al 60% de las personas que realizan la primera solicitud de apoyo son mujeres.
En cuanto a las necesidades detectadas, no se observan diferencias significativas en función de la nacionalidad, dado que las dificultades a las que se enfrentan las personas migrantes son similares y están relacionadas con sus procesos de inclusión social en la sociedad de acogida.
Las principales preocupaciones de la población migrante están vinculadas "a la regularización de la situación administrativa, el acceso a los recursos sociales y comunitarios, la cobertura de necesidades básicas como la alimentación, la higiene o la vivienda, y el aprendizaje del castellano". Son demandas que no han variado en los últimos cinco o diez años.

Cepaim se estableció en Gandia en 2022. / Levante-EMV
Cepaim, centrados en la protección internacional
Convive-Fundación Cepaim son relativamente nuevos en Gandia, ya que se establecieron en la ciudad en 2022, para gestionar un programa de acogida y protección internacional por encargo del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Desde la entidad confirman que Gandia "es un referente en la apuesta por la cohesión social, no vemos una tendencia a la segregación, sino todo lo contrario: existe una voluntad política y social por construir una ciudad intercultural".
Trabajan en estrecha colaboración con los servicios públicos municipales. "La clave del éxito en Gandia es la transversalidad, el apoyo del ayuntamiento no se queda solo en palabras, sino que se traduce en una coordinación técnica real que facilita que los procesos de inclusión sean efectivos. Aunque el camino hacia la inclusión siempre presenta nuevos retos, la unión entre la ciudadanía y los servicios públicos hace que el cambio sea una realidad futura posible y en continua mejora, señalan, y en este sentido también aplauden la reciente creación del Consell d'Inclusió Social.
En cuanto a aspectos en los que se debe seguir incidiendo, apuntan "la sensibilización comunitaria, para desmontar rumores y prejuicios, la mediación intercultural, reforzando aún más los servicios que ya funcionan, acercándolos a todos los barrios; y el empleo y la formación, continuar con la colaboración público-privada para asegurar que la igualdad de oportunidades sea el motor que prevenga la exclusión social y laboral".

Un taller en Ca Saforaui. / Levante-EMV
Ca Saforaui: autogestión a pie de calle y mirada crítica
Desde Ca Saforaui, ubicado en el barrio popularmente conocido como "Las 500", con un centro social y un comedor, matizan que no son "una oficina, ni un servicio frío con ventanilla u horarios, es una puerta abierta al barrio, y sobre todo es una respuesta colectiva cuando el mundo aprieta demasiado fuerte".
La entidad nació con un carácter autogestionado e independiente, a base de voluntarios, "ante una realidad que todos conocemos, pero que muchos prefieren no ver, la de personas que llegan cansadas, rotas, con la vida en una mochila, huyendo de guerras que no han decidido, de pobreza que no han creado, de sistemas que expulsan y después criminalizan, porque nadie abandona su casa por gusto ni deja atrás su lengua, su gente, sus calles, si no es porque quedarse ya no era una opción", apuntan.
Les acompañan en sus necesidades básicas pero sobre todo les explican "cómo funciona un sistema pensado para confundir, cansar y excluir, y lo hacemos con paciencia, con tiempo, y con esmero".
Explican que ellos no funcionan de arriba abajo sino en círculo: "Quien ayer necesitaba ayuda, hoy acompaña, quien llegó sin nada, hoy sostiene el proyecto, es comunidad, barrio y lucha cotidiana".
Entre sus actividades, dan clases de castellano y de valenciano, con los niños hacen clases de refuerzo escolar, también ofrecen apoyo psicológico y espacios de socialización, así como talleres de expresión artística. También tienen un comedor donde no sólo se pueden recoger las raciones, sino comer allí mismo en compañía.
Reconocen que en 2025 "hemos visto crecer, y mucho, el número de personas que llaman a la puerta, porque la realidad está empeorando".
En los días de comedor se reparten más de 200 raciones. Y alrededor de 200 personas participan en clases de refuerzo escolar y de idiomas, además de todas las que pasan por los talleres, los espacios comunitarios y los acompañamientos familiares. "Muchas de las que hoy vienen a clase o en el comedor, mañana están detrás, haciendo café, traduciendo, ayudando, esto no es asistencialismo: es comunidad organizada", precisan, y añaden que la migración "no es el problema, sino el síntoma de un mundo roto". También han visto cómo "muchas personas aprenden valenciano, se interesan por nuestra cocina, por nuestra cultura, porque la integración real siempre es de doble sentido".
Denuncian que a los recién llegados "se les pide que se integren mientras se les niega todo lo necesario para hacerlo".
En cuanto a las preocupaciones de los migrantes, coinciden en que son "primero la situación administrativa, y después viene la vivienda, convertida en mercancía, hemos visto familias de cinco personas viviendo en una habitación, pagando precios desorbitados, sin espacios comunes, sin derechos, y también el rechazo social, las miradas. El 'no eres de aquí', una violencia cotidiana, silenciosa, que pesa".
Consideran que el Ayuntamiento de Gandia "ha demostrado, dentro de sus limitaciones, una voluntad clara de acompañar, ha estado junto a las entidades solidarias, colaborando para paliar las necesidades más urgentes, pero la realidad es que los servicios están saturados. La población crece, la precariedad aumenta, pero los recursos no lo hacen al mismo ritmo. No es una cuestión de voluntad del personal, sino de decisiones políticas y presupuestarias".
Añaden que "la única diferencia entre nosotros es la suerte, haber nacido aquí y no allí, en paz y no en guerra, con derechos y no sin ellos", y aseguran que en Ca Saforaui "hemos aprendido que convivir es posible y bonito, hemos compartido lenguas, comidas, músicas, risas". Por ello, piden "trámites humanos, empadronamientos posibles, y derechos garantizados, en definitiva a espacios y cuidados en un mundo que va demasiado rápido, porque el futuro no se construye compitiendo entre pobres, sino cuidándonos como iguales".

Una excursión al Racó del Duc organizada por el CDR La Safor. / Levante-EMV
CDR La Safor: atención en municipios pequeños
El CDR La Safor, con sede en Beniarjó, es un servicio vinculado a la Escuela de FP y orientado a prestar asesoramiento a migrantes, sobre todo aquellos que viven municipios pequeños de la comarca, incluso derivados de los Servicios Sociales de municipios colaboradores. Los técnicos también se desplazan a varios pueblos para ofrecer una atención descentralizada.
Desde la entidad explican que una de las demandas más frecuentes es el asesoramiento en materia de extranjería. También hacen cursos de castellano y valenciano. En 2025 atendieron a 66 migrantes, aunque en muchos casos la intervención se extiende a la unidad familiar. La acogida se realiza a través de su programa "Arrelament", donde también les explican "los vínculos comunitarios y el sentimiento de pertenencia al territorio".
Una de las actividades mejor valoradas es "Conéixer la Comarca", una propuesta de ocio comunitario que se desarrolla habitualmente en fin de semana y que incluye excursiones a entornos naturales o culturales del territorio. Hay un autobús que recorre varios municipios para recoger a los participantes.
También hacen un trabajo de concienciación "rompiendo prejuicios, prevención de delitos de odio y la islamofobia, o explicando la realidad de las rutas migratorias".
Advierten de la diferencia entre ciudadanía comunitaria y extracomunitaria "implica procedimientos, plazos y obstáculos burocráticos diversos, que condicionan el tipo de orientación y apoyo que se requiere en cada caso". Denuncian que existe un "racismo estructural", como han puesto de manifiesto en un reciente informe. "Muchas personas en situación administrativa irregular intentan pasar desapercibidas por miedo a ser sancionadas, deportadas o criminalizadas".
Advierten que en el ámbito comarcal o municipal "no se están impulsando políticas migratorias estructuradas y sostenidas en el tiempo, más allá de algunas acciones puntuales que, en general, dependen de la sensibilidad o la iniciativa individual de determinadas personas o de la celebración de fiestas concretas, o actos conmemorativos".
Aconsejan que para que se produzca una inclusión real y efectiva "es imprescindible apostar por el trabajo en red entre centros de salud, centros educativos y ayuntamientos, para que los profesionales tomen conciencia de esta realidad y mejoren tanto el trato como el diseño y la implementación de acciones y actividades dirigidas a las personas migrantes".
En definitiva, incorporar a la población migrante en la vida municipal, "en espacios como asociaciones de familias de alumnos, comisiones municipales, las mesas de trabajo sectoriales o reuniones vecinales". "Sólo a través de una acción coordinada y sostenida en el tiempo se pueden favorecer procesos de convivencia e integración reales", apuntan.
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