Colapso administrativo en los centros de salud de Oliva y del Grau de Gandia
La falta de auxiliares en los mostradores provoca que pedir citas, incluso por internet, o que atiendan al teléfono sea una misión casi imposible La junta de personal pide refuerzos a la Conselleria

Colas en el nuevo centro de salud de Oliva para hacer gestiones en el mostrador, que se repiten casi a diario. / Levante-EMV
Josep Camacho
Colas interminables para pedir una cita previa en Atención Primaria, imposibilidad de hacerlo a través de internet por un supuesto «fallo técnico», retrasos para hacerse analíticas o pruebas diagnósticas, y repetidos intentos si lo que se pretende es contactar por teléfono. Es lo que sufren los usuarios desde hace semanas en dos centros de salud de la comarca, el de Oliva y el del Grau de Gandia.
Pero tiene una causa, y es la falta de auxiliares administrativos que hacen este trabajo, y que a su vez también padecen altos niveles de estrés. El problema lo ha denunciado la junta de personal del Departamento de Salud de Gandia, organismo sindical que pide a la Conselleria de Sanidad refuerzos y una mejor organización de la plantilla para evitar esta situación que al final acaba perjudicando tanto a los pacientes como a los trabajadores.
Los sindicatos denuncian que en estos dos ambulatorios la Conselleria ha aplicado una máxima recogida en el refranero popular: «Desvestir a un santo para vestir a otro». En el caso de Oliva, el nuevo centro de salud se puso en servicio el 4 de diciembre. Da cobertura a más de 10.000 personas, casi la mitad de la población de la ciudad.
Sin embargo, esto no ha supuesto, según la junta de personal, una contratación de más personal sino «una redistribución de la plantilla ya existente». Y esto también incluye el área administrativa, donde, a pesar de duplicar la cobertura, trabajan tres auxiliares.
«Estas trabajadoras atienden cada día en mostrador hasta 320 personas en la jornada de 7 horas, más de 100 personas cada una, y además tienen que gestionar las agendas de los profesionales sanitarios, realizar trámites de las tarjetas SIP y atender llamadas telefónicas, incluidas las de un número exclusivo que se habilita para las urgencias y que no deja de sonar», aseguran.
Las mismas fuentes describen que en el nuevo ambulatorio de Oliva «la saturación del mostrador ha provocado colas que llegan hasta la calle, con tiempos de espera de hasta una hora media. Y en numerosas ocasiones, tras la espera, los usuarios reciben la respuesta de que no hay cita disponible en el día y no pueden citarlos para el día siguiente debido al cierre diario de agendas, una práctica que maquilla las demoras reales y no refleja la verdadera situación asistencial».
Esta sobrecarga, añaden, «está acarreando un retraso en la citación de analíticas y la imposibilidad de cursar peticiones de pruebas diagnósticas solicitadas por los médicos como radiografías, ecografías u otras exploraciones, retrasando diagnósticos y tratamientos». Además, está generando «niveles muy elevados de estrés entre las auxiliares administrativas». Por otra parte, recomiendan que se instalen más asientos o se habilite una sala de espera.
En Oliva el nivel de hartazgo y desesperación es tal que varios colectivos han convocado una protesta para el próximo jueves, 29 de enero, a las 18.30 horas en la plaza del ayuntamiento.
Situación parecida en el ambulatorio del Grau de Gandia, donde por cierto se habilitaron las reivindicadas Urgencias 24 horas, pero a costa de cerrar las del centro de salud de Corea. Aquí, explica la junta de personal, el 31 de diciembre cesaron en sus contratos dos auxiliares y un celador. Sí que hay autorización para contratar a un celador, pero como medida provisional se ha optado por enviar al ambulatorio a dos auxiliares del «call center».
Este servicio, que está en marcha desde la pandemia, es una sala ubicada en el hospital a donde se derivan las llamadas telefónicas de los centros de salud cuando estos se saturan, pero igualmente se ha quedado ahora cojo, con solamente un auxiliar, «dejando sin respuesta a cientos de llamadas diarias». La junta de personal recuerda que «el buen funcionamiento de un centro de salud empieza en el mostrador y cuando este primer eslabón falla, todo el sistema se resiente».
Esta es la segunda denuncia pública que hace en este año la junta de personal, donde están representados los trabajadores a través de siete sindicatos: UGT-PV, CSIF, CCOO-PV, el SAE, Satse, Intersindical y el Simap.
En el anterior comunicado advirtieron de la fuga de sanitarios del Departamento de Salud debido a la sobrecarga de trabajo y a la falta de incentivos, no tanto económicos sino en puntuación para una eventual mejora de plaza, y propusieron para remediarlo que la Conselleria declarara la zona como área de difícil cobertura, algo que sí tienen departamentos vecinos como Dénia y Xàtiva-Ontinyent.
A esto hay que sumar la reciente manifestación en València en la que los sindicatos exigieron el cumplimiento de la jornada de 35 horas semanales para sanitarios.
El hospital, cuarto en denuncias de pacientes
El hospital Francesc de Borja de Gandia es el cuarto del sistema sanitario público valenciano que más denuncias de usuarios recibió durante 2025, según la memoria anual de la asociación Defensor del Paciente. La entidad, que hizo públicos los datos a través de un comunicado, señaló que en la Comunitat Valenciana el año pasado abordó 1.133 casos, un 12,4% más que el año anterior, de los cuales 67 fueron con consecuencia de fallecimiento.
Por hospitales, los más denunciados son, por este orden, el Universitari i Politècnic La Fe, el General Universitario de Alicante, el Clínico Universitario de València, el Francesc de Borja de Gandia y el hospital general universitario de València.
En cuanto a las especialidades o los motivos con más quejas, estas fueron, también de mayor a menor, la cirugía general, la lista de espera, las Urgencias, Traumatología, y Ginecología y Obstetricia. La asociación expone problemas en la Comunitat Valenciana como los retrasos en las citas en Atención Primaria, la falta de médicos y enfermeras, y considera que el nuevo programa de productividad por puntos aprobado por el Consell «para que los médicos atiendan más rápido y receten menos» es un «arma de doble filo», porque «algunos médicos atenderán deprisa y corriendo con tal de conseguir la paga extra», vaticinan.
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