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La AMPA del IES Jaume II el Just de Tavernes urge a la reforma del centro

Los padres remiten una carta a la Conselleria donde exponen los problemas de un instituto con más de 60 años

Educación encarga un estudio de «modelización 3D» previo a la redacción del proyecto

Entrada al instituto Jaume II el Just en Tavernes de la Valldigna.

Entrada al instituto Jaume II el Just en Tavernes de la Valldigna. / Levante-EMV

Josep Camacho

Gandia

Aseos sin puertas, ventanas bloqueadas y oxidadas que no se pueden abrir, con los consiguientes problemas de calor y de falta de ventilación en las aulas, y problemas con los sistemas de climatización, eléctrico y de saneamiento, que están prácticamente obsoletos. Recientemente se hundió parte del techo del gimnasio, suerte que fue en un día festivo, un desperfecto que ya está reparado.

Son algunas de las deficiencias que denuncia la AMPA del IES Jaume II el Just, en Tavernes de la Valldigna, un centro con una antigüedad de unos 60 años y que está pendiente desde 2021 de un proyecto de reforma que se alarga ya demasiado. Las competencias fueron primero delegadas al ayuntamiento en el plan Edificant y tras las elecciones de 2023 el nuevo Consell optó por recuperarlas.

El centro alberga a mil alumnos, que acuden de la Valldigna pero también de localidades como Xeresa y Xeraco, y 120 docentes. Ante el rosario de averías y la falta de reacción y solución a las mismas, la AMPA decidió tomar la iniciativa y escribir una carta a la Dirección General de Infraestructuras Educativas para, de alguna manera, pedirles amparo y también para acelerar la ansiada rehabilitación.

Los padres señalan que actualmente más del 70% del presupuesto del centro se va en gastos de mantenimiento. Aseguran que los problemas del edificio «afectan directamente a la salud y al rendimiento académico de nuestros hijos». Y la AMPA advierte además que las deficiencias «infringen de manera muy grave lo establecido a la normativa de seguridad en el puesto de trabajo», y suponen «un verdadero peligro físico tanto para los docentes, personal administrativo y otros servicios del centro, como a los propios alumnos».

El tema de la climatización preocupa especialmente. Los padres explican que «nos encontramos en una zona con pocos meses de frío y más de medio año de calor, y durante el mes de junio, los mismos alumnos registraron temperaturas que superan los 37 grados en las aulas, diez grados por encima del límite establecido por el Real Decreto 486/1997, que regula la temperatura máxima óptima en 27 °C, y en septiembre está pasando lo mismo». En esas condiciones, añaden, «resulta imposible desarrollar la actividad académica con normalidad, puesto que el alumnado no puede mantener la atención durante seis horas seguidas bajo un calor tan intenso».

Ante esta situación consideran «imprescindible y urgente la instalación de sistemas de aire acondicionado que garanticen unas condiciones adecuadas en las aulas y eviten episodios de mareo, desmayos y malestar como los que ya se están produciendo, incluso, visitas a Urgencias por golpes de calor». La AMPA tiene constancia de que se pretenden instalar ventiladores pero lo ven «una medida insuficiente que solo remueve el aire y que, además, no ha recibido la autorización correspondiente».

Respuesta

La carta tuvo respuesta por parte de la Dirección General. Por una parte, les confirmaron que está prevista la reforma integral, sí, pero todavía en una fase de «recopilar la información del inmueble necesaria para la redacción del proyecto», y en este sentido recientemente se adjudicó un contrato para la «sergrametría y modelización 3D», una respuesta que no ha satisfecho a los familiares.

Por otro lado, desde la Generalitat les dicen que las consideraciones sobre el estado del centro «deben ser trasladadas a la dirección en cuestión, para que, en función de quien ostenta la propiedad del inmueble, la Generalitat o el ayuntamiento, la remita formalmente, vía registro de entrada, a la Dirección Territorial para su consideración».

Desde la AMPA se muestran impotentes «porque nadie nos hace caso, los años pasan y la reforma no llega», y las familias aseguran sentirse «realmente angustiadas, porque en cualquier momento puede haber una desgracia».

La reforma del instituto se presupuestó hace cinco años en casi 12 millones de euros. En principio se planteó la demolición pero acabó descartándose. En abril de 2024 la Conselleria pidió al ayuntamiento recuperar las competencias del plan Edificant para ejecutar ella misma la rehabilitación, pero ha transcurrido más de un año y los avances son mínimos.

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