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Empieza la gran transformación de la playa de l'Auir

El Ministerio para la Transición Ecológica inicia los trabajos para devolver la playa a su estado original de dehesa

La primera fase eliminará vegetación invasora y casas de aperos en ruinas

Los trabajos los realiza la empresa Tragsa, que para algunas actuaciones ha subcontratado con Cadersa.

Los trabajos los realiza la empresa Tragsa, que para algunas actuaciones ha subcontratado con Cadersa. / Natxo Francés

Josep Camacho

Gandia

Ya ha empezado en Gandia el que será uno de los proyectos medioambientales más ambiciosos de los próximos años: la restauración de la playa virgen de l’Auir, con el fin de devolver este paraíso natural a su estado original de dehesa. Con la llegada de la democracia l’Auir, siempre vulnerable al ladrillo y a la especulación urbanística, gracias a los gobiernos progresistas de la ciudad permaneció con una edificabilidad tan baja que nunca fue rentable construir, y más tarde fue protegido por el Consell del Botànic gracias al Pativel, aprobado en 2018.

Pero antes de que llegaran los PGOU y las leyes medioambientales, en esta franja costera sí que se desarrollaron actividades agrícolas, viveros, se construyeron molinos, casas de aperos, incluso hubo una vaquería, y algunas viviendas fuera de ordenación urbana.

Muchas de estas infraestructuras están desde hace años en estado ruinoso y han contribuido a la degradación de l’Auir. Este proyecto de restauración dunar, financiado íntegramente por el Gobierno central a través del Ministerio para la Transición Ecológica, pretende revertir esa situación.

La inversión global es de 6,7 millones de euros. Ya está en marcha la primera fase, aprobada por la Dirección General de la Costa y el Mar, y valorada en cerca de 2 millones. El plazo de ejecución de la primera fase es de entre cuatro y cinco meses y actuará sobre una superficie de 24 hectáreas. Los trabajos los ejecuta Tragsa, la empresa del Ministerio, que para algunas actuaciones concretas ha subcontratado con la local Cadersa.

El proyecto permitirá, en fases posteriores, configurar un gran itinerario litoral entre Gandia y Xeraco, con dos kilómetros de longitud y más de 120 metros de anchura extra respecto a la actual configuración de la playa.

En la visita a las obras estuvieron presentes miembros del Gobierno local: la concejala de Medio Ambiente, Alícia Izquierdo, la coordinadora general de Urbanismo, Maite Alonso, y el director general de Medio Natural, Daniel Muñoz.

Izquierdo explicó que esta primera fase es clave «puesto que permite preparar el espacio para una restauración real del sistema dunar». Las actuaciones incluyen la eliminación de vegetación alóctona e invasora, como palmeras y cañas, a lo largo de toda la franja que va desde la calle Ribera Baixa hasta el límite con Xeraco, así como la retirada de estructuras de obra e infraestructuras impropias, restos de antiguos cultivos, vallas y caminos que alteran la dinámica natural.

Matizó que «no estamos hablando solo de una obra, sino de una apuesta estratégica de ciudad. Defender la sostenibilidad es entender el progreso más allá del asfalto, es recuperar espacios naturales, volverlos a la ciudadanía y garantizar que las futuras generaciones heredan una ciudad mejor».

La concejala relacionó el proyecto de l’Auir con la estrategia contra el cambio climático, en la que también hay otras iniciativas municipales como la restauración del barranco de Beniopa, la creación de refugios climáticos o el desarrollo de nuevas zonas verdes.

Por su parte, Maite Alonso destacó que esta actuación «no solo recupera un espacio natural de alto valor ecológico, sino que suma un nuevo recurso de disfrute, paseo y conexión con la naturaleza, compatible con un modelo turístico sostenible y respetuoso».

Alonso aseguró que respetará la dinámica natural del terreno, mejorará el drenaje y evitará impactos innecesarios, y subrayó la importancia del trabajo coordinado con la Demarcación de Costas «para hacer compatible la protección ambiental con un uso público ordenado y de calidad».

Daniel Muñoz, en una valoración más política, comentó que hay «dos modelos opuestos de entender el territorio y de gobernar, por un lado las políticas impulsadas por el actual Consell, que están desmantelando en muy poco de tiempo figuras clave como el Pativel, para preservar los últimos espacios naturales litorales, y por otro el que defiende Gandia, basado en proteger, restaurar y poner los espacios naturales a disposición de la ciudadanía».

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