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Paralizan un desahucio en Gandia: "La cuota de la hipoteca fue subiendo tanto que no la pudimos pagar"

Una familia con tres hijos, dos de ellos menores, viven en un quinto piso sin ascensor

La protesta esta mañana de la PAH y del Sindicat de l'Habitatge de la Safor ha servido para que la comitiva judicial postergue un mes el lanzamiento

Mohamed, a la derecha, con su hermano Hassan, este martes.

Mohamed, a la derecha, con su hermano Hassan, este martes. / J.C.

Josep Camacho

Josep Camacho

Gandia

Un matrimonio con tres hijos, dos de ellos menores, ha logrado paralizar este martes en Gandia el desahucio por impago de hipoteca que amenazaba con dejarles en la calle por orden judicial, en una vivienda situada en la calle Pellers.

La comitiva judicial, que visitaba por primera vez el domicilio, acordó suspenderlo hasta el próximo 25 de marzo, a la vista de la protesta que habían convocado la PAH de la Safor-Valldigna y del Sindicat de l'Habitatge de la Safor, y que ha reunido esta mañana a una veintena de activistas, bajo la atenta supervisión de una patrulla de la Policía Nacional.

Los afectados son una familia de origen marroquí, pero con más de 20 años en España. El padre, Mohamed, algunos de sus familiares y los activistas esperaban desde las 8.30 horas apostados en la calle a los funcionarios judiciales, quienes comparecieron una hora más tarde.

La mujer y los tres hijos, de 10, 16 y 20 años de edad, aguardaban el desenlace arriba, en la casa, en un quinto piso sin ascensor. Finalmente, se acordó aplazar el lanzamiento. La familia alegó que no tenían otra alternativa habitacional, y tampoco podían hacer frente a un alquiler, cuya oferta, por otra parte, es escasísima en Gandia.

Mohamed concertó un préstamo hipotecario con un conocido banco, pero el crédito pasó a ser gestionado después por una sociedad de negocio inmobiliario participada por esa entidad financiera, y finalmente se lo quedó un fondo de inversión. La entidad no accedió a venderles la casa, ni tampoco a quedársela para saldar la deuda.

Protesta de los activistas a las puertas del domicilio.

Protesta de los activistas a las puertas del domicilio. / J.C.

"Empecé pagando 350 euros y me fueron subiendo la cuota, hasta casi 500 euros, y llegó un momento en que me resultaba muy difícil pagar", señala. Trabaja en el campo recogiendo fruta, pero sólo unos meses al año, y es la única fuente de ingresos que tiene la familia. Sus hijos son estudiantes. De hecho, el desahucio llega en un momento inoportuno, en mitad del curso escolar.

En el año 2011 llegó la crisis económica. Desde 2013 se han venido acogiendo a las moratorias del Gobierno central por impagos de hipoteca o alquiler, bajo la figura de familia vulnerable, hasta el año 2024.

"Por ahora podremos pasar un Ramadán más tranquilos", comentó Mohamed, aliviado, después de conocer la decisión del juzgado, y en alusión al mes sagrado para los musulmanes, que comienza precisamente este miércoles. La familia intentará buscar ahora el apoyo, o al menos el asesoramiento, del ayuntamiento, donde al no haber acudido antes, no les constaba su caso.

Para finalizar los miembros de la PAH y del recién creado Sindicat de l'Habitatge también agradecieron al resto su asistencia, y se emplazaron al 25 de marzo en caso de que no se haya llegado a un acuerdo. El Sindicat organiza asambleas en el local de Ca Saforaui los primeros y últimos miércoles de cada mes. La próxima será el día 25 de febrero.

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