Oliva exige autorización a Costas para limpiar los tramos finales de los ríos
El ayuntamiento plantea al MITECO hacerse cargo de las desembocaduras en las playas en los cauces del Molinell, Bullent, Alfadalí y de la rambla Gallinera para prevenir casos de contaminación

Desembocadura del río Molinell en la playa de Rabdells, en Oliva, en un atardecer del verano pasado. / Josep Camacho

El Gobierno de Oliva quiere hacerse cargo, de manera sistemática, de limpiar y de mantener las desembocaduras de todos los cauces naturales que recalan en sus playas. Se trata de los ríos Alfadalí-Séquia Mare, Bullent (también conocido como Vedat), Racons (o Molinell), la parte baja de la rambla de la Gallinera y Terranova.
Cuando la marea está alta, sobre todo por la acción de los temporales de levante, la arena ciega estos cauces o cambia caprichosamente sus cursos y esto provoca acumulación de residuos. Son ríos que además llevan muy poca agua y a ellos llegan vertidos de viviendas sin depurar. Por ello, en ocasiones, y especialmente en épocas de sequía, se producen problemas de contaminación y de salubridad del entorno, por acumulación de bacterias fecales, que en verano obligan al ayuntamiento a prohibir el baño en estos puntos.
Esto sucedió sin ir más lejos el año pasado en varias ocasiones durante la campaña turística, dando una mala imagen para el destino, que desde el ayuntamiento también se quiere evitar.
El ayuntamiento sí que actúa de inmediato con brigadas municipales cuando se producen estos problemas, como el verano pasado en las playas, o en enero de 2025 drenando la rambla Gallinera con una excavadora, pero la novedad es que ahora se quiere tener un permiso a cuatro años para no solicitarlo de manera reiterada cada vez que surge la necesidad.
Esto ya se ha cursado a la atención del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través de la Demarcación de Costas, presentando una completa memoria de las actuaciones a realizar, entre los departamentos de Agricultura y de Urbanismo. El concejal de Urbanismo, Joan Mata, confía en que tras su periodo de exposición pública no haya ningún problema para que Costas otorgue finalmente su autorización.
«Seguimos apostando por la conservación y el mantenimiento adecuado de nuestros ríos y espacios naturales, con el objetivo de garantizar la seguridad de las personas y proteger nuestro entorno ante episodios meteorológicos adversos», señala Mata.
Los trabajos consisten en abrir los tramos finales de los cursos, siempre dentro del término municipal olivense para que desagüen de forma natural. Todo ello en la playa seca, sin alterar el trazado natural existente aguas arriba ni modificar la dinámica litoral.
También se pretende prevenir procesos recurrentes de virajes con el fin de evitar afecciones a la seguridad, salubridad y a los usos comunes del dominio público marítimo-terrestre para garantizar el adecuado uso público de las playas.
Antes de cada actuación se procederá a la retirada y gestión adecuada de residuos flotantes en el agua estancada, así como la señalización y balizamiento previo de la zona de actuación y prohibición de acceso a personas ajenas. En ningún caso, se le indica a Costas, se realizará ningún transporte de arena, sino que los áridos retirados para la apertura del cauce serán expandidos en la misma playa.
Los trabajos de mantenimiento ordinario se realizarán con los medios propios de la brigada municipal, consistentes en dos palas retroexcavadoras y personal de la misma. Esas máquinas entrarán por los accesos habilitados y la circulación de las mismas será por la orilla de la playa, sin acercarse a la zona delimitada por postes y cuerdas. Para finalizar se realizará el reperfilado de la zona seca de la playa, restituyendo las condiciones adecuadas de uso. Cada actuación, según los casos, tendrá una duración de entre uno a cinco días.
Por otra parte, al ser las zonas una ribera del mar y, por tanto, inundables por su naturaleza, el Ayuntamiento de Oliva «asume los riesgos y daños derivados de los trabajos y de la proximidad al mar, adoptando las medidas de seguridad y vigilancia oportunas».
El consistorio también se compromete a no generar alteraciones significativas del hábitat ni de las especies protegidas y mantener todas las precauciones ambientales exigidas por la normativa vigente, entre ellas la Red Natura 2000. Además, se respetará la época de nidificación del chorlitejo patinegro, el famoso «corriolet», que va del 15 de marzo al 30 de junio, época en la que tampoco se pueden montar chiringuitos.
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