Almiserà retomará la urbanización Monte Vernissa tras 50 años de parálisis
El ayuntamiento, con el respaldo de los vecinos, promueve un plan para reordenar este sector pendiente de aceras, alumbrado y alcantarillado

Vista de una de las calles de la urbanización, sin aceras ni los servicios urbanos básicos. / Levante-EMV
El Ayuntamiento de Almiserà impulsa un ambicioso proyecto para acabar la urbanización Monte Vernissa, situada en la parte alta del pueblo, con unas 40 viviendas diseminadas, la mayoría chalés, que carecen aún de los servicios esenciales.
Se trata de un sector que se promovió hace 50 años, en tiempos del franquismo sin unas leyes urbanísticas garantistas ni por supuesto que pensaran en el medio ambiente. Siguen faltando aceras, muchas son de tierra, alumbrado público y un alcantarillado conectado a la red general de saneamiento. Los vecinos están conformes con asumir parte de los costes. Hace veinte años hubo un intento similar pero no prosperó.
Con la entrada en vigor del nuevo PGOU (Plan General de Ordención Urbana) de Almiserà, hace cinco años, estos terrenos se calificaron por fin, como suelo urbano, pero hasta ahora no ha habido actuaciones de relevancia, al menos como las que se plantean ahora.
El alcalde, Pau Canet, explica que antes de que acabe la legislatura espera tener, al menos, la redacción del proyecto, estudio que sufragará el ayuntamiento. También se acometerán algunas actuaciones urgentes, como la reparación del principal camino de acceso, con un asfalto que ya acumula muchos parches.
El ayuntamiento ha celebrado dos reuniones presenciales con los vecinos y recientemente se ha iniciado un proceso de participación pública para todos los vecinos de Almiserà, aunque especialmente dirigido a los residentes, mediante una encuesta que se puede rellenar en un formulario web, y en el que se pueden aportar ideas.
Se trata de una urbanización semiconsolidada. Todas las casas tienen luz y agua y también hay servicio de recogida de la basura, pero faltan farolas y aceras, ya que la mayoría son de tierra. Las viviendas cuentan con fosas sépticas o depuradoras, pero muchas no están dadas de alta ante la Confederación Hidrográfica del Júcar, un extremo que ahora se quiere regularizar. El consistorio también costeará un camino que actúe como vía de evacuación en caso de emergencia.

Camino de acceso a la urbanización. / Levante-EMV
El sector no tiene una asociación de vecinos, pero últimamente, a raíz de este anuncio del ayuntamiento, se están organizando. Natalia Cháfer, que se define como «una vecina más», ha actuado como interlocutora ante el ayuntamiento.
Cháfer señala que la mayoría de los residentes «somos gente trabajadora, es una urbanización de clases medias» y ve con buenos ojos esta operación. Pero también quiere matizar algo, y es que «durante 50 años hemos estado pagando IBI y no se nos había tenido en consideración». Comenta que hay interés por construir en las parcelas que siguen libres.
Construir el alcantarillado no será barato, por la situación orográfica tan complicada. En cuanto a las farolas, se descarta enterrar el cableado, por su precio, y tampoco puede ser aéreo, porque es una zona de interfaz urbana y forestal, así que una opción sería alimentarlas con placas solares. Todavía es pronto para tener un presupuesto o para evaluar cuánto costarán a los vecinos las cuotas.
Pero por ahora lo que sí se ha aprobado, en el último pleno municipal, ha sido cambiar los nombres a la calle y renumerarla porque estaba dando muchos problemas a los servicios de Emergencias y a Correos. Ahora se llama urbanización Vernissa, a secas. Además la calle Monte Vernissa, que bordea el sector, recibe ahora dos nombres: calle de l’Assut y calle de la Serreta de Pere.
Los vecinos explican que han tenido casos de ambulancias que no se aclaraban a qué dirección acudir, y no quieren volver a pasar por esta experiencia ante una urgencia vital.
Esta urbanización también es conocida como La Serreta, como la de Ròtova, pero es un nombre que no consta en ningún documento oficial. Por dentro de ella también pasan muchos senderistas, ya que está a medio camino en la ruta hacia el Castell de Vilella.
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