Las Fallas ganan terreno a los Moros i Cristians de Oliva: Suman 200 falleros más en un año
Las siete comisiones acumulan 1.445 miembros en 2026 frente a los 1.207 de 2025
«Las Fallas son una fiesta viva, en constante crecimiento», celebra el presidente

Un grupo de falleros y falleras de Oliva, en una imagen de archivo. / Levante-EMV

Oliva siempre se ha considerado la cuna de la fiesta de los Moros i Cristians en la Safor. La primera vez que se celebró esta festividad fue en 1921. Desde ese momento, han sido miles los vecinos que han apostado por esta fiesta. A pesar del arraigo que esta celebración tiene en la ciudad, hay otra festividad que poco a poco ha ido ganando más terreno. Las siete comisiones de la ciudad han logrado sumar a centenares de adeptos en los últimos años. Un total de 1.445 falleros y falleras desfilarán este año por las calles de la localidad durante las fiestas josefinas.
La fiesta se encuentra en uno de sus mejores momentos, ya que ha conseguido incrementar el censo en un 20 % en un solo año, pasando de 1.207 a 1.445 miembros. En este último ejercicio, más de 200 personas se han apuntado a una de las comisiones del municipio. Las cifras demuestran que las Fallas tienen un peso fundamental en el municipio. El presidente de la Federació de Falles de Oliva, Santiago García, que ya estuvo al frente entre 2020 y 2022, reconoce que la fiesta tiene «un peso fundamental en la vida social, cultural y festiva de Oliva». En otras palabras, se trata de una festividad que implica a familias enteras y que comporta que, en muchos casos, la pasión se transmita de abuelos a nietos. «No es solo una tradición, es un sentimiento que se vive y se comparte», indica.
Las siete comisiones de la ciudad trabajan, en sus palabras, «de manera constante durante todo el año para que la fiesta continúe creciendo y consolidándose». Para ellos, las Fallas no son solo la semana grande, sino un cúmulo de actividades que, a lo largo de todo el año, implican a cientos de personas y que dinamizan el municipio a todos los niveles.
La ciudad, en palabras del presidente, ha experimentado un crecimiento constante en torno a esta fiesta, no solo en el censo fallero, sino también en la calidad de los monumentos y en la cantidad de actos que se llevan a cabo, los cuales no solo implican a los propios falleros, sino también al resto de vecinos. «Las Fallas se han convertido en un elemento clave de cohesión social, donde conviven diferentes generaciones», afirma.
De hecho, prueba del interés de la ciudad por esta fiesta se ha visto reflejado en la solicitud a la Conselleria de Educación para que declarara, tras aprobarse por unanimidad en el Consell Escolar Municipal, que el 17 de marzo fuese no lectivo en la localidad, ya que se celebra la Ofrenda. Además, los menores tampoco acudirán al colegio el 20 de marzo, coincidiendo con el final de las fiestas josefinas.
La nueva junta de la Federació de Falles ha asumido en este nuevo mandato una serie de retos que han permitido impulsar la fiesta. La mayoría de ellos, además, participan de manera activa en sus comisiones. Entre los objetivos destaca la organización y coordinación de los actos de una manera más estructurada. La federación, en sus palabras, «es el motor de las Fallas. Esto hace que la fiesta tenga actualmente un peso muy relevante en la identidad cultural de Oliva». Reitera que «las Fallas son una fiesta viva, en constante crecimiento. Esto se nota en el interés por formar parte de ellas».
Por otra parte, el colectivo también trabaja en varias áreas específicas mediante una «estructura organizativa clara que permite repartir responsabilidades y, a su vez, realizar el trabajo de manera más eficiente». Agradece que «cada área esté formada por personas muy comprometidas, un hecho que se refleja en los resultados».
Con el objetivo de incrementar todavía más el censo fallero, el presidente anima a todos los vecinos a pasar un día en cualquier falla. Recalca la importancia de vivir la fiesta desde dentro, ya que, en sus palabras, «muchas veces nace ese impulso de apuntarse y formar parte activa de la fiesta». Como él mismo reconoce, «las Fallas no son solo una semana de marzo, son todo el año».
«Un año exigente»
Pese a los buenos resultados, García recalca que «el primer año de esta nueva etapa ha sido un año exigente y con mucha carga de trabajo». «Ponerlo todo en marcha, coordinar siete comisiones y garantizar que cada acto estuviera a la altura no ha sido fácil, pero el balance es muy positivo», agradece, a la vez que reconoce que «cada acto que se da por finalizado nos hace sentir más orgullosos, porque vemos que el esfuerzo tiene recompensa».
Las cifras no son solo un número, sino que reflejan que la reacción positiva de los falleros, lo que demuestra que «vamos por el buen camino». «El trabajo coordinado, el compromiso de cada área y la ilusión compartida son las claves para continuar impulsando las Fallas de Oliva hacia el futuro», concluye.n
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