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Carla Pla, artista de Gandia y voluntaria en Palestina, regresa a València tras una semana de incertidumbre: "En mi cara parecía poner 'pro Palestina' porque yo no avanzaba"

La joven, que también es trabajadora social, ha abandonado Cisjordania tras los últimos acontecimientos

Carla Pla, en una de las actividades realizadas en el campamento.

Carla Pla, en una de las actividades realizadas en el campamento. / Levante-EMV

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Gandia

La joven artista de Gandia y voluntaria en Palestina, Carla Pla, yta está al fin en València. Pla habló por última vez con este diario el viernes 27 de febrero, es decir, hace una semana. A lo largo de estos días, Pla solo se ha podido comunicar a través de Whatsapp. Sin embargo, la joven dejó de responder a los mensajes a partir del miércoles. Sus redes sociales solo recogían vídeos que reflejaban todo lo que estaba viviendo estos días.

La mejor noticia ha llegado esta mañana. La vecina de Gandia enviaba un mensaje al canal de Instagram en el que exclamaba: "¡Ya estoy en València!". No obstante, el camino de regreso, como ella misma ha explicado, no ha sido fácil.

Pla, que estaba en un campamento de refugiados en Cisjordania desde el pasado mes de enero, se quedó sola en este lugar hace un par de días. El resto de los presentes habían abandonado el espacio tras recibir varias alarmas.

Pla, con la voz temblorosa, pero feliz al regresar a casa, relata como han sido estos días. "Llegué a la frontera de Israel y todos iban en grupos organizados. Me pararon para "una entrevista" y, entre preguntas, me solicitaron que les enseñara el teléfono", relata. La joven también tuvo que mostrar el contenido de las maletas. En sus palabras, "juegan con la superioridad y el miedo, pero no cedo".

Posteriormente, la joven llegó a Egipto, donde pagó un visado y pagó un control. Para salir del aeropuerto, Pla tuvo que pagar 25 dólares. "El problema es que no tenía dólares, sino euros, NIS y una tarjeta física. No me dejaban cambiar euros y me quedé atrapada en el aeropuerto", explica. Añade: "En mi cara parecía poner 'pro Palestina' porque todo el mundo avanzaba menos yo. Pregunté y nadie me decía nada".

Finalmente consiguió realizar el cambio y dirigirse a un hotel que le había reservado el colectivo de circo y 'clown' surgido en Galicia, "Pallasos en rebeldía" (en gallego), que lleva más de veinte años realizando una serie de actividades que buscan llevar la risa y la esperanza a zonas de conflicto. Fue gracias a ellos que consiguió acceder a este campamento.

Aeropuerto de Taba

Tras descansar hasta las cuatro de la mañana, la joven se dirigió al aeropuerto internacional de Taba. "Aquello era como adentrarse en un desierto y tener que pasar mil checkpoints -barreras militares israelíes que restringen severamente la movilidad palestina-", recuerda.

Carla consiguió acceder ayer al aeropuerto, en el que recuerda que había una gran cantidad de gente. "Me retrasaron el vuelo una hora y medio. Luego me enteré que ese aeropuerto lleva tres días abierto solo para que la gente regrese", afirma.

Ya en el avión la artista consiguió ponerse en contacto con tres personas. Recuerda que "lloraba al tiempo que embarcaba". Ahora ya se encuentra en su casa, donde pronto podrá reunirse con los suyos. Sabe que su experiencia ha terminado, pero recuerda todo lo que ha dejado atrás. Hace unos días reconocía a este diario que "para ellos todo va a seguir igual".

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