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Los vecinos de Villalonga aplauden la limitación de camiones: «El tráfico era exagerado»

Los afectados por la circulación de vehículos de la cantera exigen soluciones ya que algunas casas tienen grietas dentro y fuera

Villalonga limita la circulación de los camiones de la cantera por la población

Josep Camacho

Josep Camacho

Josep Camacho

Gandia

Los vecinos de la calle Barranc de Cais, en Villalonga, llevan años soportando la circulación de los camiones que dan servicio a la cantera, tanto los propios de la empresa como los de clientes y proveedores, un problema que se ha ido agravando en el tiempo. Como ya informó este periódico el lunes, el alcalde, Juanjo Sanchis, tras las quejas recibidas y encargar informes, tanto a técnicos como a la Policía Local, ha decidido limitar provisionalmente la circulación por esta calle a los vehículos pesados mayores de 12 toneladas.

Grietas en la casa de Amparo y José Luis.

Grietas en la casa de Amparo y José Luis. / J.C.

Amparo y José Luis son dos de estos vecinos afectados. El matrimonio reside en una vivienda ubicada en un cruce, de tal manera que la fachada lateral da completamente a la calle Barranc de Cais, y desde ese punto también empieza una curva cerrada que obliga a los camiones a hacer maniobras.

«Es exagerada la cantidad de camiones que pasan cada día por aquí, están removiéndolo todo», denuncia Amparo. Comenta que hace cuarenta años tumbaron la casa antigua que había y sobre la misma parcela construyeron la actual, «cuando al lado todo esto era barranco».

José Luis muestra una grieta en la calle causada por los camiones.

José Luis muestra una grieta en la calle causada por los camiones. / J. C.

Como consecuencia de este tráfico pesado han aparecido grietas dentro de su propia casa, en el cuarto de baño y en la cocina, y que se pueden observar a través de los azulejos. Fuera, en la calle, también se aprecian los daños. En el asfalto hay una enorme grieta longitudinal, que quizá es la misma que sigue por dentro de la casa, y el bordillo presenta numerosas mordeduras al rozar los camiones y pasar tan cerca de los edificios.

Por debajo pasa el barranco, que se canalizó con una bóveda de cubrimiento subterránea. Los técnicos municipales sospechan que el excesivo peso de los camiones puede acabar fracturando esa bóveda y venirse abajo la calle. A estos desperfectos hay que sumar el ruido y las vibraciones, que también molestan y alteran la tranquilidad del hogar.

Unos metros más arriba de la casa de Amparo y José Luis está el colegio Santa Ana. La entrada principal está en otra calle, y al tramo más peligroso es el que da es el patio, pero a veces algunos alumnos y profesores utilizan estas puertas traseras.

Cabe matizar que desde antes de la entrada en vigor de este decreto los camiones ya tenían prohibido circular entre las 8 y las 9 de la mañana, para evitar el peligro que supondría la entrada al colegio.

Curvas cerradas

Seguimos subiendo y aparece Vicent, ya jubilado, que tiene una caseta y un huerto, bautizado como «Racó del Bou», en el que se entretiene gran parte del día. El edificio hace esquina en una curva y Vicent ha sido testigo de numerosas situaciones de peligro de forma cotidiana. Él mismo pintó de amarillo una especie de mojón para advertir a los conductores de la presencia de la casa en el giro, pero el pilón ya está casi negro de las rozaduras de las ruedas. Hace poco reconstruyeron enfrente un muro bajo que se llevó por delante un camión al tomar la curva.

Vicent junto a un mojón pintado de amarillo.

Vicent junto a un mojón pintado de amarillo. / J.C.

A todo esto se añade el hecho de que esta ruta también es una de las preferidas por los amantes del ciclismo en su recorrido al Pla de la Llacuna. La presencia de ciclistas es más frecuente los fines de semana, cuando no circulan los camiones de la cantera, pero a veces también los hay entre semana.

El decreto se firmó el pasado 6 de marzo. En la misma norma se justifica la medida por los riesgos para la seguridad vial, y también por los daños, evaluados por el ayuntamiento, en la vía pública y en viviendas particulares. Desde la empresa advierten que la medida, además de aumentarles los costes, supondrá doblar el tráfico, al reducir a la mitad el peso.

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