Hacer fallas en tiempos de guerra: "Todo es tres veces más caro que en 2022"
El artista fallero Manu Pons explica que el sector vive momentos difíciles por el encarecimiento de las materias primas como el corcho, vinculado al precio del petróleo, la pintura y la madera
Destaca la unión del gremio y la sana rivalidad entre ellos: "Compiten las comisiones, no los artistas"

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Agustí Perales Iborra

El taller del cullerense Manu Pons Ferrer (36 años), situado en Tavernes de la Valldigna, es desde hace unas semanas un no parar. Tanto él como su empleado, y dos más externos, ultiman para estas Fallas 2026 los detalles de los diez monumentos, cuatro infantiles y seis mayores, que entregarán y montarán a comisiones de siete municipios, incluida la capital, València. Dar los últimos retoques y empaquetar bien las piezas es fundamental, sobre todo con plásticos por si amenaza lluvia.
No ha sido un ejercicio fácil, ni para este artista fallero ni para el gremio. Hace cuatro años, coincidiendo con la invasión rusa de Ucrania, se encareció el precio de las materias primas y la actual situación bélica en Oriente Medio tampoco invita al optimismo. El corcho blanco, el poliestiereno expandido con el que los "ninots" cobran vida, se obtiene del petróleo. "Está ahora tres veces más caro que en 2022", calcula Pons. También subió la pintura y la madera.
Fallas más caras
Son costes que necesariamente se han trasladado a los presupuestos de las fallas. "Algunas comisiones lo entienden, otras no tanto", apunta. Por no hablar de los impuestos, que también "ahogan" al gremio. "La única ventaja es que el IVA está al 10%", puntualiza Pons.
Estos son, a juicio de Pons, los principales problemas que enfrentan. Por lo demás no aprecia más obstáculos en un trabajo, un ciclo, que empieza a más tardar quince días pasadas las Fallas de cada año. Pons asegura que hay relevo generacional, gente joven dispuesta y mucha unión en el sector. "Compiten las comisiones, no los artistas, nosotros en general nos llevamos bien, hay una sana rivalidad", comenta.

Manu Pons plantará fallas en siete municipios. / Perales Iborra
Su caso es un ejemplo. Se formó como artista fallero gracias a grandes maestros, como Fede Alonso, Juan Carlos Donet, José Lafarga o Julio Monterrubio, ya jubilado. Empezó a los 18 años aunque al principio lo compaginó con la obra, hasta que llegó la crisis de la construcción y se centró en las fallas. "Esto tiene algo que engancha", sonríe, ilusionado.
El futuro del gremio lo ve con optimismo. Desde hace tres años la profesión tiene reconocida una categoría laboral como tal, equiparable a la de pintor, escultor o ceramista.Ya hay muchos artistas que también trabajan en construir elementos fuera de las fallas, como la decoración de escenarios para festivales de música o escenografías para teatros.
Líneas estilizadas
Como artista él se encarga prácticamente todo el proceso, empezando por la idea, aunque para el modelaje digital se ayuda de otros profesionales. Se considera un artista de fallas modernas, de líneas estilizadas y colores pastel. En la medida que puede huye de lo clásico y le gusta innovar en el modelaje, dejando su sello personal. También le gustaría adentrarse en las Fogueres de Alicante, una ciudad que le apasiona, aunque por ahora no ha recibido ningún encargo.

Últimos retoques a los "ninots". / Perales Iborra
Este año plantará en València (dos infantiles para Manuel Arnau-Creu Coberta y Francesc Climent-Uruguay), Algemesí (la grande deBarri de Santa Bàrbara), Oliva (por tercer año el monumento mayor de la Falla Conservatori), Gandia (plaza Escoles Pies), Pobla de Vallbona (mayor e infantil de la comisión Mas de Tous), Benifaió (la grande de Arturo Mas) y dos más en Dénia, la mayor de Campamentsy la infantil de París Pedrera.
Recomienda a las comisiones fichar a un artista no tanto por el boceto que presente, sino por su trayectoria. "El boceto puede cambiar, pero siempre hay que hablarlo y consensuarlo con la comisión", aclara. El emplazamiento de la falla también condiciona su diseño; si está en un cruce hay que hacer escenas que miren a todos los lados, si se ubica en medio de una calle lo mejor es un frontal y una parte posterior.
Prefiere no asistir a la Cremà, pero no por ver reducidas a cenizas sus fallas, cosa que asume con deportividad y espíritu fallero, sino "porque no quiero ver pasarlo mal a la comisión, especialmente las falleras mayores". A título particular él es fallero de la comisión Raval de Sant Agustí, en Cullera, aunque estos días tendrá poco tiempo para compartir las fiestas josefinas con ellos.
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