Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Los buñuelos más solidarios en estas Fallas de Gandia: fondos para Cáritas y la recuperación del templo del Raval

Un grupo de feligresas de la iglesia de Sant Josep prepara desde hace 25 años el dulce típico: "Viene mucha gente porque los hacemos como en casa"

Los buñuelos más solidarios en las Fallas de Gandia

Josep Camacho

Josep Camacho

Josep Camacho

Gandia

Los buñuelos más solidarios en estas Fallas de Gandia, y de entre los que tienen más fama por su calidad, son los que se preparan en un bajo de la iglesia de Sant Josep, en el barrio del Raval. Los elaboran un grupo de feligresas de la parroquia, al frente de la cual está el sacerdote Priscilio Ruiz, y el dinero que se obtiene de su venta, o donativo, según se vea, se destina a Cáritas Parroquial y a seguir con la restauración y mantenimiento del propio templo.

Cada domingo por la mañana entre octubre y mayo, aproximadamente, coincidiendo con la temporada de la calabaza, se dedican a esta venta, pero en fiestas como las Fallas redoblan esfuerzos y están toda la semana por las tardes.

El 19 de marzo, día de Sant Josep, los venden en horario de mañana y tarde. El día del patrón los falleros de Sant Josep-Raval ya han quitado la carpa, la plaza queda más diáfana, y su puesto más a la vista. "Se forman colas enormes", apunta Aurora, una de las voluntarias. En total son 12 mujeres que se turnan.

Las buñoleras están toda la semana fallera.

Las buñoleras están toda la semana fallera. / J.C.

El "boca a boca" ha hecho de estos buñuelos un producto codiciado, especialmente en estas fechas. Las voluntarias, la mayoría mujeres de mediana edad, consideran que la clave del éxito está en que los hacen como en casa, de manera artesanal, sin racanear con la calabaza, y con materias primas de calidad. Y para mucha gente otra motivación es que comprándolos colaboran con una buena causa.

Algunas de las voluntarias en el puesto de buñuelos de la iglesia.

Algunas de las voluntarias en el puesto de buñuelos de la iglesia. / J.C.

Los turistas de fuera de Gandia que visitan las Fallas no se resisten, y tienen compradores de varios puntos de España, incluso extranjeros. "Algunos hasta nos piden hacernos una foto", añade Pepa.

La media docena vale 3 euros y la docena, 6 euros. Son unos precios que la parroquia mantiene constantes desde hace años, según aseguran, a pesar del aumento de los costes de producción, como por ejemplo el gas butano.

Homenaje en el retablo

Todo empezó hace 25 años como una manera de recaudar fondos para la restauración de la iglesia. El templo a principios del siglo XX ya estaba casi en ruinas, y lo poco que quedaba fue arrasado durante la Guerra Civil. Pero Sant Josep pudo resurgir, como el Ave Fénix. Donativos como estos ayudaron a hacer primero obras de urgencia y después otras actuaciones más decorativas, como la puerta exterior o el retablo.

Precisamente en este último el pintor José Manuel Pozo, en la escena de La Última Cena, incluyó unas calabazas que, aunque son un anacronismo quieren ser un homenaje a la labor que durante estos años han realizado las buñoleras. La histórica consagración de la parroquia tuvo lugar el 15 de enero de 2024.

Detalle de las calabazas en el retablo.

Detalle de las calabazas en el retablo. / J.C.

En Gandia también está Bunyoleres sense Fronteres, la asociación que gestiona el comedor social, y que también tiene en la venta de buñuelos una de sus fuentes de ingresos.

Habitualmente se ponen los sábados en el paseo de les Germanies, excepto en Fallas, para no hacer la competencia a los puestos ambulantes que se ubican por la misma zona. La relación es buena, de hecho algunas mujeres que hoy están en Bunyoleres empezaron en la iglesia del Raval y siguen colaborando con ambas entidades.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents