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Satisfacción entre hosteleros y comerciantes: "Gandia en Fallas es rentable, pero aún lo sería más si las fiestas fueran en fin de semana"

La ubicación de los puestos influye en el volumen de venta

"El dia de la Cremà hay mucha tradición en comprar churros", señala uno de los churreros de la ciudad

Satisfacción entre hosteleros y comerciantes: "Gandia en Fallas es rentable, pero aún lo sería más si las fiestas fueran en fin de semana"

Salva Talens

Salva Talens

Salva Talens

Gandia

Las Fallas no serían lo mismo sin sus churros y buñuelos. Muchos los consumen en sus carpas y casales tras la 'despertà' para recargar fuerzas, pero otros acuden directamente a los puestos ambulantes a por su dosis de azúcar. Javier está en el puesto de venta de churros y buñuelos de La Albaceteña en la plaza de la Escola Pia de Gandia. Es de Jaén, pero tanto él como la empresa que representa llevan 15 años acudiendo a las Fallas de Gandia, a dar servicio. Tienen dos barracones de venta en la ciudad.

"La verdad es que va bien, a la gente le gusta, es un negocio que funciona, las dos churrerías tienen buena ubicación y se nota. Por eso llevamos tanto tiempo viniendo aquí a trabajar", subraya.

Churros madrileños

"A la gente le gustan tanto los churros como de los buñuelos de calabaza, aunque los churros madrileños se llevan la palma", bromea el churrero. Cada ración entera cuesta a los clientes 5 euros y la media ración, a la mitad de precio.

Al barracón "viene gente de todas las edades, desde niños chicos hasta mayores" y añade Javier que "cuando más venta hay es cuando se termina la fiesta, hacia las 11 de la noche".

El día de más demanda "es el de la Cremà porque la clientela viene también después de ver quemar las fallas, de madrugada a recargar. El puesto se abre de 9 h a 13 h y de 17 horas en adelante".

El barracón-churrería La Albaceteña en las Fallas de Gandia

El barracón-churrería La Albaceteña en las Fallas de Gandia / Salva Talens Carbó

Otro comercio que vende churros y buñuelos lo dirige Alberto, de Churrería Aguado. Está en el cruce del paseo con la calle Pellers "una magnífica ubicación, si señor, para Fallas el mejor lugar de Gandia".

El vendedor está satisfecho con el volumen de venta, pero matiza que "si las Fallas fueran en fin de semana, todavía sería mejor".

Lleva en la churrería muchos años, tomando el testigo de su padre, que es de Gandia. "Yo también me siento ya de aquí porque llevo 16 años viviendo en la ciudad", señala.

"Aquí no son de porras"

Su gama de productos es amplía: churros y buñuelos, pero también porras, chocolate caliente, cortezas..."La gente aquí prefiere el churro finito y buñuelos y también el chocolate. No son de porras", comenta.

El precio es muy similar en las distintas paradas y espera que este miércoles, víspera de Sant Josep, y el jueves, que es el día grande, "se note aún más en las ventas".

Horario no hay, desde las 8 de la mañana hasta la una de la madrugada y a mediodía "no descanso porque preparo masa para la tarde".

La "paraeta" de venta de frutos secos de Juan "Sabine"

La "paraeta" de venta de frutos secos de Juan "Sabine" / Salva Talens Carbó

No solo los churros y los buñuelos son los productos preferidos estas Fallas. Juan Sabine está al mando de una "paraeta" de frutos secos en el mercadillo montado en la calle Pellers. Es de Sueca y se estrena este año en las Fallas de Gandia, pero destaca que "yo vengo desde hace años a esta ciudad por la Fira i Festes y el Porrat del Raval".

No cierra a mediodía

Juan asegura que "nosotros estamos muy contentos de venir a Gandia", pero "mi opinión es que hubiera sido mejor si las Fallas hubieran sido en fin de semana".

Abren el tenderete a las 10 de mañana y están hasta las 11 de la noche, sin cerrar. Su clientela suele ser "gente adulta, mayor, que compra una cierta cantidad, aunque también vienen niños porque tenemos fruta deshidratada y chucherías. Lo que más compra la gente son los dátiles".

Santi, de El Colmadito, prepara la terraza para abrir el negocio

Santi, de El Colmadito, prepara la terraza para abrir el negocio / Salva Talens Carbó

El Colmadito no es un establecimiento de venta ambulante, sino un clásico de la hostelería de la ciudad en la esquina de la calle Rausell con el Prado.

Levante-EMV sorprende a Santi, uno de los veteranos del bar, en plena distribución de mesas y sillas en la terraza para iniciar la jornada del día de la Ofrenda. "Empezamos ahora (11 horas, aproximadamente) para terminar a la una de la madrugada. En Fallas no cerramos a mediodía", comenta. Por delante, les queda una larga jornada.

Clientela fija

Este establecimiento ofrece bebida y comida para poder picar, pero también se puede comer o cenar. El perfil de sus clientes "es amplío, hay de todo, matrimonios con hijos o gente joven y también mayores. Sobre las 8 de la tarde es cuando el local se pone a tope".

Sobre el producto estrella no hay preferencias claras. "Puede ser la cerveza, pero también el café, que nos sale muy bueno", indica Santi.

Las Fallas de Gandia, reconoce, "siempre funcionan bien, se notan, pero nosotros tenemos clientes fijos de todos los días".

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