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Medida histórica en Villalonga: Prohíbe aparcar en el casco antiguo para proteger su patrimonio

La ordenanza, ya en vigor, restringe el estacionamiento de vehículos a motor en el núcleo histórico y en especial junto a espacios emblemáticos como la capilla, la Font dels Setze Xorros o el centro

Vehículos aparcados junto a la Font dels Setze Xorros antes de que entrara en vigor la ordenanza.

Vehículos aparcados junto a la Font dels Setze Xorros antes de que entrara en vigor la ordenanza. / J.C.

Josep Camacho

Josep Camacho

Gandia

El pleno municipal de Villalonga aprobó una medida histórica, tanto para sus vecinos como para las personas que visiten el municipio: la prohibición de aparcar vehículos a motor en el casco antiguo y centro histórico peatonalizado, así como en plazas públicas y calles adyacentes a templos religiosos, edificios históricos o monumentos catalogados. La ordenanza, que entró en vigor el pasado 17 de marzo, se justifica «con el fin de preservar el valor cultural, garantizar la seguridad peatonal y promover un modelo de movilidad sostenible en el centro histórico».

Por tanto, se acabó estacionar el vehículo junto a la Font dels Setze Xorros, la capilla de la Mare de Déu de la Font, el Centro, el lavadero, o el ayuntamiento, aunque este último tiene plazas reservadas para la Policía Local, carga y descarga, y personas con movilidad reducida.

El ayuntamiento podrá conceder autorizaciones temporales o permanentes a residentes empadronados con plaza de garaje en la zona afectada; vehículos de carga y descarga en horario autorizado; aquellos vinculados a actos religiosos o comunitarios debidamente acreditados; y servicios de emergencias, limpieza y mantenimiento urbano. Las sanciones podrán incluir multas, la retirada del vehículo por el servicio de grúa o la revocación de autorizaciones especiales en caso de uso indebido.

El alcalde, Juanjo Sanchis, reconoce la medida requerirá «mucha pedagogía», pero señala que era necesaria para poner en valor el patrimonio histórico y artístico, sobre todo entre los turistas: «Tenemos una ruta virtual con códigos QR en los edificios más emblemáticos, y verlos con coches delante desluce mucho». Y con la prohibición también se opta por cortar por lo sano con malas prácticas detectadas, como que aparquen más coches que las plazas permitidas en algunas zonas.

Por otra parte, y ante las reticencias que ya está provocando en algunos vecinos, el alcalde añade que el Gobierno local promueve, desde hace años, el uso de aparcamientos disuasorios en las afueras del centro histórico. «Tras las obras de peatonalización nosotros cuando estuvimos en el gobierno ya hicimos dos, uno en la ermita y otro junto al colegio de Santa Anna, y ahora estamos en negociaciones para habilitar más parcelas también junto a la ermita para ampliar».

La ordenanza salió adelante con un curioso resultado en la votación. Los cinco concejales del PSPV-PSOE y los tres del PP se abstuvieron, mientras que los dos de Compromís y el edil de Ens Uneix votaron a favor. Sanchis señaló al respecto que, en el fondo, todos los grupos municipales son partidarios de que no se aparque, pero tampoco quieren que la medida cree un problema vecinal.

La misma ordenanza recoge que el ayuntamiento «podrá revisar y actualizar la norma con carácter anual, vista la evolución del uso del espacio público y las demandas ciudadanas», y también «se fomentará la participación vecinal y de asociaciones culturales en la evaluación de las medidas adoptadas».

Esta es la segunda medida de calado que aplica el Gobierno de Villalonga en relación a la movilidad. A principios de marzo, como ya informó este periódico, el alcalde aprobó un decreto mediante el cual se limita provisionalmente el tonelaje y el tamaño de los camiones que circulan por un tramo de la calle Barranc de Cais, una vía esencial dentro de la principal ruta que usan los vehículos de la cantera, situada más arriba.

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