Gandia pierde el aroma de sus hornos: de 54 hace 25 años a solo 10 en la actualidad
La ciudad ha pasado de 54 pastelerías y panaderías a apenas 10 en el último cuarto de siglo
La Associació de Pastissers i Forners atribuye la situación a la falta de relevo generacional y a la competencia de grandes cadenas

Salva Talens

“¿Le pongo lo de siempre?”, “¿Le guardo una mona para Pascua?” o “El pan acaba de salir recién horneado”. Estas son solo algunas de las expresiones que los clientes habituales —que con el tiempo se convierten en casi parte de la familia— escuchan cada vez que cruzan la puerta de su horno o pastelería de confianza, donde el aroma y la familiaridad se mezclan en cada saludo. Sin embargo, esta estampa cada vez se repite con menos frecuencia.
Hoy, muchos vecinos prefieren comprar en supermercados o grandes cadenas de alimentación, una tendencia que poco a poco obliga a los hornos tradicionales a bajar sus persianas. Sin saberlo, dejan atrás a decenas de clientes que se quedan huérfanos de esos sabores de siempre. La ciudad de Gandia no se libra de estas sonadas ausencias.
Un 80 % de los hornos tradicionales han cerrado sus puertas en la capital de la Safor durante los últimos 25 años. Aunque la población ha crecido exponencialmente en la ciudad, el consumo en este tipo de establecimientos no ha ido aparejado. "Hace 25 años teníamos 54 hornos en Gandia, ahora solo quedan diez. Pero lamentablemente dentro de nada nos quedaremos cuatro. Hace poco han cerrado dos, que eran una institución en la ciudad", señala Román Buj, vocal de la Associació de Pastissers i Forners de Gandia.
Los que todavía luchan por mantenerse en pie lo hacen con mucho esfuerzo y sacrificio, pero también con la ilusión de proporcionarles los mejores productos a sus clientes. Por delante, afrontan una campaña de Semana Santa que miran con total optimismo. "La campaña de Semana Santa y la de Navidad son las más fuertes. Aquí intentamos darlo todo para equilibrar el resto del año", explica desde la entidad.
La pastelería Ramiro, que regenta el propio Buj, es una de las que todavía sigue en activo. En ella trabajan 18 personas. Se sienten afortunados, ya que, en sus palabras, "no todos los hornos se pueden permitir a tanta gente". El comercio atiende a este diario con el sonido de las máquinas de fondo. No pueden permitirse ningún parón, ya que llegan los días con mayor demanda.

Parte de los trabajadores de la pastelería Ramiro de Gandia. / Salva Talens
Monas de Pascua, "panous" o pepitos son solo algunos de los productos que ofrecen estos días festivos. Las cantidades son abrumadoras y se cuentan por miles. "Estos días son los días más fuertes porque la segunda semana, la de Sant Vicent, ya es más flojita", reconocen.
Relevo generacional
Ellos, como la mayoría de hornos, no saben cuánto tiempo van a poder permanecer en la ciudad. La falta de relevo generacional y el gran sacrificio que se esconde detrás son solo algunos de los factores.
El propio Buj es consciente de ello. "Hay días que empiezas a las cinco de la mañana y estás hasta las tres de la tarde. Luego vuelves por la noche. Yo puedo estar entre 12 y 13 horas", explica.
Por ello, y pese a ser conscientes de la falta de relevo, son los propios pasteleros y panaderos quienes invitan a sus hijos a que se dediquen a otros oficios. Añade: "Los hijos no quieren seguir en esto porque es un trabajo sacrificado y no quieren estar tantas horas trabajando. Nosotros tampoco queremos que estén así".
Competencia
La situación que vive Gandia en los últimos años se reproduce en muchas ciudades y pueblos. La presencia de grandes cadenas de alimentación o supermercados se ha convertido en su principal rival. "La gente no debe olvidarse que entre nosotros no somos competencia. Nosotros somos compañeros, nos alegramos y tenemos nuestros clientes, pero hay gigantes contra los que no se puede luchar", insiste.
Él, como el resto del gremio, reivindica la calidad de los productos que ofrecen y a los que les dedican tanto tiempo. "Nosotros no ponemos conservantes. Si te dicen que una mona puede durar cuatro o cinco días es porque le han puesto algo", señala, a la vez que añade que la calidad de los productos artesanos que ellos elaboran "nada tiene que ver con los que venden las grandes cadenas de supermercados, que te hacen 10.000 monas por hora". A ello se suma la cercanía que, como él mismo reivindica, "tampoco te ofrecen las grandes cadenas".
Mostra de Mones i Panous
Para poner en valor estos productos, el Ayuntamiento de Gandia y la Associació de Pastissers i Forners se unen desde hace unos años en la Mostra de Mones i Panous de Gandia para dar visibilidad a estos productos artesanos.
Concretamente, del 30 de marzo al 2 de abril, el paseo de les Germanies acogerá una nueva edición, que incluye talleres para niños y niñas y muestras de los distintos productos para que vecinos y visitantes puedan conocer los puntos de la ciudad en los que se venden.
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