La única cofradía de la Semana Santa en España donde no hay figuras sino personas vivas en un paso de la Última Cena está en Gandia y cumple medio siglo
La hermandad de la Santa Cena Viviente también se encarga del Vía Crucis Viviente que ya cuenta todas las escenas de la Pasión

Cofrades en la procesión extraordinaria del pasado 31 de enero en Gandia. / Víctor Valls.

La única cofradía de la Semana Santa de toda España donde en el paso correspondiente a la Última Cena no hay imágenes, sino personas reales, vivas, está en Gandia. De esta rareza, la hermandad de la Santa Cena Viviente, se cumplen ya cincuenta años. En este caso se hizo de la necesidad, virtud, puesto que nació en el barrio de Santa Anna, en aquella época un distrito muy humilde, conformado en su mayoría por trabajadores que llegaban de varios puntos de España atraídos por las oportunidades laborales que ofrecía una ciudad y una playa en expansión, en pleno auge del turismo de masas.
Santa Anna también sufría la lacra de la droga y era un barrio muy densificado, con casas que después compró el ayuntamiento para ir derribándolas y aplicar políticas de «urbanismo social». Un lugar con una pequeña parroquia, al cargo de los jesuitas, quienes también animaron a fundar la cofradía para participar en la Semana Santa de Gandia, una ciudad que se sentía lejana, al otro lado del barranco de Beniopa. Nada que ver con lo que es Santa Anna hoy, un sector con zonas verdes, los Juzgados, y planes urbanísticos que invitan a vivir en la zona.
Cómo se fundó la cofradía de Semana Santa
Es en ese contexto en el que un grupo de vecinos, con el impulso del padre jesuita César Navarrete, tuvo la idea de organizar un Vía Crucis Viviente hacia la ermita de Santa Anna. Fue en 1976 y se considera el antecedente de la cofradía, que se arma al año siguiente, también con el beneplácito de la Junta Mayor de Hermandades. Justo Lorente fue el primer hermano mayor.
Se pensó en completar las escenas del tríduo pascual con la Última Cena. Pero se dieron cuenta que encargar 13 esculturas, la de Cristo y los apóstoles, era carísimo, más aún para las economías domésticas de sus habitantes. Así que, en aquella reunión de fundadores, alguien, aún hoy sin poder concretar, propuso representarlas con personas de carne y hueso.
Desde entonces el protocolo es el mismo: los apóstoles permanecen estáticos y sólo puede moverse Cristo, al levantar los brazos para ofrecer el pan y el vino en el cáliz. Se lo toman casi como una penitencia, puesto que no es fácil aguantar la hora y cuarto de procesión que dura la de su día más emblemático, el Jueves Santo, o las más de dos horas la general del Viernes Santo. El actual hermano mayor, Jordi Pérez, explica que tradicionalmente han sido personajes que han pasado de padres a hijos, aunque a veces, por circunstancias, se ha roto la cadena.

El paso en una imagen antigua. / Levante-EMV
El trono-anda, así como la mesa y los taburetes, los elaboró la carpintería de Mario Melo y, con motivo del 25 aniversario, se restauró, rebajando su altura. Otro cambio en estos años ha sido el cambio de columnas, que se ornamentaban con flores, a los actuales faroles.
Respecto de la comida de la cena desde sus orígenes había sido real pero desde hace unos seis años es simulada. Es una consecuencia más del cambio climático, pues los cofrades observaron que desde que el tiempo es tan cálido por Semana Santa la fruta atraía a indeseables mosquitos. Cabe destacar también la incorporación de la mujer cofrade, que se produce a inicios de los años 80.
Mención aparte merece el Vía Crucis Viviente, que ha ido ganando en calidad y puesta en escena, sobre todo gracias a la implicación del ayuntamiento. Un hito de la hermandad sucedió en 2023, con motivo del Encuentro Diocesano en l’Alcúdia, puesto que fue la primera vez que salían fuera de Gandia con el paso de la Última Cena.

Vía Crucis Viviente, en una imagen de archivo. / Levante-EMV
Para celebrar este 50 aniversario se han organizado varios actos. El 31 de enero se celebró una procesión extraordinaria. La compositora Mayte Sanz ha donado una marcha procesional. Se han iniciado los trámites para ser declarada Bien de Relevancia Local. Y Emili Selfa está preparando un libro que se publicará en noviembre.
La cofradía, que tiene 140 miembros, se enfrentará al reto, cuando pase esta Semana Santa, de escoger al personaje que encarna a Jesucristo, tanto en el paso como en el Vía Crucis Viviente. Y es que, como ya informó este periódico, Juanjo Merino, gandiense de 69 años que lo ha interpretado en los últimos 30 años, anunció que esta iba a ser su última Semana Santa como Cristo, aunque seguirá siendo cofrade. Sus últimas intervenciones serán en las procesiones de este Jueves y Viernes Santos. El relevo todavía no está claro. La directiva se reunirá más adelante para abordar este nombramiento, una figura clave dentro de la hermandad.
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