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Los expertos piden calma tras el seísmo de Oliva: "No hay que preocuparse pero sí saber que vivimos en una zona de riesgo sísmico periférico"

El seísmo de 2,6 grados registrado la noche del lunes y que se notó en poblaciones de la Safor y la Marina Alta puso en alerta a los vecinos y vecinas

Captura de pantalla de la web del IGN con la información del terremoto.

Captura de pantalla de la web del IGN con la información del terremoto. / Levante-EMV

Josep Camacho

Josep Camacho

Gandia

El pasado lunes se registró un terremoto de magnitud 2,6 con epicentro en Oliva, según informó el Centro de Coordinación de Emergencias. El seísmo, según añadió la Asociación Valenciana de Meteorología (Avamet) se notó en "muchas poblaciones" de las comarcas de la Safor y la Marina Alta.

Según detalló el Instituto Geográfico Nacional en redes sociales, el terremoto se registró a las 21:53 horas al suroeste de Oliva y a una profundidad de ocho kilómetros.

Al respecto, el profesor de Geografía en la Universitat de València Iván Portugués lanza un mensaje de tranquilidad. "No hay que preocuparse pero sí saber que la Safor es una zona de riesgo sísmico medio-bajo", advierte, en declaraciones a Levante-EMV.

La Safor está en una zona de contacto estructural entre la cordillera Bética, más reciente, y la Ibérica, algo más antigua. El sistema Ibérico contacta con el Bético en la zona del macizo del Mondúver, lo que confiere a esta zona una serie de especificidades.

La zona de la península Ibérica con mayor riesgo sísmico es el eje bético que se puede trazar entre Granada, Almería, Murcia y el sur de Alicante, "pero no llega a ser tan peligrosa como el sur de Italia, Grecia o Turquía", compara el experto. "La Safor, como parte del Prebético, quedaría en la zona sísmicamente periférica".

En la Historia está el terremoto de Tavernes de la Valldigna de 1396, con una intensidad de grado 9, y otro en Oliva en el siglo XVI que llegó a derrumbar casas, aunque hay que tener en cuenta que entonces las construcciones eran más débiles que en la actualidad.

El periodo de retorno en España para tener un terremoto superior a 6 grados en Richter es de 100 años, quiere decir que, estadísticamente,

tendría que pasar un siglo para tener un seísmo de esa magnitud.

Portugués comenta que todos los años se producen numerosos terremotos recurrentes de magnitud baja, por debajo de 2 en la escala Richter, que son imperceptibles por la población.

El experto explica que los terremotos se pueden medir en dos escalas, la de magnitud o Richter, que mide la cantidad de energía que se libera, y la de Mercalli o de intensidad, más subjetiva, que expresa los efectos del temblor y cómo es percibido por las personas. El de Oliva fue de una magnitud de 2,6 y una intensidad de 3 en la escala Mercalli.El geógrafo añade que, al igual que las inundaciones y otros fenómenos meteorológicos adversos, la normativa urbanística también debe adaptarse a estas contingencias.

La Generalitat dispone de un Plan Especial Frente al Riesgo Sísmico. El documento, revisado en 2015 pero totalmente en vigor, se puede consultar en su web.

El año pasado hubo otros dos seísmos de pequeña magnitud en la comarca. Concretamente, el 29 de mayo de 2025, en l’Alqueria de la Comtessa (2,2) y en la Font d’en Carròs, de 1,9 grados.

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