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Los cuatro fusilados en Gandia ya identificados tenían entre 31 y 42 años: “Tras décadas de olvido, silencio y lucha, por fin podemos cerrar el círculo”

Manuel Martín Collado, José Giner Gasent y Antonio Orengo Damiá fueron ejecutados el 31 de octubre de 1940 tras intentar huir de la Escola Pia, mientras que a Manuel Castillo García le arrebataron la vida el 22 de junio de 1939

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Gandia

De 31 a 42 años. Esa era la edad de las cuatro primeras víctimas ya identificadas en las fosas de Gandia cuando el franquismo les arrebató la vida. Han pasado 87 años, pero, tras ocho años de lucha, sus familias por fin pueden cerrar, aunque sea de forma simbólica, la herida que las ha acompañado durante todo este tiempo.

Tres años después de la exhumación, y tal como avanzó ayer Levante-EMV, ya se ha logrado identificar a cuatro de los 24 cuerpos recuperados en 2023. Cabe recordar que todavía permanecen 40 fusilados enterrados bajo 220 nichos en el cementerio de Gandia. Ellos solo son cuatro de las cerca de 62 víctimas que se cree que fueron fusiladas en la capital de la Safor. Detrás de cada una de esas cifras, existe una historia y unas familias que durante décadas han luchado para evitar que sus antepasados no cayeran en el olvido. Manuel Martín Collado, José Giner Gasent, Antonio Orengo Damiá y Manuel Castillo García son las cuatro víctimas ya identificadas.

Sus hijos lamentablemente no han podido vivir esta etapa del proceso, pero sus nietos les han acompañado esta mañana en el acto de reconocimiento tras esta identificación. Las lágrimas, los abrazos y la emoción han inundado ese lugar, en el que casi 90 años atrás fueron fusilados. También les han acompañado la concejal de Memoria Democrática, Alicia Izquierdo y el director de la excavación, Miguel Mezquida. Todas las familias, no solo las que ya podrán enterrar a sus descendientes, sino también las que mantienen la esperanza de poder hacerlo pronto, han recorrido un largo camino que arrancó en 2018 con la constitución de la Associació de Víctimes del Franquisme de la Safor.

Tres de los identificados fueron fusilados el mismo día en la Escola Pia de Gandia. En concreto, perdieron la vida el 31 de octubre de 1940, víspera de Todos los Santos. El vecino de Beniopa José Giner Gasent era el más joven: tenía solo 31 años.

Su nieto José Luis Giner lo ha recordado con gran emoción. “La espera ha merecido la pena, aunque estos tres años se han hecho muy largos”, señala. Él, junto al resto de su familia, emprendió la búsqueda de su abuelo en 2019. Recuerda que José Giner era labrador y que se casó con su abuela, vecina también de Beniopa, pero su vida se truncó cuando un vecino “muy próximo a la familia” lo delató. También ha querido rememorar algunos de los relatos que les transmitía su abuela, especialmente sobre los últimos días de José. “Ella contaba que, en sus últimos momentos, llevaba la camisa completamente abotonada para ocultar los moratones de las palizas que había recibido en los días anteriores, tras intentar huir”, recalca.

"La alegría no es completa"

Manuel Martín, abuelo de la presidenta de la asociación, Nuria Martín, tenía 33 años cuando fue fusilado. Martín se mostraba visiblemente emocionada y, en sus palabras, "con el corazón partido". "Tras tantas décadas de olvido, de silencio y de lucha, por fin lo recuperamos y podremos cerrar el círculo que nos rompieron", reivindica. La familia prevé enterrarlo con su abuela y su padre, que falleció hace cuatro años. En sus palabras, "la alegría no es completa, ya que pienso en los compañeros que tienen a sus familiares debajo de los nichos y es muy doloroso".

Manuel era originario de Daroca, aunque conoció a su mujer en Gandia. Trabajó varios años en Barcelona, donde tuvo los primeros contactos con el sindicalismo. "Mi abuela se quedó embarazada, empezó la guerra y se vino a Gandia para estar con ella. Formaron parte activa de la guerra", explica. Al finalizar el conflicto, regresó a Daroca sin saber qué le esperaba. "Un taxista, que era de Gandia pasaba por allí, lo vio y lo denunció. Se personaron en su casa y lo llevaron preso. Al intentar huir, lo condenaron a la pena máxima", explica.

Antonio Orengo también falleció esa misma jornada. Tenía tres hijos pequeños en aquel momento, una de ellas falleció el año pasado. Su nieta Isabel Orengo la ha querido recordar esta mañana: "Siempre ha luchado por saber dónde estaba. Lo enterraremos con mi abuela y con su hija, que tenía 7 años y lo recordaba todo". Ha reconocido el papel de su abuela, que "vino para intentar recoger el cuerpo, pero no la dejaron".

El último identificado es Manuel Castillo, vecino de 36 años de l'Alqueria de la Comtessa, que falleció el 22 de junio de 1939. "Han sido 90 años de incertidumbre. Era una sombra que siempre ha estado presente en nuestra casa", lamenta su nieto José. Él todavía conserva su foto y una carta que le escribió a su abuela. "Siempre hemos crecido con esta sombra, por lo que la reparación nos da satisfacción", afirma. Lamentablemente su madre tampoco ha podido ser testigo de este momento, ya que falleció el año pasado. "Era algo imposible que se ha convertido en realidad", concluye.

Estas cuatro familias se han convertido en la esperanza del resto de miembros de la asociación que esperan que pronto llegue esa llamada que les confirme que sus familiares ya han sido identificados.

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