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Marc Cabanilles, el vecino de Simat de la Valldigna que llega hasta El Salvador: “La solidaridad no tiene límites ni fronteras para ayudar a quien lo necesita”

El voluntario vallero proporciona gallinas para suplir la carencia de proteína animal entre algunas familias de esta localidad

Imagen de Marc Cabanilles junto a una familia salvadoreña en el proyecto de la comunidad de Ochupse Arriba (El Salvador)

Imagen de Marc Cabanilles junto a una familia salvadoreña en el proyecto de la comunidad de Ochupse Arriba (El Salvador) / Levante-EMV

Ainhoa Ferrando

Gandia

Marc Cabanilles, vecino de Simat de la Valldigna, es voluntario y miembro del Comité de Solidaridad. Su primer destino fue Nicaragua –en plena guerra– y desde entonces, ha participado en varias brigadas de voluntarios: “Me hizo tomar conciencia de lo injusto de muchas situaciones y de la necesidad de organizarse y actuar para intentar eliminarlas”. 

Ha recorrido Angola, Argelia, Etiopía, Mali, Marruecos, Ruanda y Sahara Occidental, entre otros, y explica que no hay una razón única para decidir los destinos: “La solidaridad no tiene límites ni fronteras. Somos conscientes del riesgo que se corre, pero se compensa con la enorme satisfacción de ayudar a quien lo necesita sin esperar nada a cambio”. Recientemente, ha colaborado en una localidad situada en El Salvador. Cabanilles ya se encuentra en su localidad natal. 

Imagen de un camino rural situada en Ochupse Arriba, comunidad situada en El Salvador, cerca de Santa Ana

Imagen de un camino rural situada en Ochupse Arriba, comunidad situada en El Salvador, cerca de Santa Ana / Levante-EMV

Ochupse Arriba ha sido su última parada. Se trata de una comunidad situada en El Salvador, cerca de Santa Ana. Según explica, son caseríos aislados en un entorno “natural extraordinario” en las faldas del volcán Ilamatepec y cerca del lago de Coatepeque. Los habitantes trabajan en el campo, carecen de agua potable o servicio médico y están asilados del ámbito tecnológico y cultural. 

No es la primera vez que el voluntario acude al lugar. Entre sus visitas tuvo la oportunidad de conocer a muchas personas salvadoreñas que le comentaron la dura situación en diversas partes del país, por lo que decidió llevar a cabo una campaña desde Simat –tanto física como por las redes sociales– para captar los fondos necesarios, estimado en 3.500 dólares. Una vez conseguida la recaudación, viajó hasta el país y residió tres meses para realizar un trabajo de construcción de gallineros. 

El proyecto consistía en proporcionar a cada familia 10 gallinas ponedoras, 2 gallos, pienso animal para varios meses, un kit sanitario y materiales de construcción. Con esta iniciativa, explica que el objetivo era suplir la ausencia de proteína animal en su alimentación, proporcionar herramientas para intercambios o comercialización y fortalecer a la comunidad. A través de la iniciativa, han conseguido ayudar a seis familias. 

Imagen de una de las familias pertenecientes a la comunidad salvadoreña en la construccion del proyecto de los gallineros

Imagen de una de las familias pertenecientes a la comunidad salvadoreña en la construccion del proyecto de los gallineros / Levante-EMV

Para ejecutar estos trabajos, colabora con organizaciones solidarias ya consolidadas como RIVAS-SAHEL, que mantiene actividades para promover y ayudar a la causa saharaui. Sin embargo, también realiza iniciativas individuales, es decir, proyectos nacidos de su contacto directo con gente y comunidades, llevados a cabo con fondos donados por familiares, amigos, vecinos o personas anónimas a través de las redes sociales.

A través de estas ayudas, busca mejorar la calidad de vida de la gente o comunidades involucradas: “Quiero hacerles ver que existen personas, incluso de países lejanos, que no vamos con la mentalidad colonial de arrasar, que seguimos empujando en la dirección correcta. Aún en las situaciones más oscuras, la luz puede venir de personas o lugares inesperados”. 

Recalca que, con su trabajo, también pretende demostrar a la “sociedad occidental” la problemática de estos países: “Quiero trasladar la problemática de millones de personas y países totalmente olvidados e invisibles como consecuencia de la falta de sensibilidad, de empatía, del individualismo y del nulo interés por todo aquello que no suponga una rentabilidad”.

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