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El municipio de la Safor con solo 160 habitantes donde reina el silencio y la vida rural: "Aquí todo es muy tranquilo"

La localidad no cuenta con comercios, centro de salud ni colegio

Una administrativa se encarga de los trámites, el panadero acude tres días por semana y dos facultativos pasan consulta otras dos jornadas

Un motorista en una de las calles de Castellonet de la Conquesta.

Un motorista en una de las calles de Castellonet de la Conquesta. / Perales Iborra

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Gandia

Apenas 13 kilómetros separan el municipio más poblado de la Safor de la localidad con menos habitantes de la comarca. Un trayecto de unos veinte minutos basta para dejar atrás el bullicio, el tráfico y el constante ir y venir de vecinos y trabajadores de Gandia y llegar a un pueblo donde cruzarse con alguien por la calle es casi cuestión de suerte.

Adentrarse en Castellonet de la Conquesta es alejarse del ruido para sumergirse en la calma y la tranquilidad. Solo se escucha el canto de los pájaros. Este municipio, con cerca de 160 habitantes, ofrece una imagen muy distinta al ritmo frenético de las grandes localidades vecinas. En una comarca en la que sus 31 municipios suman cerca de 180.000 habitantes —una cifra que puede llegar a duplicarse durante los meses de verano—, esta localidad se presenta como una especie de comunidad de vecinos.

Parece una ironía: el pueblo más pequeño de la Safor es también el municipio con el nombre más largo de la comarca. Aparcar en cualquiera de sus calles resulta sencillo; lo verdaderamente complicado es encontrarse con algún vecino o vecina mientras se recorren.

Tras caminar durante unos diez minutos por varias vías casi desiertas, un bullicio rompe el silencio desde el interior de una cochera abierta. Dentro se encuentra Juan Miguel Castelló, que trabaja en uno de los programas subvencionados por la Generalitat Valenciana.

Sin bares ni tiendas

"La vida aquí es muy tranquila. No hay bares ni tiendas", reconoce. Concretamente, Castellonet dispone de un restaurante que solo abre los fines de semana. Tampoco hay consultorio médico, colegio ni ningún otro servicio básico, lo que obliga a los vecinos a desplazarse a municipios cercanos para el día a día.

La mayoría de vecinos y vecinas se conocen entre sí. Juan reside junto a su familia en la localidad. Agradece la calma de esta localidad en una sociedad tan acelerada. También valora el trato con el resto de residentes. En sus palabras, "todos nos conocemos y nos vemos todos los días".

A pocos metros se encuentra Juan Espinosa, alcalde de la localidad, que desarrolla buena parte de su jornada en las propias calles del pequeño municipio. “Barremos entre todos, yo mismo voy a arreglar cuando hay alguna bombilla rota… No hay secretario ni trabajadores, por lo que me toca hacer un poco de todo”, explica. El resto del tiempo lo pasa en el ayuntamiento junto a una administrativa que se encarga de realizar todos los trámites necesarios para evitar desplazamientos innecesarios.

Además, un panadero acude tres días a la semana, mientras que un ayudante técnico sanitario acude los lunes y un médico lo hace los miércoles. El resto de gestiones se llevan a cabo en localidades cercanas como Rótova o Llocnou de Sant Jeroni. Los vecinos, por su parte, se desplazan a Gandia para trabajar. "La gente pasa el día fuera", señala el primer edil. Por ello, reconoce que, como informó Levante-EMV, la posible construcción de un hotel de cuatro estrellas con 20 suites a poco más de un kilómetro de distancia podría suponer un impulso para el empleo, al generar una quincena de puestos de trabajo.

La población aumenta en verano

La población de Castellonet de la Conquesta se incrementa durante los meses de verano, especialmente con motivo de las fiestas patronales. Muchos vecinos de Gandia cuentan con una segunda residencia en esta localidad y la utilizan como lugar de descanso estival, aunque buena parte de ellos solo acude los fines de semana o incluso únicamente para pernoctar en el municipio, regresando después a sus lugares de origen.

El primer edil señala que no se ha registrado ningún nacimiento en las últimas tres décadas, aunque sí son numerosas las familias que se desplazan al municipio con sus hijos. «Hay ‘escoletas’ en Navidad, Semana Santa o verano que se llenan», afirma, aunque reconoce que «el resto del año aquí hay pocos niños».

Destaca, además, que muchos visitantes eligen este enclave por su entorno privilegiado, con varias rutas senderistas. «Es un entorno saludable», afirma. Al mismo tiempo, hace alusión a la ausencia de vehículos en sus calles, una situación que, en ocasiones, puede convertirse en un contratiempo para sus vecinos, que se ven obligados a desplazarse a otras localidades para acceder a servicios básicos, pero que también supone una enorme tranquilidad. Tampoco disponen de agentes de la Policía Local, aunque Espinosa agradece el trabajo de la Guardia Civil «para comprobar cómo va todo».

Pese a su reducido número de residentes, el municipio dispone de varios parques infantiles, piscina de verano e instalaciones deportivas. Además, la gran pinada y los distintos espacios al aire libre ofrecen alternativas de ocio al exterior durante todo el año. «Vienen familias de Gandia porque tenemos piscina, tres parques, frontón, pista de tenis y baloncesto. Es pequeño, pero está bien equipado. No podemos quejarnos», apunta. No obstante, la creación y mantenimiento de estas infraestructuras depende en gran medida de la ayuda de administraciones superiores, como es el caso de la Diputación de Valencia.

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