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Pablo Beltrán, presidente de Cáritas en Gandia: "No me gusta que se utilicen de manera partidista los informes de pobreza en la ciudad"

Pablo Beltrán Mellado (Almería, 50 años) ostenta desde el pasado mes de marzo el cargo tras relevar a Juan José Monfort, quien estuvo al frente siete años

Doctor en Filosofía, su vocación de misionero le llevó a Brasil y luego a Zambia, en África. Además, ha vivido en Polonia y en Australia

Pablo Beltrán.

Pablo Beltrán. / Levante-EMV

Josep Camacho

Josep Camacho

Gandia

La entrevista con el nuevo presidente de Cáritas Interparroquial de Gandia tiene lugar en la parroquia de Sant Francesc de Borja, de la que tomó posesión como titular en octubre de 2025. Pablo Beltrán aún sigue poniéndose al día y conociendo a la feligresía.

La primera cuestión es de actualidad: el proceso extraordinario de regularización de migrantes, en el que la Iglesia ha sido clara, manifestando su posición a favor. Pablo Beltrán comenta al respecto que se trata de ordenar la migración que ya está aquí. "Llevamos decenios haciéndolo muy mal en España en las políticas migratorias; cuando una persona está en la sombra es más vulnerable, o puede generar desorden social, pero cuando se identifica puede contribuir a la sociedad, nadie deja su país por gusto y la gente que lo hace no va en busca de una 'ayudita' sino de una vida digna". Reconoce que la mayoría de demandantes de Cáritas son inmigrantes, "pero también hay españoles, familias con algún miembro con enfermedad mental, adicciones, gente que ha perdido el trabajo..."

En este aspecto le gusta Gandia porque es una sociedad muy plural. "En la ciudad se respira un ambiente tranquilo, en cualquier barrio". Pero matiza: "Creo que es un respeto desde la distancia, y no desde el conocimiento del otro, y eso, antes o después, genera tensión. Aquí, en la parroquia, por ejemplo, podemos hacer ese esfuerzo de comprensión, pero a escala de ciudad parece que cuesta".

Y, por acabar con el asunto, no le gusta que se utilicen de manera partidista o politizada los datos de Cáritas sobre pobreza y exclusión social en Gandia, como ha sucedido alguna vez. "Tengo un gran respeto a la política, pero en general el panorama me parece triste. Cáritas trabaja para una sociedad laica y colaboramos con el gobierno que sea, pero lo que está feo es usar los datos para acusar o para ponerse medallas", comenta.

Y es categórico con algo: "Cáritas no crea ningún efecto llamada por el hecho de acoger", si bien reconoce que la entidad "no debe quedarse sólo en un papel asistencial, aunque es importante. Nosotros no orientamos nuestro trabajo a hacer "colas del hambre", o a repartir cheques, sino que buscamos un desarrollo integral de la persona, porque ni siquiera los que piden ayuda quieren eso".

Sobre el problema de la vivienda lamenta que también sea "la puerta de la pobreza" e insiste en el llamamiento que ha hecho Cáritas alguna vez a los caseros a no especular con los precios del alquiler, y poner una renta razonable. "El problema es que ese llamamiento que hace Cáritas lo escucha muy poca gente. Vivimos en una sociedad donde prima el individualismo absoluto y un consumismo exagerado, parece que nunca es suficiente", añade.

Advierte que en Gandia, aunque parezcan invisibles para la sociedad, también hay personas sin hogar. "El problema es que no toda la gente que está en la calle quiere salir; la mayoría de estas personas son locales, a los que no le ha ido bien en la vida o con alguna enfermedad mental". Señala que se ha reforzado el equipo de calle de Cáritas y añade que todavía no hay un censo actualizado de esta realidad en la ciudad.

Reunión en el despacho de Alcaldía de Gandia.

Reunión en el despacho de Alcaldía de Gandia. / Levante-EMV

El primer reto que se marca como presidente es conocer mejor todos los departamentos y las personas que forman la entidad. El lunes pasado tuvo lugar en el ayuntamiento una primera reunión con el alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, y la concejala de Bienestar Social, Inma Rodríguez, junto a la directora de Cáritas, Maite Boscà, y varios miembros de la directiva.

En ese encuentro Cáritas trasladó al alcalde la urgencia de habilitar un recurso temporal de protección social para atender situaciones de emergencia.

Beltrán valora la solidaridad ciudadana, iniciativas como "Empresas y Entidades con Corazón”, el papel de los voluntarios, que define como "el verdadero milagro de Cáritas", y también las personas contratadas "que hacen una gran labor".

De Beltrán sorprende su lenguaje claro y directo, su formación y su trayectoria internacional. Tuvo una etapa de misionero que, asegura, no ha cerrado del todo. "Me sigue tentando la idea de dejarlo todo y volver". Su primer destino fue Brasil, a los 18 años, donde estuvo tres años, y luego Zambia, en África. "Es bonito vivir sin nada y tenerlo todo", comenta. Cuando acabó la licenciatura sobre Filosofía de la Ciencia acompañó a personas con problemas de adicciones.

Le atrajo la idea de anunciar el Evangelio llevando una vida austera. "A mí me ordenaron sacerdote en Zambia, entre tambores", recuerda. Y considera que "deberíamos ayudar a mejorar el desarrollo en África para que no tengan que salir de sus países desesperados pensando que en España, o en Europa, tendrán una vida mejor". Como misionero aprendió que "el anhelo del ser humano es el mismo en cualquier país, tener una vida digna y poder dar a los tuyos lo mejor".

Por último, preguntado por qué hizo su tesis sobre Karol Wojtyla, el papa Juan Pablo II, matiza que realmente la investigación trataba sobre la libertad. "En la línea de Karol Wojtyla, el problema no radica en la afirmación de la verdad, sino en los reduccionismos antropológicos que absolutizan un aspecto parcial de la realidad humana, perdiendo así la unidad y la densidad propias de la persona", afirma.

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