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Miguel Vicens, Fill Predilecte de Oliva, reinventa el Juicio Final con su gran obra “La última verdad”

El artista ha creado un retablo teológico, que prevé terminar este año

Fragmento de uno de los episodios que componen el retablo de la obra “La última verdad”

Fragmento de uno de los episodios que componen el retablo de la obra “La última verdad” / Levante-EMV

Ainhoa Ferrando

Gandia

Miguel Vicens es un pintor contemporáneo nacido en Oliva y, desde entonces, se ha convertido en un artista internacional de gran prestigio que ha expuesto sus obras en países como Estados Unidos y Japón. Actualmente tiene un taller de estudio en su ciudad y allí le da forma a una de sus grandes creaciones.

“La última verdad” es su obra más reciente y la describe como la más ambiciosa de su carrera. Es un tema teológico que fue encargado por Javier Catalá –párroco de la iglesia de Sant Roc de Oliva– y Jaume Sancho, catedrático de la Universitat de València. La composición es un juicio final entre el bien y el mal que no sigue las “coordenadas clásicas”, por lo que el autor ha podido aportar su toque personal.

Vicens buscó una solución para que la pieza no fuera un simple mural situado en la pared y dio con el retablo. Este modelo se compone de varios tableros donde el artista ha pintado cada episodio, los cuales se unen mediante una técnica llamada “quebradizo” para componer una cohesión única de 80m de espacio.

Entre las figuras principales destacan el Pantocrátor y la Virgen. Para dar vida y colometría a la pieza aplicó todos sus registros y diversas técnicas mixtas –acuarela, veladuras, grafismo–. Ya lleva dos años con el desarrollo de la obra y espera terminarla este año. Sin embargo, no es el único proyecto que abarca en su carrera, pues aún sigue con la creación de más obras, entre ellas varias exposiciones.

Trayectoria personal

Miguel Vicens empezó a dar vida a su creatividad con tan solo 13 años. Se licenció en pintura con la Escuela de Bellas Artes de San Carlos en València y en escultura por la Facultad de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Sus primeras obras fueron expuestas en reconocidas galerías: “Cuando me premiaron, la gente descubrió que había un pintor que tenía características y que era un poco del tópico del valenciano”.

Respecto a las tendencias de la época, el artista intentó realizar su propia trayectoria con una visión diferente del mundo. Además de la pintura y la escultura, se interesó por el sector de la publicidad, concretamente las ilustraciones y el grafismo. En sus palabras, “me basé en la teoría de Henry Wolfgang, cuya pintura está basada en un linealismo".

Según explica, la figura ha sido la línea madre que ha dominado toda su trayectoria. Entre sus referencias artísticas no ha dudado en destacar el Renacimiento, el mundo greco-romano y el mesopotámico, pero sobre todo el decadentismo.

Señala que tiene un estilo propio y que no asume lo que está establecido en los museos: “Quiero hacer mi propio lenguaje”. Próximamente será nombrado como hijo predilecto de Oliva -su tierra natal-. Con sus obras impulsa el legado del arte contemporáneo y, según ha expresado, su mayor deseo es no dejar a un lado su parte creativa y experimental.

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