Celebraciones en la Safor: "Las comuniones han pasado de evento familiar a evento social. Son como una miniboda; se ha disparado todo"
Dos propietarias de tiendas especializadas en trajes de comunión reflexionan sobre la situación actual del sector

Salva Talens

Ana Torregrosa es propietaria de La Cuna, un establecimiento centenario, situado en la plaza Jaume I de Gandia, especialista en comuniones. En su negocio se pueden encontrar trajes de comunión para niños y niñas, pero también abarca bautizos, arras para las bodas y ahora "nos hemos abierto un campo en festeras".
Vestir a un niño o a una niña con el traje de comunión implica, explica Ana, la ropa interior, los zapatos, el cancán, el vestido, los complementos, el tocado del pelo, los tirantes o la camisa.
La Cuna recibe el material, confeccionado todo en España, y en la tienda se hacen los retoques y ajustes necesarios. Se empieza por la elección del traje, que se hace en noviembre, y desde entonces se van haciendo las distintas pruebas para que todo esté a punto ese día.

Ana Torregrosa y su marido, en La Cuna de Gandia / Salva Talens Carbó
La evolución de las comuniones, según comenta Ana Torregrosa, es que "han ido a menos en cuanto al número de niños y niñas que las celebran". La comerciante intenta encontrar una explicación: "La fiesta que organizan los padres es muy elevada en cuanto a su coste y hay gente que se frena cuando ven que es mucho gasto. También hay familias que prefieren disfrutar de un viaje que celebrar una comunión". Por otro lado, cree que la iglesia no lo pone fácil: "Ahora obligan a los niños y las niñas a estar tres años en la catequesis".
Según la regente de La Cuna, "las comuniones han pasado de ser un evento familiar a ser un evento social, que tan de moda están. Son como una miniboda; se ha disparado todo".
Pese a todo, Ana piensa que las familias que deciden celebrar las comuniones no escatiman en los trajes, que se pueden adquirir a partir de los 400 euros. Trajes que han evolucionado muchísimo en cuanto al tejido, los colores o la comodidad, aunque "el traje tradicional de toda la vida siempre lo tenemos, tanto para niños como para niñas".

Trabajadoras de La Cuna, en plena tarea de reajustes / Salva Talens Carbó
Ana Morant es la propietaria de Boutique Arca, en la calle La Delicada de Gandia. Le avalan 38 años de profesión, especializada en el sector de las comuniones, pero también con otro tipo de vestidos y trajes a la venta.
También se refiere a la campaña que culmina en mayo, pero todo "empieza en octubre cuando la clientela elige los trajes. A a un mes y medio de las comuniones empezamos con las pruebas de ajuste, teniendo en cuenta el posible crecimiento de los niños y niñas porque pasan más de seis meses desde que la elección al día de la comunión".
Punto de inflexión
Ana dice que no es ningún bulo decir que el número de comuniones que se celebran ha disminuido: "Yo creo que el año de la Covid-19 fue un punto de inflexión porque la gente se dio cuenta de que si no se celebraba la comunión no pasaba nada. Ya no hay la misma presión social que hace años. Antes, en una clase de 30 niños y niñas, había tres que no comulgaban y parecían los señalados. Ahora es al revés, los que comulgan son los señalados".
¿El por qué? En sus palabras, "no lo sé cierto, pero pueden ser los tres años de catequesis, que es un periodo muy largo para un niño o una niña o también porque las familias prefieren disfrutar de un viaje a Eurodisney, por ejemplo, que hacer una comunión".
Además, indica Ana Morant, "la gente se complica la vida porque lo que antes era una reunión familiar ahora es a ver quién lo hace mejor, a ver quién invita a más gente...".

Ana Morant, propietaria de la Boutique Arca de Gandia / Salva Talens Carbó
Dentro de todo, en una comunión, "lo menos caro son los trajes. Nosotros los ofrecemos a mitad de precio si se trata de trajes que el fabricante deja de hacer. En cuanto al precio medio, ronda los 600-800 euros y lo de los chicos es más económico, a partir de los 350 euros".
Antes, explica la gerente de la Boutique Arca, "eran trajes muy clásicos, ahora son de más fantasía, más dinámicos, más románticos, de color, con adornos en el pelo con coronitas, zapatos más cómodos y divertidos"
El segundo traje de comunión también entra en el pack, según Ana. "Para las niñas tiene más sentido porque lucen trajes de mucho volumen que son incómodos a la hora de sentarse a comer, se puede manchar y cuesta más la tintorería que un segundo traje para cambiarse. Ahora se va a lo cómodo", concluye.
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