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Poefesta de Oliva

Àngels Gregori: "En medio de toda esta locura, el Poefesta de Oliva se convierte en un momento de reflexión, donde la palabra toma protagonismo"

Gregori valora la 21 ª edición del Poefesta, que contará con Luís García Montero, Mario Obrero o Gioconda Belli, entre otros. Además, reitera la necesidad de llevar la cultura más allá de las grandes ciudades: "La calidad de vida de un pueblo también se mide por la programación cultural o el empeño que ponen"

La directora de la Poefesta de Oliva, Àngels Gregori.

La directora de la Poefesta de Oliva, Àngels Gregori. / Natxo Francés

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Gandia

La directora del Festival de Poesía Poefesta de Oliva, Àngels Gregori, ultima los preparativos de la 21ª edición, que se celebrará el viernes 8 de mayo a partir de las 19:30 horas en el Centre Polivalent. Esta cita llega, además, en un momento especial para Gregori, que asumió hace unos meses el cargo de asesora cultural del municipio.

¿Qué va a encontrar el público en esta 21.ª edición de la Poefesta?

Va a encontrar a algunos de los poetas más importantes que tenemos en la literatura actual. Para nosotros es muy importante, y siempre lo ha sido, poner en valor la pluralidad lingüística en un diálogo de tú a tú. Tendremos a diferentes representantes de la mejor lírica de nuestro país. Desde Maria Josep Escrivà, que es de la casa, hasta Luís García Montero, pasando por Maialen Lujanbio, la versolari más famosa que hay actualmente. Todo eso combinado con una intervención musical de Pedro Guerra. La idea es que venga gente que le gusta la poesía, pero que también venga a descubrirla. Lo hemos tratado como un espectáculo de masas al que no estamos acostumbrados en este género.

Después de 21 ediciones, ¿cuál es la fórmula para mantener la esencia?

En Oliva siempre hemos tratado la poesía como una cuestión de Estado. Hemos visto la necesidad porque siempre se dice que la poesía es un arte inútil. Aquí se ha demostrado durante estos 21 años, con el apoyo del ayuntamiento y el Ministerio de Cultura, que la poesía no debe ser un lujo de una administración, sino que los poderes públicos tienen la responsabilidad de dar cultura a sus ciudadanos. Estamos acostumbrados a que actos así pasen en las grandes ciudades. Hace muchos años que Barcelona o Madrid tienen un gran festival. Es importante que desde la comarca tengamos este referente.

¿La Poefesta ha dejado de ser un festival para convertirse en una identidad cultural?

Totalmente y me hace mucha ilusión. La Safor tiene el lujo de ser una gran entidad en conjunto. Tenemos el lujo y el privilegio de tener cada ciudad especializada en un aspecto: Oliva y la poesía, mientras que Gandia es la ciudad de los clásicos y el pensamiento. Eso es importante y, sobre todo, la continuidad que le estamos dando.

Es la primera edición sin Josep Piera, pero imagino que estará más presente que nunca.

Será difícil porque era una persona que ha estado en todas las ediciones y uno de los grandes entusiastas. Este año será un homenaje a él.

Este año, además, se ha abierto a nuevos públicos con la puesta en marcha de un premio en un instituto. ¿Cree que la poesía ya ha roto esa barrera y llega a las generaciones jóvenes?

Me hizo mucha ilusión porque detrás de este proyecto está Joan Deusa. La poesía está en todos los lugares, pero, a veces, no sabemos que está. Está en la publicidad, en los medios de comunicación... pero, a veces, desde los centros educativos es difícil llegar a la poesía de una manera más sugerente. La gente tiene miedo a la poesía porque es un género que no entendemos, pero, cuando entran en la poesía, ya no salen. Es el público más fiel.

¿En qué momento se encuentra la poesía?

En un momento maravilloso y en constante creación. Piera siempre decía que miráramos el milagro de Oliva, donde conviven tres generaciones simultáneas de creadores consolidados y con obra detrás. Nunca estará en crisis porque en un momento de tanta desinformación, ruido y discurso del odio, la poesía te da la oportunidad de reflexionar. La Poefesta es eso. En medio de toda la locura que estamos viviendo, es un momento de reflexión, donde la palabra tiene el protagonismo que le toca.

¿La Safor se ha convertido en un referente cultural a nivel autonómico y estatal?

Estatal, sin duda. La Poefesta es un referente. Gandia Pensa cumple un año y se ha posicionado como uno de los grandes espacios de reflexión de este país. Pienso en lo que hacen los ayuntamientos y desde la iniciativa privada. Tenemos un festival de poesía especializado en cítricos, como es la Fundación Todolí. Con todo lo que está pasando y las agresiones a la lengua que estamos sufriendo, la Safor es un oasis privilegiado en este sentido. Se tiene que cuidar.

Oliva apuesta por la cultura, hecho que se demuestra con su nombramiento como asesora cultural. ¿Cuál es su función?

Siempre estaba organizando actos en distintas ciudades, pero tenía muchas ganas de organizar una programación cultural, regular y estable en Oliva. Es un privilegio poder llevar a mi pueblo las figuras que son interesantes. La calidad de vida de un pueblo también se mide por la programación cultural o el empeño que tiene con la cultura. Estamos en un momento en el que necesitamos mucho de eso. La gente, además, está respondiendo. La recepción es increíble y más necesaria que nunca. La cultura tiene sentido si detrás hay un poder transformador. Es muy importante generar estos espacios de confianza, reflexión y pensamiento crítico con todo lo que estamos viviendo.

¿Cuáles son los principales retos de hacer cultura desde un municipio como Oliva?

Es muy importante tener una programación estable y regular para todos los públicos. Eso es un reto muy importante. Me gustaría que la figura se extendiera a otros municipios. Cuando vas a un ayuntamiento y ves que tiene una programaación cultural detrás, creo que la gente es más feliz. Me gusta lo que pasa en Oliva o Gandia, ya que ves a público que viene de València. Estamos acostumbrados a ser nosotros lo que nos desplazamos. Este viaje a la inversa es súper importante. La cultura es un derecho universal y los poderes universales deben asegurar estos espacios.

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