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El colegio San José de la Montaña de Oliva impulsa la concienciación medioambiental con prácticas en el río

Los alumnos analizaron los parámetros químicos de la zona y estudiaron diversas especies de macroinvertebrados, entre ellas gambas autóctonas, moluscos e insectos

El colegio San José de la Montaña de Oliva conciencia a sus alumnos con prácticas medioambientales

El colegio San José de la Montaña de Oliva conciencia a sus alumnos con prácticas medioambientales / Levante-EMV

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Ainhoa Ferrando

Gandia

El colegio San José de la Montaña de Oliva apuesta por la concienciación medioambiental en su programa científico. Seis alumnos de primero de Bachillerato de Ciencias realizaron recientemente una práctica en el río Bullent en el parque natural Pego-Oliva. Fran Atienzar, profesor del colegio San José de la Montaña de Oliva, ha explicado que durante la práctica los estudiantes analizaron la calidad del hábitat en base a los parámetros físico, químicos y biológicos.

En un tramo del Calapatar, estudiaron diversas variables, entre ellas la velocidad de agua por segundo, la temperatura, el PH -acidez del agua- y la salinidad. “Con esta práctica pueden conocer como es el trabajo de campo de los biólogos y la manera en que ellos mesuran la calidad y el estado del río”, aclara.

No solo midieron los detalles químicos, a nivel biológico extrajeron diversas especies de macroinvertebrados, como gambas autóctonas de la zona, moluscos, así como caracoles, zapateros -insecto de aguas dulces- y una culebra de agua. Según ha explicado, cada animal contaba con un valor y, en función de los puntos, los alumnos obtenían un resultado diferente y podían definir la calidad del agua en base a las especies que habitaban.

Esta iniciativa no ha sido la única que han desarrollado, ya que el año pasado iniciaron un nuevo proyecto para las aves de la zona. A través de este, instalaron en los árboles del parque natural diversas cajas de nido y, cuando terminaron la práctica del río, revisaron los resultados. “De las ocho cajas que teníamos, revisamos cinco y todas estaban habitadas. Para ser el primer año, está muy bien” subraya el docente.

Ha informado que más adelante revisarán las otras cajas, pero que, hasta el momento, el objetivo ha sido un éxito. “En la marjal Pego-Oliva había huecos vacíos y las aves no podían poner sus nidos, por lo que tenían que irse fuera. Con esta idea les podemos facilitar la cría”, resalta.

Atienzar ha destacado que los alumnos acogieron el proyecto con entusiasmo. En sus palabras, "realizar actividades fuera de clase les encanta. Casi siempre trabajamos en el laboratorio y cuando podemos llevamos a cabo las prácticas al aire libre. Es una experiencia que les permite salir y trabajar con los instrumentos”.

Además, ha recalcado la necesidad de incorporar estas prácticas para despertar el interés de los estudiantes. Ayer ya acudieron a las dunas para examinar las especies y aprovecharon para conocer la flora y la fauna de la zona. Y, en un futuro, realizarán diversos proyectos. Uno de ellos se basa en la concienciación sobre el cambio climático.

Para él, acercar la ciencia y la naturaleza a los más jóvenes es un gran paso para proteger el entorno. “Es la mejor herramienta que tenemos los docentes para conseguir una mayor conservación”, señala.

Por ello, anima a los centros educativos a que continúen con el desarrollo de estas ideas para fomentar la concienciación ecológica. “Son experiencias positivas y casi siempre te llevas anécdotas. Siempre que puedan que hagan este tipo de prácticas y que saquen a sus alumnos fuera del centro”, concluye.

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