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Coleccionar y negociar cromos de la Liga o Pokemon: la nueva iniciativa de la Biblioteca Central de Gandia para fomentar la socialización infantil

"Las cartas de la Liga son las que más triunfan", explica la técnica auxiliar del recinto

La iniciativa ya empezó hace dos semanas y se celebrará cada viernes en el espacio Tirant Lo Blanc de la biblioteca

Coleccionar y negociar cromos de la Liga o Pokemon: la nueva iniciativa de la Biblioteca Central de Gandia para fomentar la socialización infantil

Ainhoa Ferrando

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Ainhoa Ferrando

Gandia

Nervios, concentración y mucha negociación. Entre cartas de la Liga, Pokemon y Stranger Things, la Biblioteca Central de Gandia ha desarrollado una iniciativa basada en uno de los intereses generales de los niños: la colección de álbumes y el intercambio de cromos.

Según explica Lola Camarena, técnica auxiliar de la Biblioteca Infantil y Juvenil de Gandia, el intercambio de cromos es algo que siempre ha gustado a los niños y a las niñas, pero que en muchos colegios está limitado.

En este sentido, señala que este intercambio no resulta sencillo, ya que puede generar conflictos entre alumnos de diferentes edades. “Los mayores se pueden aprovechar unpoco de los más pequeños”, recalca.

Por ello, pensaron en usar parte del espacio de la biblioteca como alternativa, una idea sencilla para fomentar la socialización entre los asistentes. La actividad reúne a pequeños de diferentes edades, colegios e, incluso, barrios y todos llegan acompañados por sus familias.

En la práctica, los niños comparan los álbumes, negocian y buscan acuerdos para completar sus colecciones. “Como a ti te faltan tres de aquí y a ti también, llegáis a un acuerdo”, explica uno de los padres desde la mesa. Silvana, madre de Jose, comenta orgullosa que su hijo "ya ha cambiado 30 cromos” e insiste en que este tipo de dinámicas también ayudan a desarrollar la autonomía de los más tímidos.

Un descubrimiento para muchos niños

Sin embargo, no todos conocían esta actividad, por lo que algunos acuden por primera vez. Ese es el caso de Marta, madre de David. Aunque la familia no vive en la ciudad, el joven insistió en participar después de conocer la iniciativa, pero le preocupaba conocer a nadie o no tener suficientes cromos. Ante esa inquietud, su madre le respondió: “No pasa nada, todos los que están ahí dentro tienen el mismo interés que tú, que es cambiar los cromos”.

Un grupo de niños intercambia cromos.

Un grupo de niños intercambia cromos. / Ainhoa Ferrando

Marta destaca que el interés y los gustos compartidos, -como ocurre con los fichajes de la Liga-, facilitan que los niños puedan conocerse mejor entre ellos: “Yo creo que sí. Todos los que están ahí tienen los mismos gustos y pueden comenzar a hablar". Añade: “Mira yo tengo estos, ¿tú qué tienes para cambiar? Entonces sí, creo que les va muy bien para socializar”.

Además, valora positivamente que este tipo de propuestas se desarrollen en espacios culturales, lejos de las pantallas y de la tecnología. “A mí todo el tema de las bibliotecas me gusta mucho y esta iniciativa, como es una cosa que les gusta a ellos, me parece bien”, destaca.

Más allá de los libros

Para Camarena, el proyecto también ayuda a romper la idea tradicional de que estos recintos están destinados únicamente a la lectura. “Las bibliotecas no son solo lugares para venir a leer libros, sino lugares donde se puede sociabilizar. Aquí hay niños que no se conocen, que son de colegios diferentes y pueden conocerse mientras intercambian los cromos”, afirma.

El año pasado, la edición tuvo una muy buena acogida. “Cada viernes, alrededor de cuarenta niños se acercaban al centro para completar sus colecciones”, concreta la técnica auxiliar.

La semana pasada ya arrancó la actividad y, según explica Camarena, se celebrará todos los viernes mientras exista interés por parte de los asistentes. “Nosotros quitamos la mesa cuando ellos deciden marcharse. La hora estimada era a las cinco y media, pero a las cuatro y media ya estaban aquí algunos niños entusiasmados. Este año, las cartas de la Liga son las que más triunfan”, añade.

En sus palabras, “esperamos volver a reunir a decenas de pequeños coleccionistas y consolidar este espacio como un punto de encuentro más allá de los libros”.

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