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Vecinos de la playa de Oliva denuncian el impacto acústico y lumínico del festival celebrado el pasado fin de semana en plena zona residencial

Los residentes del sector 6 y 19 insisten en la necesidad de trasladar el evento musical a otras zonas adecuadas para evitar molestias: "No nos negamos a que existan, pero hay alternativas, ya que vivimos en una zona ya sobrecargada de contaminación acústica desde hace años"

Vecinos de la playa de Oliva denuncian el impacto acústico y lumínico del festival

Redacción Levante-EMV

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Saray Fajardo

Saray Fajardo

Gandia

La Asociación de Vecinos de los Sectores 6 y 19 de Oliva, que representa a los residentes de Terranova y Burguera en la playa de la localidad, ha vuelto a reclamar que, en caso de celebrarse de nuevo el festival Duna Dorada, este se traslade a una zona de la costa alejada del núcleo residencial. Según denuncian los afectados, los temores que ya habían expresado días antes “se han cumplido”.

Los residentes denuncian el impacto lumínico y acústico del evento, que reunió a cerca de 2.500 personas en cada una de las dos jornadas y que les ha imposibilitado descansar, ya que el escenario, como recoge la asociación, "estaba situado a pocos metros de las viviendas más cercanas, que son la primera residencia de muchos vecinos". La asociación ya solicitaba al consistorio que buscara un espacio que "contara con las condiciones adecuadas".

Añadía: "Existe una alternativa clara. Podría celebrarse en el solar situado junto al IES Gabriel Ciscar, en el polígono industrial de Oliva, que no cuenta con viviendas colindantes y, además, dispone de accesos rodados por la CV-715 y la N-332". En este sentido, la presidenta de la asociación, Araceli Roselló, recalca que "no nos negamos a que existan eventos musicales en Oliva, pero repetimos que no los queremos en una zona residencial porque hay alternativas. Vivimos en una zona ya sobrecargada de contaminación acústica desde hace años".

Uno de los focos sobre el bloque de viviendas durante el festival.

Uno de los focos sobre el bloque de viviendas durante el festival. / Levante-EMV

El concejal de Turismo de Oliva, Salvador Llopis, señalaba hace unos días a este diario que su departamento valora la posibilidad de organizar nuevas ediciones, aunque todavía no se había analizado si se mantendría en la misma ubicación o se optaría por otra alternativa. En este sentido, señalaba que "estamos a la espera de las valoraciones generales, las molestias, la movilidad, la seguridad y la valoración de la empresa para decidir su futuro".

Los vecinos denuncian las molestias a las que se han enfrentado durante el fin de semana y, a su vez, lamentan que el consistorio "haya decidido eximir cualquier limite acústico". "No hemos podido estar en nuestras casas por el ruido, las vibraciones y la luz que recibían algunas viviendas. ¿Si hay personas que viven en pueblos cercanos que nos han dicho que llegaba allí el sonido, creen que los vecinos de alrededor del solar hemos presentado quejas por capricho?", se preguntan.

A ello añaden la contaminación lumínica, ya que, como ellos mismos exponen y como se puede comprobar en las imágenes y vídeos facilitados, "los focos del escenario del festival, de gran potencia, apuntaban directamente hacia los bloques residenciales de la avenida Llauradors durante ambas noches, iluminando fachadas y balcones como si fuera de día".

La asociación lamenta que la percepción del ayuntamiento dista mucho de la de los afectados. “Mientras el ayuntamiento y el concejal de Turismo han hecho una valoración pública positiva del festival, las quejas presentadas por los vecinos a través de la sede electrónica y las llamadas a la Policía Local reflejan una realidad completamente distinta”, concluyen.

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