José Manuel Prieto, alcalde de Gandia: “La ciudad se juega seguir avanzando con orden y estabilidad o volver a quienes la arruinaron"
El alcalde defiende la estabilidad del gobierno local, reivindica el “mayor momento inversor” de Gandia y sitúa la vivienda, la convivencia y las infraestructuras como los grandes retos del último año de legislatura

El alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, en un momento de la entrevista. / Natxo Francés

Queda un año para las elecciones municipales. ¿Cómo afronta este último tramo de legislatura?
Es un año intenso para hacer realidad muchos de los proyectos que hemos puesto en marcha, culminar otros tantos e iniciar algunos nuevos, porque creo que el proyecto de ciudad no está acabado ni se completa en una sola legislatura. Sí es verdad que han sido tres años de mucha gestión para que ahora puedan fructificar muchas de las inversiones.Estamos en el mayor momento inversor de la ciudad, con 132 millones de euros en inversiones públicas y privadas en marcha y con el mayor presupuesto de la historia reciente del ayuntamiento, volcado en una transformación a mejor: en capitalidad, liderazgo, orgullo de ciudad, pero también en inversiones y oportunidades.
¿Qué promesas cree que ha cumplido y cuáles quedan pendientes?
Fundamentalmente, el rumbo está muy claro, trazado, igual que las prioridades a partir de ese modelo de ciudad. Estoy satisfecho con el nivel de cumplimiento del programa de gobierno. Pero también somos inconformistas. Nunca está todo acabado y una ciudad viva, dinámica y económicamente potente, con buenos indicadores socioeconómicos —porque todos los indicadores económicos son mejores que en 2023— obliga a una exigencia permanente. Es verdad que hay proyectos que van a costar más de materializarse porque son más ambiciosos, como la doble vía del tren o la CV-60, dos conexiones vitales para el desarrollo presente y futuro, para las expectativas y potencialidades de las empresas y para los proyectos de vida de las personas. En cuanto a equipamientos públicos, reformas urbanas, avances, mejora de barrios y transformación de la ciudad en un sentido de oportunidades para ciudadanos y empresas, creo que el balance es bueno. Aunque soy inconformista t siempre pienso que podemos hacer las cosas mejor.
Hablaba de esa doble vía del tren, ¿cómo valora el avance del proyecto de la duplicación de vía entre Cullera y Gandia?
El proyecto estaba bloqueado y lo que hemos conseguido esta legislatura es desbloquearlo, sacarlo de un cajón y hacer que entrara en fase de redacción. Ya se ha superado la declaración de impacto ambiental, que parecía la parte más compleja por la envergadura de los 23 kilómetros de obra y por el importe económico. Ahora estamos en la fase decisiva: la redacción del proyecto. Es verdad que hasta la ejecución completa pasarán todavía cinco o seis años si todo sigue los plazos previstos, pero es una infraestructura vital. Los ciudadanos nos demandan un mejor servicio de Cercanías y somos conscientes de los problemas actuales y de las obras que se están realizando para mejorar frecuencias y competitividad. Pero, además, necesitamos una conexión estratégicamente más óptima.
Supongo que es difícil, pero ¿cuál considera que ha sido el principal logro de su mandato hasta ahora?
La transformación urbana a mejor, la implantación de empresas a partir de esa transformación y el orden en todos los sentidos. Pienso, por ejemplo, en Sanxo Llop, que está ya al 73 % de ejecución y era otro sector que encontramos bloqueado. También destacaría la planificación y el hecho de tener claro hacia dónde vamos, sin olvidar de dónde venimos. Hemos pasado de un ayuntamiento prácticamente quebrado a un ayuntamiento en orden; de una ciudad que no tenía buena reputación económica a una ciudad que proyecta orgullo colectivo y un proyecto compartido, que se hace contando con todos. Además, creo que la convivencia política y el respeto han sido una marca de este gobierno municipal. Eso se traduce en unos buenos indicadores de confianza institucional y estabilidad. Veníamos de una ciudad muy crispada políticamente y eso ya no existe, o al menos yo no la percibo así. Y, además de la transformación urbana y del orden económico, otro gran balance son las inversiones que hemos conseguido atraer de otras administraciones en un momento económico complicado. Más de 130 millones de euros entre fondos Next Generation, planes de sostenibilidad turística, inversiones en plazas y calles, equipamientos públicos, el Gandia Arena, delegaciones de competencias para colegios e institutos… Hemos estrenado el Palacio de Justicia, el IES Ausiàs March, el colegio Les Foies… Podría enumerar muchísimas inversiones. Y no por hacer obras sin más, sino para traducirlas en calidad de vida y oportunidades.
Hablaba del polígono Sanxo Llop, una de las mayores inversiones de la ciudad. ¿Qué impacto cree que tendrá?
Será decisivo en muchos sentidos. Primero, por la generación de riqueza y la implantación de empresas. Allí se ubicarán empresas del sector sociosanitario y equipamientos públicos. Por ejemplo, el Centro de Día de Diversidad Funcional, con cuatro millones de euros financiados por la Diputación de Valencia y cuya licitación de obras está a punto de salir. También habrá residencias, centros de día, espacios para salud mental y un hotel. Esto ya está comprometido y garantiado. Además, la urbanización avanza a muy buen ritmo y ya está ejecutada al 73 %, un porcentaje decisivo. Todo ello supondrá generación de empleo, implantación de empresas tractoras de oportunidades y proyectos de vida posibles gracias a Sanxo Llop. Además, reforzará el papel de Gandia como capital comarcal en servicios sociosanitarios. Somos una ciudad más poblada y con retos de diversificación. Crea puestos de trabajo de alto valor añadido y va a concentrar la capitalidad de Gandia.
Mirando este último año de legislatura, ¿qué asunto le preocupa más?
Muchos. Me preocupa la vivienda. Creo que es la prioridad de prioridades. Esta semana llevaré al pleno un acuerdo para suscribir el Plan Vive con la Generalitat, de forma que pueda construirse vivienda en una parcela compartida entre Generalitat y ayuntamiento en Santa Anna. Además, hemos puesto a disposición de la Generalitat más de veinte parcelas municipales para movilizar suelo. El problema de Gandia no es la falta de suelo, sino generar vivienda suficiente para responder a una demanda muy alta. Más que problemas, me gusta ver retos. También me preocupa el reto de la movilidad y de la sostenibilidad, así como garantizar un nuevo transporte público con esa concesión que hemos anunciado esta legislatura: con más frecuencia, más calidad y mejores prestaciones para dar más eficacia a los ciudadanos que hacen uso. Y, por supuesto, cuestiones relacionadas con el orden, la convivencia y el respeto, que será otro de los ejes de este último año.
Hablaba de la vivienda como uno de los grandes retos. El ayuntamiento trabaja desde distintas perspectivas. ¿Qué más puede hacer?
Hemos ido al máximo de nuestras competencias, incluso más allá. Lo que reclamo son acuerdos. En todos y, sobre todo los temas importantes, los políticos nos tenemos que poner de acuerdo y debemos ser parte de la solución. Eso pasa por pactar y coordinar a las administraciones. Hemos movilizado suelo, dado ayudas directas a propietarios para reformar viviendas o cubrir seguros de impago por si hay problemas de inseguridad jurídica, cambiar la tipología de parcelas municipales para permitir promociones mixtas de vivienda libre y protegida e impulsar incentivos fiscales para quienes construyan vivienda nueva. Hemos hecho todo lo que está en nuestra mano, aunque yo no prometí resultados inmediatos porque no creo en generar falsas expectativas en un tema tan sensible y que preocupa tanto. Teníamos que dar dos pasos. Esto es lo que vamos a ver este año. Transaccionar y acordar con las administraciones para contribuir a hacer medidas más eficaces.
También hablaba del reto de la convivencia. El ayuntamiento ha apostado por cámaras de seguridad. ¿Cómo mejorarán la convivencia?
Tenemos un problema de civismo y debemos premiar, como hacen las ordenanzas, las actitudes cívicas de la inmensa mayoría de ciudadanos que hacen las cosas bien. Pero también hay que lanzar un mensaje claro: Gandia es una ciudad de orden y aquí no caben las conductas incívicas ni quienes quieran operar fuera de la ley. Eso nos corresponde a los poderes públicos garantizarlo. Por eso hemos impulsado modificaciones en la ordenanza de convivencia y de tráfico —por ejemplo, con los patinetes— y hemos aprobado el pliego de licitación de las 38 cámaras de seguridad en distintos puntos de la ciudad. Nos permitirán sancionar conductas incívicas, prevenir y proteger mejor a los ciudadanos.
Gandia vive un gran momento turístico, pero esto también puede comportar una masificación. ¿Le preocupa que la ciudad pueda morir de éxito?
No, porque nuestro modelo turístico es maduro y muy consolidado. El sector turístico está trabajando muy bien, impecablemente bien, y bajo dos ejes imprescindibles y que nos dan posicionamiento turístico: calidad y sostenibilidad. Ahí están los planes de sostenibilidad turística. Somos la única ciudad ejecutando tres planes de este tipo y, además, somos la segunda ciudad con más sellos de calidad turística tras València. Teníamos una deuda pendiente, que creo que estamos saldando. Era crecer en plazas hoteleras, algo que mejora nuestra competitividad y ayuda a fidelizar visitantes durante meses tradicionalmente menos fuertes. Estamos trabajando mejor y somos capaces de diversificar perfiles de visitantes. Trabajamos cada vez mejor los visitantes extranjeros. Hemos duplicado prácticamente el número de visitantes extranjeros en los últimos años, lo que demuestra que la marca Gandia funciona. Es verdad que con retos. La sostenibilidad es uno de los más importantes.

El alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, en un momento de la entrevista. / Natxo Francés
¿Se ha conseguido desestacionalizar la ciudad?
Se ha conseguido fidelizar y trabajar con indicadores muy buenos. Meses como febrero, marzo, mayo, junio, octubre y noviembre están registrando datos excelentes, muy superiores a los de hace pocos años. Eso marca el camino. Pero eso debe ir acompañado de infraestructuras. Tan bueno es eso como tener un pabellón capaz de atraer turismo deportivo y grandes eventos durante todo el año o la transformación del puerto que garantiza el deporte náutico, que también era uno de los retos pendientes.
Hablaba del Gandia Arena. ¿Será una realidad esta legislatura?
La primera fase estará terminada en el último trimestre de 2027, es decir, que estará entre el final de esta legislatura y el inicio de la siguiente. Con esa primera fase ya es un pabellón utilizable, ya podremos albergar competiciones deportivas nacionales e internacionales, que hoy por capacidad no podrán venir, y grandes eventos musicales. Hemos dividido el proyecto en fases porque ya podremos utilizarlo desde la primera, había administraciones que nos ayudarán con la financiación, como la Generalitat, Diputación y la UPV, y porque tengo una premisa como alcalde, que es que no voy a prometer lo que no puedo pagar. La financiación de esta primera fase está garantizada gracias a la Generalitat, la Diputación y la Universitat Politècnica. Lo otro era embarcarse en algo que no sabíamos si podía salir bien.
Entrando en política, este fin de semana los distintos partidos políticos ya han tenido algunos actos. ¿Cree que la ciudad ya está en campaña electoral?
No. Algunos partidos sí, pero la ciudad no. La ciudad está en que los políticos resolvamos lo que les inquieta y les preocupa y trabajemos para mejorarla. A mí no me gusta el término “candidato” porque creo que la mejor campaña electoral y la más útil es el trabajo diario y estar cada día a la altura de cada reto.
¿Cómo definiría su relación actual con Compromís?
Muy buena. Siempre digo que pactamos hasta las discrepancias. Si en una familia hay discrepancias, imagina en una coalición. Hemos sabido mantener el rumbo, compartimos lo esencial del modelo de ciudad y, además, conmigo es difícil llevarse mal. Solo tengo buenas palabras para el gobierno, que creo que este es un gobierno fuerte.
¿Repetiría el pacto?
Mi pacto es con los ciudadanos y ciudadanas de Gandia. Los pactos no los decido yo, sino que los deciden los ciudadanos con su voto. La última vez que votaron yo pedí que confiaran en mí. Afortunadamente, fue así y hubo una gran mayoría que decidió que yo fuera su alcalde, pero la aritmética del pleno la decidieron los ciudadanos con su voto. Nuestra obligación es ponernos de acuerdo. Gandia, aunque ha tenido gobiernos de coalición, garantizamos que sea un gobierno fuerte. Que nadie olvide que yo no gobierno para las siglas, ni siquiera para las mías. Gobierno para todos los ciudadanos porque lo primero es Gandia y luegos las opciones partidarias.
¿Y cómo es la relación con la oposición?
“Han intentado replicar lo que ocurre en la política nacional, en Les Corts y en el Congreso. Quizá porque pasan allí mucho tiempo durante la semana. Aquí intentan trasladar la polarización y el enfrentamiento, pero conmigo han topado con piedra. Yo no voy a alimentar esa polarización. Eso a veces enrarece la relación. Tenemos que demostrar que Gandia también es un referente a la hora de gestionar la convivencia y las relaciones entre los grupos políticos. Tenemos la obligación de no polarizar y de apostar por la convivencia, de demostrar que podemos entendernos. Se intenta embarrar el debate público, pero debemos abstraernos de eso. Quien quiera embarrar se retratará a sí mismo. Yo no voy a ser otra cosa que el reflejo de lo que soy. Cuando mi partido me eligió, sabía que elegía a una persona moderada, centrada, que quiere trascender el ruido, aunque sin olvidar sus valores y principios. La democracia también es la aceptación de la derrota. Yo no fui derrotado; yo gané. Y, precisamente por eso, mi obligación es entenderme con quien perdió, porque esperaría lo mismo si estuviera en el otro lado: dialogar, transaccionar y ser capaz de ceder en parte de tu propia posición para alcanzar acuerdos con quien no piensa como tú.”
¿Qué se juega Gandia en las próximas elecciones?
Seguir avanzando con orden, estabilidad, moderación y certezas o que la vuelvan a gestionar quienes la arruinaron y quebraron. Así de claro y sencillo.Se juega que una gran mayoría de ciudadanos, piense como piense, se pueda sentir identificado con lo que hacemos, o que vuelva a haber un gobierno que vuelva a endeudar e hipotecar a las siguientes generaciones. Es posible que hace 15 años fuera más fácil hacerlo, pero Gandia no puede perder otros diez años de competitividad porque alguien decida arruinarla. Yo me comprometo al avance, una ciudad mejor de lo que estaba, Gandia vivirá su mejor momento. Pensando en grande, pero con los pies en el suelo. Sin generar deuda ni hipotecar a futuras generaciones como se hizo antes y no prometiendo lo que no se puede cumplir ni pagar.
¿Teme un pacto del PP con Vox?
Temo las posiciones ultras y los extremos. Nunca me han gustado. En tiempos de populismo parece que los grandes problemas pueden resolverse con respuestas simples y eso casi siempre es falso. Las posiciones a ultranza nunca me han gustado. Cada uno tendrá que retratarse con quién quiere un pacto de gobierno.
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