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El tesoro oculto bajo el polígono Sanxo Llop: más de 100.000 restos arqueológicos hallados en dos décadas en Gandia

El equipo, dirigido por Josep Pascual, ha documentado evidencias de cobre procedente de Andalucía y de una actividad metalúrgica singular en tierras valencianas

Restos de un jabalí hallados en la última campaña, que ha finalizado esta semana.

Restos de un jabalí hallados en la última campaña, que ha finalizado esta semana. / Levante-EMV

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Saray Fajardo

Saray Fajardo

Gandia

Las obras de urbanización del sector Sanxo Llop de Gandia avanzan al ritmo previsto. Como ya informó este diario, se encuentran en torno al 73 %. Así, entre el ir y venir de la maquinaria especializada y el trabajo constante de los técnicos, la zona se transforma día tras día. Sin embargo, pocos imaginan que bajo esa tierra removida descansa un auténtico tesoro arqueológico, un legado silencioso que ya lleva dos décadas como objeto de estudio e investigación. El arqueólogo Josep Pascual dirige esta excavación junto al codirector Esteve Ribera.

A lo largo de este tiempo se han documentado cerca de 60.000 restos de material cerámico y otros 50.000 vinculados a la fauna. Pascual estima que el conjunto supera ya los 100.000 fragmentos y objetos hallados, una cifra que todavía podría incrementar. Aunque en el área han aparecido vestigios de distintas épocas, como restos ibéricos, romanos o tardo-romanos, su verdadero valor reside en la relevancia de los hallazgos del Calcolítico, datado entre el 3.000 a.C. y el 1.700 a.C., lo que lo convierte, en palabras del investigador, «en uno de los yacimientos más importantes del país para este período».

La última excavación concluyó esta semana con motivo de las obras previstas en una de las parcelas del polígono, donde está proyectada una nave. En los siete pozos de cimentación excavados, el equipo ha hallado restos de fauna. «Solo hemos excavado la zona donde se construirá la nave, pero si hubiéramos trabajado en los cerca de 4.000 metros cuadrados de la parcela, probablemente habrían salido muchas más cosas y habríamos estado varios meses», señala el director.

Pascual recuerda que se trata de una zona de emergencia arqueológica, por lo que cualquier actuación urbanística debe ir precedida de una excavación, al sospecharse la existencia de restos. Cabe recordar que esta figura se aplica cuando los hallazgos son especialmente relevantes o cuando el riesgo de destrucción es elevado debido a la naturaleza de las obras. «Antes de cada intervención se tiene que documentar, excavar o proteger los restos que puedan verse afectados», explica. En este sentido, añade que los trabajos comenzaron en 2005 y podrían prolongarse varios años más, ya que se trata de una zona densamente poblada en época prehistórica.

Restos humanos hallados en 2016.

Restos humanos hallados en 2016. / Levante-EMV

Aunque en esta intervención no se han producido grandes hallazgos, el director recuerda la campaña en la que se excavó la parcela que hoy ocupa el supermercado LIDL. «Fue necesario excavarla por completo. Fue la zona más rica y donde más restos encontramos por su cercanía al río», apunta.

Materiales metálicos

La variedad de fauna documentada en el yacimiento es especialmente rica. No solo se han hallado restos de jabalíes, cabras, cerdos y otros animales, sino también especies poco habituales como costillas de ballena o el esqueleto completo de un delfín, actualmente expuesto en el Museo Arqueológico de Gandia. También han aparecido conchas, fruto de la proximidad al mar.

Pese a todos los hallazgos documentados, el director de los trabajos subraya que la verdadera importancia y singularidad del yacimiento reside en la presencia de materiales metálicos. Según explica, se trata de un enclave excepcional en el que, a comienzos del tercer milenio a.C., se documenta la llegada de mineral de cobre procedente de Andalucía, un hecho poco habitual en tierras valencianas. Así, el yacimiento de Sanxo Llop habría sido un espacio en el que sus habitantes trabajaban el metal, conformando probablemente un grupo especializado de metalurgos. El mineral llegaría ya en bruto o semiprocesado y allí sería reducido y transformado para la fabricación de distintos objetos, como puntas de flecha y otras herramientas.

Se trata, como él mismo reconoce, «de un enclave singular que está siendo objeto de estudio en diversos centros de investigación y que aporta información clave para comprender los inicios de la metalurgia en la fachada mediterránea peninsular». Añade: «Hemos encontrado evidencias en Sanxo Llop que podrían datar el inicio de la metalurgia en tierras valencianas».

Sin embargo, lamenta «mucha gente desconoce el valor de esta zona y, por eso, es importante divulgar». Por ello, recalca la importancia de mantener los trabajos arqueológicos de forma paralela al proceso de urbanización. «No sabemos qué podemos encontrar, porque la gente ha habitado esta zona durante mil años, por lo que han pasado muchas generaciones», señala, al tiempo que subraya el potencial aún oculto en el subsuelo.

En este sentido, defiende la necesidad de divulgar el patrimonio y de conocer la historia como paso fundamental para valorarla. El método, explica, es claro: se excava, se documenta y se estudia con rigor científico. Y todo ello, añade, es compatible con el desarrollo urbanístico, ya que no existe ningún impedimento para construir una vez que los restos han sido correctamente registrados y protegidos.

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