“Punto Ciego”, el cortometraje de estudiantes de la UPV Gandia que mezcla thriller y terror para abordar los cuidados geriátricos
La pieza, elaborada por alumnos de Comunicación Audiovisual, busca, a través del thriller psicológico y el terror atmosférico, explorar las dinámicas de poder y la inversión de roles en el cuidado geriátrico

Rodaje de "Punto Ciego" / Levante-EMV
Tras muchos meses de trabajo, recursos muy limitados y una ilusión inmensa, los alumnos de tercero de Comunicación Audiovisual del Campus de Gandia de la Universitat Politècnica de València han finalizado su cortometraje "Punto Ciego", una obra que explora una realidad muy silenciada: los cuidados geriátricos.
Según destaca Amelia Mendoza, directora de Fotografía de “Punto Ciego”, el trabajo busca abordar las dinámicas de poder en un entorno complejo, pero, en sus palabras, "alejándonos del drama social tradicional”. Para ello entremezclan el thriller psicológico y el terror atmosférico.
En sus palabras, “nuestro objetivo era proponer una reflexión sobre la vulnerabilidad y la inversión de roles". Por ello, se plantean: "¿Qué ocurre cuando las aparentes debilidades de un anciano se convierten en su única ventaja en la oscuridad?”.
La historia se centra en Cristóbal, un anciano que reside en un geriátrico. El personaje, que solamente tiene un ojo, habita en la residencia junto a Mari, su cuidadora. Durante la estancia, ella abusa psicológicamente del protagonista por su condición visual. Sin embargo, un día, Cristóbal, con su astucia, decide vengarse. Invierte los roles y encierra a la cuidadora en una habitación oscura, donde las condiciones cambian. “Cuando se apagan las luces, se produce ese juego, es decir, la persona más débil no siempre es la más obvia”, concreta.

Personajes del corto "Punto Ciego", en imagen de archivo / Levante-EMV
El inicio del cortometraje
El proyecto surgió durante una de las clases de su formación. Concretamente, los alumnos habían visto un pasaje de la Odisea y, posteriormente, se les pidió que hicieran un guion. “Una compañera tenía bastante presente el tema del maltrato en las residencias y nos llamó la atención el asunto de los geriátricos. Es un tema que está silenciado”, señala la directora de Fotografía.
El proyecto arrancó en noviembre del año pasado y lo entregaron recientemente, pero durante el camino, los alumnos se han encontrado una serie de obstáculos. Según recuerda Mendoza, "mantener la estética del geriátrico fue complicado". En sus palabras, “cuando quisimos acudir a centros de día obteníamos rechazos y no podíamos grabar allí”.
Estuvieron buscando varios centros y finalmente pudieron grabar en el centro juvenil de Almussafes. “Tuvimos que falsearlo y fingir que era una residencia de ancianos. Lo diseñamos todo de cero, encontramos el espacio tres días antes de empezar a grabar, por lo que fue bastante complicado” subraya.

Proceso de rodaje del corto, en imagen de archivo / Levante-EMV
La localidad no fue la única complicación, ya que, como señala la directora de Fotografía, "el hecho de tratar un tema tan delicado y plasmarlo de manera adecuada fue un gran reto," más allá de encontrar a los personajes que dieran vida a la creación. “Tocar este tema es bastante sensible y queríamos transmitirlo sin que se cayera en estereotipos o que fuera ofensivo”, explica.
Tras el rodaje, el grupo contaba con muy poco tiempo para la edición y el montaje. “Tuvimos cuatro días y nos dimos cuenta de que no teníamos suficiente material. Recurrimos a un montón de recursos”, afirma. Sin embargo, el proyecto fue poco a poco materializándose.
En sus palabras, “lo pudimos resolver todo. A mí me hizo salir de mi zona de confort. Éramos alrededor de 30 personas que apenas se conocían, trabajamos todos juntos y terminamos acercándonos”. “A medida que se hizo el guion, tuvimos la ideas de los planos y la iluminación, me encariñé más con el proyecto y, sobre todo, con este género de terror, que es distinto a lo que solemos hacer”, insiste.
Los esfuerzos dieron sus frutos, presentaron su trabajo a inicios de febrero y obtuvieron buenos resultados. En sus palabras, “no lo esperábamos para nada, nos hicieron buen feedback y, pese a los pocos recursos, nos dijeron que visualmente está muy bien, sobre todo el sonido. Durante la pieza escuchas cosas que no se ven”.
Tras meses de trabajo, empiezan a distribuir su proyecto para obtener mayor visibilidad, pero, sobre todo, para dar voz a una historia que merece ser vista y contada. “Estamos empezando, sabemos que es complicado, pero lo estamos intentándolo. Vamos a ver qué ocurre porque nos gustaría presentarlo a algunos festivales”, concluye.
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