Una afectada de Guillain-Barré de Benifairó de la Valldigna respalda la demanda de atención especializada de un vecino de Tavernes: "La rehabilitación es muy necesaria"
Luisa Mariobo, que sufrió esta enfermedad poco frecuente hace dos años, asegura que la fisioterapia y los ejercicios específicos han sido clave para su recuperación parcial

La vecina de Benifairó durante la rehabilitación. / Levante-EMV

«La rehabilitación es muy necesaria. Estar en la cama como le está ocurriendo a Emilio es malísimo». Es el testimonio de Luisa Mariobo, vecina de Benifairó de la Valldigna, que el 9 de junio de 2024 —justo hace dos años— sufrió el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad poco frecuente en la que el sistema inmunitario ataca por error los nervios del propio cuerpo y que puede provocar debilidad muscular, pérdida de sensibilidad e, incluso, parálisis.
Luisa conoce de primera mano el impacto de esta afección, que hace poco más de un año también cambió la vida de Emilio Gascón, vecino de Tavernes de la Valldigna. La familia de este hombre de 64 años reclama ahora una atención especializada tras permanecer ingresado durante los últimos meses en el Hospital Clínico de València.
Como informó Levante-EMV, Emilio pasó cerca de cuatro meses en la UCI del hospital Francesc de Borja de Gandia y posteriormente fue trasladado en helicóptero al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Allí, según explica su hermana Asun, experimentó una mejoría gracias a una rehabilitación intensiva con ejercicios específicos y material adaptado a sus necesidades neurológicas.

Redacción Levante-EMV
Sin embargo, su evolución se vio alterada cuando le comunicaron que debía regresar a su comunidad autónoma y, por lo tanto, fue derivado al Clínico de València. Aunque la familia agradece la implicación del personal sanitario, considera que el centro no dispone de los recursos adecuados para atender un caso como el suyo y, por ello, ha lanzado un SOS para lograr su traslado a un hospital especializado.
Luisa es el ejemplo de la necesidad de este tipo de ejercicios. Ella logró importantes avances durante su ingreso en el hospital La Pedrera. Su marido, Francesc Company-Verger, con quien comparte más de dos décadas de vida, recuerda que la recuperación exigió un trabajo constante: «Tenía una fisioterapeuta con ella desde las nueve de la mañana hasta las una y media, de lunes a viernes. Nos dijo que Luisa saldría caminando y así fue».
La pareja todavía recuerda con emoción aquellos primeros días. «Todo pasó de la noche a la mañana. El sábado se acostó bien y el domingo me llamó porque no podía levantarse ni moverse. Tuvimos que llamar a una ambulancia», rememora Francesc.
Luisa fue trasladada al hospital comarcal y apenas media hora después ingresó en la UCI. Permaneció allí dos meses. «Llegaron a decirme que me despidiera de ella porque no respondía al primer tratamiento», recuerda su marido. Pero un pequeño gesto lo cambió todo, ya que movió un dedo. Ese fue el inicio de un largo proceso de recuperación que continúa hoy.
Tres meses después fue derivada a La Pedrera. «Llegó con una parálisis total, pero gracias a su esfuerzo y valentía fue recuperándose poco a poco. Todavía arrastra secuelas y probablemente las seguirá teniendo», explica Francesc.
Luisa insiste en que la rehabilitación ha sido determinante en su evolución. «Allí había un gran equipo detrás y Francesc también me ayudó muchísimo. Ahora seguimos saliendo todos los días a caminar porque no quiero depender de un andador en el futuro».

La vecina de Benifairó de la Valldigna, en el hospital. / Levante-EMV
«Proceso largo y doloroso»
Define el Guillain-Barré como «una enfermedad larga y muy dolorosa», aunque celebra los avances conseguidos. En sus palabras, «soy casi autónoma».
Actualmente continúa el trabajo en casa y acude dos días por semana a rehabilitación. Uno de los principales problemas siguen siendo las manos, ya que ha perdido fuerza. Aun así, mantiene una rutina diaria para seguir ganando autonomía. Luisa hace bicicleta estática, camina y continúa ejercitándose. «La fuerza es muy importante. Para caminar todavía me apoyo un poco en Francesc, pero poco a poco avanzo», afirma.
Por eso, lamenta que Emilio no pueda acceder a una atención similar. «La rehabilitación es muy necesaria», insiste.
Por ello, Luisa y Francesc esperan que la situación de Emilio mejore y que pueda experimentar esos pequeños avances que, en su caso, marcaron el inicio de la recuperación.
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