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El río Vaca a su paso por Tavernes, Simat y Benifairó de la Valldigna recupera su imagen natural tras años de invasión por la caña común

Los trabajos de restauración del cauce buscan devolverlo a su aspecto natural y fomentar la biodiversidad autóctona

Río Vaca restaurado.

Río Vaca restaurado. / Levante-EMV

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Saray Fajardo

Saray Fajardo

Gandia

El río Vaca, a su paso por los términos municipales de Tavernes, Simat y Benifairó de la Valldigna, empieza a recuperar fauna y vegetación autóctona gracias a los trabajos de restauración fluvial impulsados por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). Las actuaciones también han permitido devolver al cauce parte de su aspecto natural tras años de expansión de la caña común (Arundo donax), una de las especies exóticas invasoras más extendidas en la demarcación del Júcar.

Los trabajos se ejecutan actualmente sobre cuatro kilómetros del río, aunque el organismo de cuenca prevé ampliar la intervención otros diez kilómetros para acercarse lo máximo posible a la desembocadura. Para alcanzar este objetivo, la CHJ destaca la importancia de mantener la coordinación y colaboración con los ayuntamientos implicados.

La actuación, que ya suma una inversión cercana a 1,1 millones de euros, persigue recuperar el ecosistema fluvial y la biodiversidad asociada en una superficie de 104.450 metros cuadrados de cauce, con el objetivo de que el río Vaca vuelva a desempeñar su función como corredor ecológico para la fauna y la flora.

Según explica la CHJ, algunas intervenciones ya están prácticamente finalizadas, especialmente las desarrolladas en el tramo alto del río y aguas arriba de Tavernes de la Valldigna. Los cambios, como señalan desde el organismo, son ya visibles, ya que donde antes predominaba una densa masa de cañas que ocultaba el cauce, ahora empieza a abrirse un espacio más natural y con mayor presencia de vida.

“La presencia de cañas provocaba una pérdida casi total de biodiversidad en toda la cadena trófica y ahora, poco a poco, estamos recuperando su ecosistema original gracias a su eliminación y a la plantación de especies de ribera”, explica Emilio Real, director de los trabajos.

Además del impacto ambiental positivo, la restauración aporta beneficios hidráulicos y hídricos. Real destaca que la actuación mejora la capacidad del cauce y reduce el consumo de agua, ya que el Arundo donax puede llegar a consumir hasta cinco veces más que la vegetación autóctona.

Actuaciones ya visibles

Mientras algunos tramos muestran ya los resultados de la restauración, en otros continúan los trabajos de eliminación de la caña invasora. En estas zonas son visibles las características lonas negras utilizadas por la CHJ para impedir el rebrote.

Antes de instalar estas coberturas opacas se elimina la parte aérea de la vegetación mediante desbroce y triturado. En las áreas más próximas al cauce y expuestas a avenidas también se extrae el rizoma a una profundidad de entre 40 y 50 centímetros y se traslada a puntos más alejados que posteriormente quedan cubiertos.

Posteriormente se acondiciona el terreno mediante perfilado y nivelación para colocar las mallas opacas, fijadas con piquetas de acero. Estas permanecen instaladas el tiempo necesario para impedir que la especie vuelva a desarrollarse y, una vez finalizado el proceso, se retiran para su gestión y revalorización.

Durante al menos 18 meses —preferentemente dos veranos completos— el calor y la ausencia de luz debilitan progresivamente el sistema subterráneo de la planta hasta evitar su regeneración. Finalizado este proceso, se retiran las coberturas y se inicia la revegetación con especies autóctonas de ribera.

Seguimiento ecológico de Valldigna Verda

De forma paralela a las actuaciones de restauración, la Associació Ecologista Valldigna Verda realiza desde 2021 catas de ictiofauna y, más recientemente, análisis de macroinvertebrados en la cabecera del río para evaluar la evolución ecológica del cauce.

Estos estudios permiten conocer el estado de las poblaciones de peces, detectar posibles alteraciones ambientales y analizar la calidad del agua mediante organismos especialmente sensibles a los cambios del entorno. La información recopilada se traslada a la Conselleria de Medio Ambiente como apoyo al seguimiento y conservación del espacio.

Los resultados obtenidos hasta el momento son positivos. Los muestreos han detectado una elevada presencia de especies autóctonas como el barbo y la madrilla, además de ejemplares vulnerables como la raboseta (Cobitis palúdica). Este año, además, la asociación se ha incorporado al proyecto Emys para reforzar el estudio y conservación de las tortugas de riachuelo frente al avance de especies invasoras.

Valldigna Verda destaca que el río presenta actualmente una baja incidencia de fauna invasora y trabajan en ampliar el análisis para conocer con mayor precisión el estado de la calidad del agua y el posible impacto de factores como las estaciones depuradoras.

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