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Lilliam, la vendedora de la ONCE que reparte conversación y esperanza en el hospital de Gandia: "Aquí hablamos más de salud que de dinero"

La lotera explica que en este punto de venta se crea un vínculo muy especial con los clientes, sobre todo con los pacientes, y está satisfecha de su trabajo aunque añade que le cuentan "más penas que alegrías"

Lilliam atiende a una mujer en la puerta de consultas externas del hospital de Gandia.

Lilliam atiende a una mujer en la puerta de consultas externas del hospital de Gandia. / Josep Camacho

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Josep Camacho

Josep Camacho

Gandia

Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor. Pero, aunque parezca paradójico, lo que buscan muchos clientes que le compran cupones o "rascas" a Lilliam, vendedora de la ONCE en el hospital comarcal Francesc de Borja, en Gandia, no es tanto que le toque la lotería o colaborar con la entidad, que también, sino conversar un rato sobre la salud o superar el pequeño reto de bajar de la habitación caminando después de llevar días sin poder salir.

Lilliam Montoya lleva vendiendo cupones en el hospital 11 años, los mismos desde que el centro sanitario se trasladó a las instalaciones del polígono Sanxo Llop. Llegó a España desde Colombia hace casi 30 años, mucho antes del reciente auge migratorio de sus compatriotas.

Actualmente está en la puerta de las consultas externas, donde a diario pasan centenares de personas. Tiene varios perfiles de compradores. Por una parte, ese goteo de gente que acude a hacerse pruebas, a las consultas externas, a diálisis, a rehabilitación... También hay sanitarios e incluso trabajadores de empresas proveedoras de la cafetería.

Pero los más especiales son los propios pacientes, los que están ingresados. Al estar en un entorno así muchos abren más su corazón y empatizan con la vendedora. Con las historias que le han contado Lilliam podría escribir un libro, de alegrías, sí, pero también de penas.

"Me dicen, a ver si me das una alegría, porque dentro hay muchas tristezas", explica. La compraventa siempre acaba con el mismo comentario del cliente: "Si no nos toca, al menos que tengamos salud, que es lo principal" y con Lilliam dándole ánimos.

Una de sus mayores satisfacciones como vendedora fue haber repartido 2,4 millones con el "Cuponazo". Fue la Noche de San Juan de 2023, con 60 cupones premiados con 40.000 euros cada uno.

Asegura que no le importa perder a clientes, "si el motivo es porque le dan el alta", y también le emocionan mucho "los que vienen a diálisis porque están esperando un trasplante de riñón y por fin lo consiguen". Pero se le ponen los ojos vidriosos cuando comenta que "algunos, desafortunamente, llega un día que no vuelven más", porque tenían poca esperanza de vida y han fallecido.

La vendedora Yuliana y la gestora comercial en la puerta principal del hospital.

La vendedora Yuliana y la gestora comercial en la puerta principal del hospital. / Josep Camacho

En una década Lilliam ha visto crecer al hospital, aunque el exterior, donde ella se ubica, apenas ha cambiado. "Deberían poner algunos bancos y plantar más árboles, para dar sombra", sugiere. A veces también le toca ejercer de informadora: "La gente me pregunta por todo, dónde están las consultas, los horarios del bus... Suerte que después de tantos años me lo sé", responde con una sonrisa.

Momentos de evasión

A pesar de que a veces le llegan malas noticias Lilliam asegura que no cambiaría por nada su punto de venta. "Cuando empecé se vendía menos, porque el hospital era nuevo, pero ya me he hecho una clientela fija", afirma.

En el hospital también hay otro vendedor, en la puerta principal, aunque el día de la entrevista con Lilliam le sustituyó Yuliana. Además, ese día visitaba a las vendedoras la gestora comercial de zona, Marina Torralbo. Precisamente, ella es hija de un vendedor de la ONCE que también trabajaba en un hospital, en Elx.

"Ellos son vendedores como el resto, pero aquí se crea un vínculo especial, de complicidad, porque los temas de conversación están relacionados con la salud, las operaciones, los diagnósticos... Para los pacientes es un momento de evasión. También les compran mucho sus familiares y acompañantes, como un regalo", señala la responsable comercial.

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