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La madre del bebé tutelado de Oliva ingresará en un centro especializado para estar con su hijo: "Por fin voy a volver a ser mamá"

La menor, que llevaba un año sin poder ver a su hijo, iniciará un proceso de adaptación progresiva bajo supervisión, mientras que Servicios Sociales ha fijado una serie de requisitos que deberán cumplir el padre del menor y el abuelo

Andrea junto a su bebé, en el hospital Francesc de Borja de Gandia.

Andrea junto a su bebé, en el hospital Francesc de Borja de Gandia. / Levante-EMV

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Saray Fajardo

Saray Fajardo

Gandia

«Me voy a ver a mi hijo, voy a cuidarlo y voy a estar con él. Por fin voy a volver a ser mamá». Andrea Navarro, la vecina de Oliva que se convirtió en madre con solo 16 años junto a Carlos García, entonces de 17, y que contó desde el primer momento con el apoyo de ambas familias, por fin ha podido pronunciar las palabras que tanto ha deseado decir durante el último año.

Un año después de que la Conselleria de Servicios Sociales, como informó este diario, dictara una resolución de desamparo a raíz de los informes emitidos por el Ayuntamiento de Oliva, asumiera la tutela del menor y activara su acogimiento temporal, la joven podrá reencontrarse con Jose.

Será la primera vez que Andrea vuelva a estar con su hijo desde que ambos fueron separados apenas unos días después del parto en el hospital Francesc de Borja de Gandia. Desde el 19 de junio, estos padres no habían tenido noticias de su bebé ni habían podido concertar ninguna visita.

Sin embargo, el reencuentro tendrá un sabor agridulce. La menor ha aceptado ingresar en uno de los centros residenciales de acogida y protección gestionados por la Generalitat Valenciana, que se destinan para ofrecer alojamiento, formación y atención integral a menores tutelados y personas en situación de vulnerabilidad.

Pese a tratarse de una decisión difícil, Andrea considera que se trata de «una gran oportunidad». Por ello, además de agradecer las numerosas muestras de apoyo recibidas, ha solicitado que se desconvocara la manifestación prevista para los próximos días con el objetivo de dar visibilidad al caso.

La joven explica que esta alternativa les fue planteada hace unos días durante una reunión con técnicos de la Conselleria de Servicios Sociales. «Fuimos Carlos, mi padre y yo y nos dijeron que tenían una solución para este caso», relata. Según explica, después de conocer la propuesta la valoraron conjuntamente con ambas familias: «Estamos todos luchando juntos y enseguida me dijeron que sí. Me entristece separarme de Carlos, pero él lo acepta».

Visiblemente emocionada, Andrea detalla que en el centro iniciarán un proceso de adaptación para valorar la evolución de su vínculo con Jose. «Primero serán unas horas, pero después estaré las 24 horas con él mientras continúo estudiando y realizando los cursos que proponen allí», explica. Además, espera que su familia también les pueda visitar en el centro.

Carlos y su padre, por su parte, deberán cumplir una serie de requisitos para avanzar hacia el cierre de esta situación, según les comunicaron en la reunión. «No nos garantizan que salga de allí pronto con él porque hay que cumplir unos objetivos. Si los cumplimos, saldré antes de un año», relata. Añade: «Lo peor que puede pasar es que esté un año allí, porque entonces ya tendría 18 años».

Andrea ha compartido este nuevo paso a través de sus redes sociales. En el vídeo aparece sonriente y visiblemente emocionada ante el inminente reencuentro con su hijo. A esta noticia se suma otro motivo de celebración, ya que en unos días se graduará tras finalizar la ESO.

Paralizar el caso

El anuncio llega apenas unos días después de que la jueza decidiera suspender temporalmente el procedimiento y solicitara al Instituto de Medicina Legal una valoración de las capacidades parentales de ambos progenitores. La abogada de la familia, Teresa Navarro, señaló entonces que esta decisión se adoptó después de comprobar que «no existe ningún informe específico ni se les ha aplicado ningún plan de intervención».

Navarro reconoce que esta nueva decisión implica que Andrea tenga que separarse temporalmente de su entorno familiar, aunque considera que «es una buena oportunidad para ella». No obstante, subraya que «la menor no presenta ninguna de las situaciones que suelen darse en las madres que residen en este tipo de centros».

«Acepto su decisión y voy a estar a su lado en todo porque la felicidad de Andrea está por encima de todo. Lleva un año luchando por esto. Felicidades a la familia. Pronto demostrará que tiene de sobra las capacidades para ser madre», concluye.

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