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Los policías de Tavernes de la Valldigna que salvan animales: del rescate de un mastín abandonado tras un mes de búsqueda a las ocas de la Goleta

Los dos agentes de la Unidad de Bienestar Animal, reconocida recientemente por el Ministerio de Derechos Sociales, trabajan a diario en la protección de los animales y en la concienciación ciudadana sobre la tenencia responsable

Los dos agentes de la Unidad de Bienestar Animal de la Policía Local de Tavernes de la Valldigna.

Los dos agentes de la Unidad de Bienestar Animal de la Policía Local de Tavernes de la Valldigna. / Levante-EMV

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Saray Fajardo

Saray Fajardo

Gandia

Silvia De Fez y Vicente Morcillo, los dos agentes que integran la Unidad de Bienestar Animal de la Policía Local de Tavernes de la Valldigna, participaron hace unos días en un rescate que difícilmente olvidarán. Aunque en un principio parecía una intervención relativamente sencilla, se convirtió en una operación mucho más compleja de lo esperado.

Desde hacía cerca de un mes, los agentes trataban de localizar y capturar a un perro macho, cruce de mastín y de unos 45 kilos de peso, que deambulaba por el Camí Gandia y el entorno de la Casa Verda. Para lograrlo, habían puesto en marcha, con la ayuda del Centro de Acogida de Animales, un dispositivo que incluía la instalación de una jaula trampa y una rutina controlada de alimentación destinada a ganarse la confianza del animal y facilitar su captura.

Sin embargo, el plan no resultó tan sencillo como estaba previsto. El perro, desconfiado y esquivo, logró evitar durante semanas todos los intentos de rescate, lo que obligó a los agentes a buscar nuevas estrategias para poner fin a una situación que suponía un riesgo tanto para el propio animal como para las personas y los vehículos que circulaban por la zona.

El mastín capturado tras un mes de búsqueda.

El mastín capturado tras un mes de búsqueda. / Levante-EMV

«Creemos que probablemente fue abandonado», señala De Fez, quien recuerda que llegaron a recibir hasta una decena de llamadas en una sola tarde alertando de su presencia. «No fue fácil porque colocábamos comida cerca de la jaula, pero los vecinos, con buena intención, también le daban de comer y, por lo tanto, no se acercaba», explica.

Tras varios intentos fallidos, recibieron la llamada de Kati e Isaac, dos residentes que se coordinaron con ellos para intentar capturarlo. «Tienen una parcela cercana y nos dijeron que podían atraerlo hasta allí para facilitar el rescate», afirma la agente. Tras dos horas de intenso trabajo, lograron ganarse la confianza del perro y, una vez le colocaron la correa, fue trasladado al centro de acogida. De Fez lamenta que el animal no tenga microchip, por lo que no es posible localizar a su propietario. Si nadie lo reclama, dentro de veinte días podrá entrar en el programa de adopción.

Aunque este caso se ha convertido en uno de los más llamativos de los últimos años en la localidad, ambos agentes han participado en numerosos rescates gracias al uso de jaulas trampa y otros recursos especializados. También mantienen una estrecha coordinación con los voluntarios de las cerca de treinta colonias felinas distribuidas por el municipio y el centro de acogida y desarrollan labores de concienciación sobre la tenencia responsable de animales.

Los agentes en uno de los rescates.

Los agentes en uno de los rescates. / Levante-EMV

«Hemos rescatado desde una ardilla que se había colado en un séptimo piso hasta una zorra herida o un jabalí que cayó en una acequia», explica la agente. Entre las intervenciones más singulares recuerda el rescate de 46 ocas en el lago de la Goleta. «Nos alertaron de que era necesario retirarlas porque estaban causando daños en el ecosistema y afectaban a otras especies. También llevamos a cabo una rutina de alimentación en varias fases durante varios meses. Finalmente, los ejemplares fueron repartidos entre distintas familias y ahora realizamos su seguimiento», explica.

Ambos agentes también participaron en varios rescates durante la dana. Se desplazaron hasta la comarca de l’Horta para colaborar en las tareas de emergencia, aunque poco después tuvieron que regresar a Tavernes debido a las inundaciones que afectaron a las zonas agrícolas del municipio. «A los pocos días, gran parte de los campos estaban inundados. Allí hay muchas casas de campo y tuvimos que ayudar en algunos rescates», recuerda. Su trabajo ha sido reconocido recientemente con uno de los galardones concedidos por el Ministerio de Derechos Sociales en la séptima edición de los premios dedicados a la protección animal.

Mediación entre vecinos

Uno de los aspectos en los que más insisten ambos agentes es en la mediación entre vecinos y alimentadores de colonias felinas. De Fez recalca la importancia de «educar al vecino». «Vamos a sus casas para ayudarles a mejorar el bienestar de los animales. Muchas veces creen que lo están haciendo bien, pero se equivocan», afirma y añade que «es un trabajo muy gratificante, aunque nos gustaría disponer de más tiempo».

Los dos agentes de la patrulla.

Los dos agentes de la patrulla. / Levante-EMV

No obstante, advierte de que existen límites que no pueden sobrepasarse. En sus palabras, «si nos encontramos con un caso alarmante, en el que los animales llegan incluso a comerse sus propios excrementos, ya no hay margen para el diálogo y debemos acudir a la vía judicial». Como ella misma reconoce, «duele ver animales maltratados, extremadamente delgados o en malas condiciones, pero después los ves con una nueva familia y todo cambia».

De Fez reivindica la importancia de este tipo de unidades especializadas. «Igual que ha ocurrido con otras áreas específicas dentro de los cuerpos policiales, vimos que había llegado el momento de implantar una unidad dedicada a la protección y el bienestar animal», afirma. Por ello, anima al resto de municipios a seguir el mismo camino.

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