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Una histórica papelería del centro de Gandia baja la persiana tras casi un siglo de vida

El establecimiento familiar, regentado por tres generaciones, se despide este sábado

Vicente Rico se jubila tras 40 años al frente

Vicente Rico en la papelería días antes de su cierre.

Vicente Rico en la papelería días antes de su cierre. / Saray Fajardo

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Saray Fajardo

Saray Fajardo

Gandia

"¡Enhorabuena! ¡Que vaya bien en esta nueva etapa!". Es una de las últimas clientas que cruza el umbral de la papelería Rico de Gandia, que este sábado bajará la persiana tras casi un siglo de historia. «Que nos vaya bien a todos», responde con los ojos vidriosos Vicente Rico, actual propietario de este emblemático establecimiento, en un intercambio cargado de emoción.

Desde detrás del mostrador, Vicente, que ha decidido jubilarse, ha sido testigo privilegiado del paso del tiempo y de la transformación de la calle Major, donde ha visto cómo cambiaban los comercios, las costumbres y también las generaciones de vecinos que han entrado por su puerta durante décadas para comprar el periódico, un cuaderno o el material escolar de septiembre. Ahora, después de formar parte del paisaje cotidiano y de la memoria colectiva de la ciudad, la papelería se prepara para cerrar definitivamente y poner, así, fin a una historia que comenzó hace casi cien años.

La librería abrió sus puertas en 1930 y, desde entonces, ha atravesado distintos periodos históricos como la Guerra Civil Española, la Transición democrática o la reciente pandemia de la Covid-19, uno de los momentos que más recuerda. En sus palabras, "solo estábamos abiertos la farmacia de enfrente y yo".

Tres generaciones

“Mi abuelo empezó en el negocio. Vivía en la trastienda y arrancó arreglando plumas y realizando encuadernaciones”, recuerda Vicente Rico. Tras su fallecimiento, fue su abuela quien tomó las riendas del establecimiento. “Era una mujer muy valiente, porque tuvo que hacerse cargo de la tienda, de sus hijos y, para poder salir adelante, incluso iba al estraperlo”, añade.

Más tarde fue su padre quien continuó con el negocio familiar. “De pequeño ya ayudaba en la tienda y cuando vio que funcionaba decidió asumirla”, explica. Finalmente, fue el turno de Vicente, la tercera generación al frente del comercio, que ahora cierra sus puertas tras cuatro décadas dedicadas al oficio y ante la falta de relevo generacional.

El propietario reconoce que el cierre no ha sido una decisión fácil, especialmente en un contexto marcado por el auge del comercio online y la proliferación de grandes superficies. Mientras conversa son numerosos los clientes que se acercan en los últimos días para realizar sus compras y despedirse de un comercio que consideran parte de su vida. “Toca despedirse de los clientes. Estoy encantado con el trato que me han dado; algunos ya son casi de la familia”, señala con emoción.

Entre abrazos y recuerdos, muchos vecinos se preguntan ahora dónde acudirán a partir de ahora para sus compras habituales. Vicente, por su parte, reconoce que comienza una nueva etapa en la que buscará nuevos proyectos y aficiones con los que ocupar el tiempo, después de toda una vida detrás del mostrador.

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