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La otra cara del verano: más abandonos de animales y un refugio comarcal al límite en Tavernes de la Valldigna

"¿Harías eso con un hijo? Si no lo abandonarías a él, ¿por qué hacerlo con un animal? Son parte de la familia y, pase lo que pase, ellos nunca te abandonarían", se pregunta la coordinadora del centro de acogida gestionado por las mancomunidades de la Safor y la Ribera

Myriam con uno de los perros en el centro de Tavernes.

Myriam con uno de los perros en el centro de Tavernes. / Saray Fajardo

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Saray Fajardo

Saray Fajardo

Tavernes de la Valldigna

El silencio que envuelve el polígono El Golfo, en Tavernes de la Valldigna, solo se rompe por el ir y venir de los coches y por los ladridos y maullidos de cerca de doscientos animales que, tras ser abandonados, han encontrado un nuevo refugio. Un centenar de perros y cerca de cien gatos conviven en el primer centro de acogida gestionado conjuntamente por las mancomunidades de la Safor, la Ribera Alta y la Ribera Baixa, junto al Consorci de la Ribera.

Desde el pasado mes de octubre, estas instalaciones de cerca de 3.305 metros cuadrados, que se complementan con el refugio inaugurado recientemente en l'Alcúdia, guardan decenas de historias marcadas por el abandono, el maltrato y la supervivencia. Historias que ahora buscan un nuevo comienzo.

"Necesitábamos este refugio en la comarca porque, lamentablemente, se abandonan muchos animales. Hacía falta un lugar donde recogerlos, cuidarlos y darles una segunda oportunidad", explica Myriam, coordinadora del centro vallero.

Cerca de diez voluntarios se turnan entre ambas instalaciones para cuidar a estos animales al tiempo que les buscan una nueva familia que les ofrezca el cariño que les arrebataron. "Entramos a primera hora, les damos la comida y las medicaciones, luego limpiamos todo y jugamos con ellos. A todo ello hay que sumarles las llamadas y los avisos que nos llegan cada vez que encuentran un animal abandonado en alguna de las localidades adheridas", explica. Los voluntarias que acuden diariamente a pasear a los animales también son una parte fundamental del centro. Además, ahora en verano, han incrementado las zonas de sombra y han colocado algunas piscinas con agua para que se refresquen.

Lamenta que, pese a las denuncias, las sanciones y la legislación vigente, el abandono animal siga siendo una realidad, especialmente después de Navidad y durante los meses de verano. "Estamos muy saturados. Lo más probable es que en el futuro necesitemos un tercer refugio porque las instalaciones acabarán llenándose en muy poco tiempo", advierte.

Myriam con una camada de gatos rescatada hace unos días.

Myriam con una camada de gatos rescatada hace unos días. / Saray Fajardo

También denuncia que muchos de los animales lleguen sin microchip, lo que impide localizar a sus propietarios y dificulta cualquier posibilidad de responsabilizarlos por el abandono.

Myriam aprovecha para lanzar un mensaje de concienciación a quienes deciden desprenderse de sus mascotas: "¿Harías eso con un hijo? Si no lo abandonarías a él, ¿por qué hacerlo con un animal? Son parte de la familia y, pase lo que pase, ellos nunca te abandonarían".

Aunque existe la creencia de que los animales abandonados suelen ser, sobre todo, perros grandes, Myriam desmiente ese tópico. "También llegan perros pequeños, incluso yorkshires, algunos hasta recién pelados", explica.

Entre las historias más duras que ha conocido destaca la de Willy, un perro que sufrió malos tratos y que, según relata, "estuvo al borde de la muerte hasta en tres ocasiones". Hoy, recuperado y rodeado de cuidados, espera la oportunidad de encontrar un hogar definitivo.

"La gente suele buscar perros pequeños, pero los grandes, muchas veces, son los que mejor se portan y más agradecidos son", asegura. Para llevar a cabo una adopción, las familias deben responder un cuestionario, en el que el centro les plantea algunas cuestiones para encontrar el animal que mejor se adapte a sus condiciones. "Los presentamos y, muchas veces, se escogen entre ellos. Suelen venir con una idea y se acaban yendo con otro perro", afirma.

La coordinadora del centro saluda a uno de los perros.

La coordinadora del centro saluda a uno de los perros. / Saray Fajardo

Gran presencia de gatos

El centro también da cobijo a un centenar de gatos. En estos momentos, según explica Myriam, las instalaciones están "completamente saturadas" debido a la época de cría. "Hay muchas camadas y no todas llegan en las mismas condiciones", señala.

La coordinadora aprovecha para lanzar un mensaje a la ciudadanía sobre cómo actuar cuando se encuentra una camada de gatos recién nacidos. "Muchas personas no ven a la madre y lo primero que hacen es coger a los cachorros. Pero, en muchos casos, la gata está cerca buscando alimento y vuelve después. Si la madre huele a otra persona, puede rechazarlos y sacarlos adelante se vuelve muy complicado. Lo mejor es alejarse y comprobar si la madre regresa", aconseja.

Myriam reconoce que trabajar en un refugio es una labor "muy sacrificada y especialmente dolorosa cuando un animal no consigue salir adelante". Pese a ello, reivindica el esfuerzo diario de todo el equipo para ofrecer una segunda oportunidad a perros y gatos marcados por el abandono y el sufrimiento y acompañarlos hasta encontrar el hogar que merecen.

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