Opinión
Gandia necesita un transporte público pensado para las personas
"Todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo. Las alegaciones presentadas por el Partido Popular no pretenden bloquear el proyecto del Gobierno. Pretenden mejorarlo. Porque cuando un contrato va a marcar el futuro de la ciudad durante quince años, lo responsable no es mirar hacia otro lado. Lo responsable es detectar sus carencias y ofrecer soluciones"

El concejal del PP Vicent Gregori. / Levante-EMV
Vicent Gregori
Dentro de quince años, los ciudadanos de Gandia no recordarán cuánto costó el contrato del transporte público ni cuántas páginas tenía el expediente administrativo. Lo que recordarán será algo mucho más sencillo: si el autobús les llevaba al trabajo cuando lo necesitaban, si podían llegar al hospital sin tiempos de espera interminables o si los barrios estaban bien conectados.
Por eso resulta tan importante el momento que vive nuestra ciudad. El nuevo contrato del transporte público no es un trámite más. Es una de las decisiones estratégicas más importantes de esta legislatura. Va a condicionar la movilidad de Gandia durante los próximos quince años. Y precisamente por eso no podemos conformarnos con un proyecto que nace con importantes carencias y que, lejos de responder a las necesidades reales de los ciudadanos, parece elaborado desde un despacho y no desde la calle.
Desde el Partido Popular entendemos la política municipal de una manera muy distinta. La oposición no está para decir “no” a todo. Está para estudiar, escuchar y mejorar los proyectos que afectan al futuro de la ciudad. Esa ha sido nuestra actitud desde el primer día.
Modelo alternativo
Durante los últimos meses hemos presentado un auténtico modelo alternativo de movilidad para Gandia. Primero fue el Pacto por la Movilidad Sostenible. Después llegaron propuestas para recuperar una movilidad más eficiente mediante un sistema municipal de bicicletas públicas y para impulsar de verdad la movilidad eléctrica mejorando la red de puntos de recarga. Ahora damos un paso más con veintinueve alegaciones al futuro contrato del transporte urbano. No son iniciativas aisladas; forman parte de una misma visión de ciudad.
Porque la movilidad no consiste únicamente en comprar autobuses nuevos. La movilidad consiste en conectar personas con oportunidades. Conectar trabajadores con sus empresas. Estudiantes con sus centros educativos. Pacientes con el hospital. Vecinos con los servicios públicos. Y hacerlo de una manera cómoda, eficiente y sostenible.
Sin embargo, sorprende que el proyecto del Gobierno socialista olvide algo tan evidente como los polígonos industriales de Gandia. Miles de personas trabajan cada día en Alcodar, Benieto, la Ciutat del Transport o el Rajolar y, aun así, el transporte público sigue sin ofrecer una conexión directa y eficaz con estos espacios donde se genera buena parte de la actividad económica de nuestra ciudad.
¿Queremos reducir el uso del vehículo privado? Entonces facilitemos alternativas reales. No se puede pedir a los ciudadanos que utilicen el autobús si este no llega donde realmente lo necesitan.
Lo mismo ocurre con algunos barrios de Gandia. La ciudad ha crecido. Han aparecido nuevas zonas residenciales, nuevos focos de actividad y nuevas necesidades. Sin embargo, el transporte continúa respondiendo, en demasiadas ocasiones, a la Gandia de hace años y no a la Gandia de hoy.
Por eso proponemos nuevas paradas para que el transporte se acerque a las personas y no esperar que sean las personas quienes se adapten a un servicio insuficiente.
Especialmente preocupante resulta la situación de Marenys de Rafalcaid y Marxuquera. Cinco expediciones diarias y ninguna durante domingos o festivos difícilmente pueden calificarse como un servicio público adaptado a las necesidades de los vecinos. Nuestra propuesta de dividir la línea para mejorar frecuencias y recorridos responde precisamente a una idea muy sencilla: ningún barrio debe sentirse aislado por vivir más alejado del centro.
Y si existe un lugar que merece convertirse en el auténtico corazón del sistema de transporte de Gandia, ese es el Hospital Francesc de Borja.
Todos conocemos a alguien que ha tenido que acudir a una consulta médica, visitar a un familiar ingresado o desplazarse diariamente por motivos laborales. Para miles de personas el hospital no es una parada cualquiera. Es un destino imprescindible. Sin embargo, siguen siendo numerosos los vecinos que denuncian las dificultades para acceder a él mediante transporte público.
Conexión con hospital
El hospital debe estar conectado de forma directa y frecuente con la estación de Renfe, la estación de autobuses, el centro histórico, los barrios, el Grau y la playa. No hablamos de comodidad; hablamos de igualdad de oportunidades en el acceso a un servicio esencial.
Pero nuestro planteamiento va más allá de modificar recorridos.
También proponemos una verdadera integración del sistema de transporte. Coordinación entre el autobús urbano y el transporte interurbano. Transbordos gratuitos que hagan atractivo el uso del autobús. Bonificaciones para jóvenes, estudiantes y colectivos. Tecnología al servicio del ciudadano y no al revés.
Las ciudades que mejor funcionan son aquellas que entienden que la movilidad no es un problema de tráfico, sino una herramienta para mejorar la calidad de vida.
Gandia tiene todas las condiciones para convertirse en un referente de movilidad urbana. Contamos con una ciudad compacta, un importante atractivo turístico y una población que cada vez demanda soluciones más sostenibles. Lo que falta es planificación y voluntad para construir un modelo coherente. Lo que falta es gestion.
Todavía estamos a tiempo de corregir el rumbo. Las alegaciones presentadas por el Partido Popular no pretenden bloquear el proyecto del Gobierno. Pretenden mejorarlo. Porque cuando un contrato va a marcar el futuro de la ciudad durante quince años, lo responsable no es mirar hacia otro lado. Lo responsable es detectar sus carencias y ofrecer soluciones.
Al final, la movilidad no entiende de ideologías. Entiende de personas. De la madre que lleva a sus hijos al colegio. Del trabajador que entra a las seis de la mañana. Del estudiante que coge el tren. Del vecino que necesita llegar al hospital sin depender de nadie. Esa es la Gandia que merece un transporte público digno.
Esa es la Gandia por la que seguimos trabajando. Y esa es la diferencia entre gestionar el presente y planificar el futuro.
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